El país de las sonrisas falsas

-Bienvenidos al país de las Sonrisas Falsas-saludó la azafata con su fantástica sonrisa.
¿Aquello era alegría? No. Imposible. Será que lleva muchos años practicándola. Sabía qué venía ahora. Nos pintarían su país como el país perfecto. Sin tristeza, sin sarcasmos, sin peleas... Mentiras, nada más.
-...Por favor, antes de entrar depositen sus sonrisas verdaderas en la entrada. Se les entregará una sonrisa perpetua y divina.
-Perdone, señorita-susurré. Ella me miró-. ¿No hay forma de mantener la sonrisa verdadera?
-Lo siento, joven, pero las "sonrisas de verdad", como tú las llamas, no son perpetuas-explicó ella con su sonrisa Profident.
-Pero son más bonitas.
-Pero no son duraderas.
-Lo bueno, si breve, dos veces bueno.
Ella se quedó mirándome con su falsa sonrisa. Capté el mensaje. Me fui con mi sonrisa verdadera con la esperanza de que la semana siguiente algo hubiese cambiado.

Past, present, future...

(Esto de ahora es un texto antiguo que me parece bastante bonito, quiero decir, hoy no estoy triste, tengo mi sonrisita verdadera dibujada a permanente :D)

Past:
A mis espaldas llevo una vida... Una "existencia" gris. El gris no es un mal color. No es ni negro ni blanco. Neutral. Muerto.
Llevo una existencia "muerta" en mi mochila.
Cierto que tiene matices más claros y oscuros, matices que me permiten adivinar ligeramente cómo sería vivir siempre en uno de esos colores.
Me encantaría tener una existencia blanca a mis espaldas, cortar por lo sano con mi vida y empezar de cero.
Pero, ¿y si me toca una vida negra? Tengo que elegir cual es el mal menor...
Y creo que me quedo con el gris.
Este gris con tonos blancos y negros, MI gris.

Present:
Cargo con una existencia vacía a mis espaldas.
A veces me caigo al suelo, pero nunca dejo de levantarme.
Sigo dormido por el camino que se me ha dado, con la esperanza de que se haya guardado algo en él que me despierte. Mientras los momentos muertos se acumulan, sigo caminando, sin mirar abajo por miedo a ver algo que no quiero ver.
Con la venda sobre mis ojos y las manos libres, buscando mirar sin ver. Buscando los nombres y apellidos de mi vida, localizando verbos, conjunciones y sustantivos para que me hagan compañía y carguen con un poquito de mi dolor.
Cada respiración duele, cada vez que mi corazón late se me envenena el alma y se me cierran más los ojos. Cada vez estoy más dormido, y temo perder el equilibrio dentro de poco. Y temo no poder levantarme...

Future:
Cuando uno vive dormido, el futuro se ve claro. Al fin y al cabo, no será más que el reflejo de mi pasado. Continuar andando hasta caer. Seguir, sin descanso, buscando ese "algo" que me abra los ojos y que impida que el blanco me ciegue. Lucharé por seguir despierto, pero la compañía de mis amadas palabras se volverá insoportable.
Seré "uno más". Esas dos palabras, tan insignificantes, son las que más me aterran. Me da miedo ser "normal", siempre con prisas, sin tiempo y una sonrisa cargada de fría seudoalegría dibujada en mi cara.
Y al mismo tiempo, sé que nunca seré "uno más". Y eso tampoco es especialmente alentador. Ser siempre el que camina solo, el que no sonríe nunca, el que grita sin hablar, el que vive al lado.. el "otro", el que siempre "está", sin nigún adverbio que indique mi estado. Tengo miedo a que los demás se alejen y me quede solo, caminando sobre mi frágil cuerda, observando la felicidad ajena a través de un velo de aire más grueso que los muros de una caja fuerte.
No sé cómo será mi futuro, no lo sé todo sobre él y, por tanto, no puedo controlarlo. Y eso me da miedo.
Pero sí sé una cosa.
Siempre seguiré caminando...

Presente

Hoy no ha sido un buen día.
Esto no quiere decir que haya renunciado a ser feliz.
Simplemente significa lo que significa. Que hoy no ha sido un buen día.
Comentarios, peleas en broma que acabaron en serio, enfados incoherentes...
Triste mundo que, cuanto más feliz soy, más feo se vuelve.
Y sin embargo no soy capaz de quitarme esta estúpida sonrisa de la cara.
De tanto fingirla todo el día se ha grapado a mí, con su repugnante seudoalegría y su hedor a falsedad.
Habré perdido una batalla, pero no la guerra.
Hoy pactaré una tregua con la tristeza.
Mañana volveré a sonreír...

