El pequeño gran reto del adolescente: el Instituto

Me quedé parado delante de las puertas de hierro.
Por un segundo me planteé darme la vuelta y salir corriendo, pero la marea de gente que me rodeaba no me lo habría permitido.
Luego pensé en quedarme allí quieto, esperando a que todo desapareciese a mi alrededor. En aquel momento no me pareció una idea tan estúpida.
Las puertas se abrieron de golpe y la gente empezó a empujarme, llevándome hasta la primera planta sin casi hacer esfuerzo.
Y allí estaban Ellos, apoyados contra la pared, perfectamente vestidos, perfectamente peinados... Perfectamente perfectos. Me recoloqué la mochila e intenté pasar desapercibido, pero no funcionó. Como si tuvieran un radar para detectar novatos, me apartaron del grupo con una sonrisa maliciosa.

2 comentarios:

  1. Cuánto mal rollo xD Deberías continuarlo.

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  2. xD A mí la inspiración me viene en el único momento del día en el que no puedo escribir (porque estoy en la calle o lo que sea) y luego cuando llego a mi casa se me ha olvidado. Es una mierda. Últimamente no escribo nada que merezca la pena :S
    Pero en serio, este relato parece el principio de una historia, no puedes dejarlo ahí.

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