Entre dos luces

Mientras tú seas feliz, la sombra de mi corazón no dejará de menguar.
Mientras me sigas sonriendo cada mañana, el sol y la luna me sobrarán.
Mientras seas la pequeña estrella que me acompañe, seré feliz.
Mientras vivas, tendré motivos para vivir.

La reconquista

"Reconquista".
Bonita palabra.
Volver a conquistar.
Recuperar lo perdido.
Creo que estoy viviendo una reconquista en mi interior.
El reducto de alegría de mi corazón, tan pequeño, está enfrentándose al régimen de tristeza establecido hace tanto tiempo.
No puedo prometerme la victoria, pero sí que no perderé.
Armadas hasta los dientes, partes de mi alma aún brillantes despegan la sombra adherida a mi corazón.
Van a luchar.
Y mi mente, tan comúnmente neutral, esta vez va a luchar por lo que es justo.
Esta vez la luz volverá a mí.
No importa cuánto me cueste. No importa qué me cueste.
Voy a entregarle a sus verdaderos propietarios, a los "sentimientos primarios", lo que les pertenece y que la tristeza tomó por la fuerza.
Voy a volver a llenar mis sonrisas de entusiasmo puro y no de esa fría seudoalegría creada para contentar a los demás.
Voy a ser feliz.

Te quiero

-Nuestro amor es imposible.
-¿Por qué?
-¿Es que no te das cuenta de que nunca podrás llegar a quererme ni la milésima parte de lo que yo te quiero?

Be what you wanna to be

Hoy quiero ser aire.
No le encuentro motivo, generalmente prefiero ser agua o tierra, pero hoy quiero ser aire.
Quiero ser libre, no pertenecer a nadie sin dejar de pertenecer a todos.
Quiero que las cadenas que ahora me atan no puedan retenerme, y volar a toda velocidad alrededor de mi pequeño universo.
Hoy quiero ser feliz, lo deseo de corazón.
Hoy quiero que ni el amor ni la tristeza me pesen, quiero hacer lo que quiera, ser lo que quiera ser.
Hoy he decidido volver a ser feliz, a cargar en mis sonrisas todas las emociones que quiero expresar y liberarlas en un día radiante pero lluvioso al mismo tiempo.
Hoy renuncio a la tristeza, reniego de ella.
A partir de hoy, solo será un mito sobre el que hablan tantas canciones e historias.

Un día negro

Siento en mi corazón como si diez mil estacas de hielo bien afiladas me rodeasen. Le digo que no lata, pero, como si quisiera llevarme la contraria, late cada vez con más fuerza, llenándose de sangre hasta hincharse por completo, dejando que las estacas le atraviesen para luego, una vez sufrido todo el dolor, vaciarse y dejarme medio muerto.
Hoy es un día negro, un día completamente negro. Las luces del alba no consiguen despegar las sombras adheridas a mi alma, sino que las agrandan, convirtiendo cada granito de arena en una montaña inescalable, y cada montaña inescalable en un monstruo amenazante que amenaza con lanzarse sobre mí y aplastarme con su peso.
Hoy no es un buen día para nada, y ni siquiera escribir, descargando mi alma en estas palabras, me relaja. Necesito gritar de dolor para, acto seguido, carcajearme hasta que me duela la mandíbula. Necesito levantarme y correr, no importa adónde, pero, al mismo tiempo, mis piernas están fuertemente atadas al suelo.
No. Definitivamente, hoy no es un buen día para mí...

Esperando

Estoy aquí, sentado en nuestro sofá, esperando.
No tengo nada mejor que hacer, hace ya tiempo que tu vida se convirtió en mi único motivo para vivir. Apenas como, apenas me muevo, apenas respiro... Apenas vivo.
Sentado con la copa de vino en una mano, espero oír el sonido de tus llaves en la puerta.
¡Qué tontería! Tus llaves están en la bandejita de la entrada...

Desaturar... Progreso Finalizado

Antes veía el mundo de miles de colores, todos vivos y alegres. Veía los árboles verdes, las montañas marrones, las nubes grises claro, el cielo azul, la luna del color de la plata y el sol de un amarillo vibrante. Veía tus ojos de un curioso color morado provocado por las lentillas, tus dientes perfectamente blancos y tus labios carmesíes.
Pero, como si fuese un programa de retoque fotográfico, tu ida llevó mi vida a un proceso de desaturización.
Ya no veo los árboles verdes, ni las montañas marrones, ni las nubes de ese tono gris claro, ni el cielo azul, ni la luna de plata, ni el sol amarillo. Y, por supuesto, tampoco veo tus ojos morados, ni tu sonrisa pícara de color blanco, ni tus labios rojos. Mi mundo ahora es como una película antigua, en blanco y negro.
No deja de ser bella, pero sigue faltando algo.

Kisses are bullets for my heart

-Te quier...-comenzó.
No le dejé terminar, sino que le interrumpí con un beso.
-¿Por qué has hecho eso?-preguntó.
-¿Hacer el qué?
-No dejarme decir que te quier...-otra vez le interrumpí con un beso-. ¿Ves? A eso me refiero.
-Tengo miedo.
-¿A qué? ¿A qué en vez de "te quiero" te diga "te quiero... fuera de mi vida"?
-No. Tengo miedo a que me quieras. Y a no saber quererte lo suficiente. Y tengo miedo a que, después de decirlo, cada beso sea como una bala. Y tengo miedo a que todo cambie. Porque ahora no somos nada, solo... ¿"Follamigos"? ¿"Amigos con derecho a roce"? No sé qué somos, pero no quiero que cambie. Tengo miedo de dejar de sentir esto. Y tengo miedo de que...
Entonces él me interrumpió con un beso.
-T-E Q-U-I-E-R-O-me susurró al oído.
Y, desgraciadamente, resultó que no me equivocaba...

Love isn't always pain


Te vi dentro de aquella tienda y supe que, si quería ser feliz, tú tendrías que estar a mi lado.

Por suerte, al otro lado del escaparate tú pensaste lo mismo.

Anything

Nada.
Desde que te marchaste, lo único que siento es nada.
Como un vacío en mi interior, un gran agujero negro que se ha encargado de eliminar los restos de cualquier otro sentimiento.
Siento NADA, con todas las letras y en mayúsculas.
Ya no me asusta la muerte, ni se me escapan las lágrimas con las pelis tristres.
Cuando me preguntan "¿Qué tal estás?" no sé qué responder.
¿Cómo estoy?
Quizás simplemente estoy, y nada más.
Vivo pero sin vida.
Mi corazón late sin latir, y la vida... La "existencia", pues sin ti nada es vida, se me escapa lentamente entre suspiros.
Mis pulmones se llenan de aire, y cada vez que lo dejo escapar siento como si una parte de mi alma, rota como está, se la llevase el viento.
Ya no hay nada por lo que merezca vivir, pero no pienso en el suicidio, pues para eso hay que sentir tristeza.
Y, como ya he dicho, ya no siento nada.
Me entregué a ti y me rompiste lentamente, hasta convertirme en un muñeco con vida y sin sentimientos.

Far, far away...

Te odio desde el momento en que te vi entrar por la puerta de mi clase, desde el momento en el que te fijaste en mí y decidiste hacerme la vida imposible con tus cambios de opinión. "Ahora quiero ser tu amigo, ahora no". Decídete. Porque quizás cuando quieras ser mi amigo definitivamente, yo ya estaré lejos. Muy, muy lejos...

Inmortal

Dicen algunos que el amor, cuando crece puro, se vuelve inmortal. Sin embargo, aunque el amor nace puro, que siga siendo puro no es fácil, y generalmente, cuando se contamina y muere, nace otro sentimiento.
Este sentimiento sí es eterno, aunque nos convenzamos de lo contrario. Es el sentimiento que se encarga de que, cada mañana, la eches de menos, y de que creas ver su mirada en cada chica pelirroja de ojos marrones.
Es un cruel y doloroso sentimiento de color verde al que llamamos esperanza...

Un grandísimo error

Hoy es un día de esos que ni un buen libro con música de fondo puede arreglar. Él ha gritado y ella ha gritado más. Después todo es licor, lágrimas y suspiros negros...

Historias

Bueno, os consulto (aunque luego haré lo que quiera) porque estoy a punto de acabar el proyecto en el que estoy trabajando ahora y quiero saber qué debería empezar después. Las opciones... Bueno, algunas, porque tengo muchas más, son estas, así que, ¿cuál debería ser la siguiente?

El hada de los dientes:
París, año 20**. El detective Jacques Moliêre se enfrenta a un asesino en serie que se divierte asesinando niños, arrancándoles los dientes y dejando una moneda de plata bajo sus almohadas, persiguiéndolo por todo el país. El asesino, consciente de esta persecución, juega con Jacques y se entretiene metiéndose en su mente, llegando a convertirse en su peor obsesión.

Hijos de la Sombra:
El Imperio del Sol, año 4107 d.R. Es'rael, hijo de Galael, nace siendo apenas una silueta, unos rasgos de aire apenas perceptibles. En un mundo en el que la transparencia determina la pureza y la perfección de los humanos, su futuro es claro: él será el próximo Regente del Imperio. Arrancado de los brazos de su familia cuando aún es un niño, es introducido en la Corte, donde habrá de acostumbrarse al delicado funcionamiento de la política.

Cinco razones para morir:
Japón, año 2453. El famoso experto en robótica Hiroshi Kuroaga logra al fin implantar sentimientos a sus Autómatas, pero el resultado es desastroso: cuando lloran, sus circuitos se destruyen y mueren. Recibe órdenes de destruir a sus cinco prototipos, pero el viejo Kuroaga se ve incapaz de hacerlo. En su lugar, los libera en Tokyo y les da la oportunidad de vivir antes de perderlo todo.

Los Baskerville:
Inglaterra, año 20**. Durante la cena de año nuevo de la familia Baskerville, la presencia del bastardo amenaza con destruir la aparente unidad de una de las ramas más antiguas y poderosas de la nobleza inglesa. La genealogía de una familia que, a través de mentiras, traiciones, chantajes e intrigas alcanzó el poder, la riqueza y la fama. ¿Cuánto puede sobrevivir un apellido antes de ser arrastrado por el fango?

Los cazadores de sonrisas:
Nicholas, un guerrero del honor, asesino del dios que vive en el aire y conocedor del verdadero espíritu de todas las cosas, es encerrado en la Atalaya de Cristal. Allí conoce a Heather, la princesa de los suspiros grises, y se enamoran. Deciden fugarse y viajar por el mundo en busca de aventuras, con el propósito de conocer y atrapar todos los tipos de sonrisas, acosados por las terribles fuerzas de los “espectros blancos”, empeñados en encontrarlos y devolverlos a la Atalaya.

El oscuro secreto del éxito:
Alexei es un joven enfermero que sabe enamorar a sus pacientes, convertirse en indispensable. Cuando el anciano Robert Gilligham, dueño de la casa de citas más importante de la ciudad, le deja en herencia su negocio, Alexei ve en él la oportunidad de ascender, expandirse y poner al mundo a sus pies, aunque eso suponga vender su alma.

Ocaso (saga):
En el Mundo de lo Posible la vida es maravillosa: inmortalidad, belleza, sentimientos... Todo es posible, todo tiene un precio. El problema es que solo la Corte puede puede permitírselo, mientras el pueblo muere de hambre y malvende sus emociones por algo de comida. Cuando en este clima de estabilidad convulsa el Barón de la Escarcha aparece asesinado en su palacio, Kyrie, Rex ex tempore, alcanza a entender la amenaza que suponen las insurrecciones del Oeste y la urgencia de solucionarlo antes de que lleguen a la Ciudad de las Columnas. ¿Cómo mantener en pie una monarquía que intenta destruirse a sí misma?

7 Deadly Sins' Club:
Siete desconocidos reunidos por un chat, el reservado de un bar y un plan para la noche: morir. Wrath, Lust, Greed, Envy, Gluttony, Sloth y Pride, presas de su pasado, deciden suicidarse para purgar los pecados que les dan nombre. ¿Quieres conocer sus hisotrias?

Perhaps, perhaps, perhaps...

Ella corría, dejando que la nieve cubriera sus cabellos. Llevaba un vestido de tirantes, blanco como la nieve que caía, y unas pequeñas sandalias, blancas también. Sus ojos, de un brillante azul cielo, contemplaban asombrados la belleza del paisaje.
-Te quiero-le susurró Alec.
Ella solamente le dio un beso y siguió corriendo.
Alec no dijo nada, solo se dio la vuelta y echó a andar.
-Yo también te quiero-susurró ella, mirándole desde la distancia.
Alec no la oyó.
-¡YO TAMBIÉN TE QUIERO!-gritó Lucía desesperada.
Pero Alec ya estaba demasiado lejos para oírla.
A lo lejos oyó cómo un tren se alejaba...

L'estremità

-Ya no te quiero-susurró Marta, bajando la mirada.
Luis también bajó la mirada y dejó que una lágrima corriera por su mejilla, mezclándose con la lluvia nocturna.
Sabía que aquello sucedería tarde o temprano. Y resultó que sucedió temprano...

Perdido

-Nos hemos perdido-susurró Damian.
-Tú estás perdido-replicó Lya, sonriéndole pícaramente.
-Que yo sepa estás conmigo, y no conoces este bosque, ¿me equivoco?
-No, no te equivocas. Pero yo no estoy perdida. Estoy contigo...

A través de tu mirada

Y te miré a los ojos. Seguro que no adivinas lo que vi en ellos, pero no voy a decírtelo. Ese será mi pequeño secreto, tu pequeño gran regalo que podré encontrar cada mañana en tu mirada, mi salvavidas personal e intransferible al que podré agarrarme cada vez que sienta que me hundo.

Un souvenir en el bulevar de los recuerdos perdidos

Caminaba entre estantes repletos de recuerdos que ya creía olvidados, enterrados por los años.
Vio su primer día de colegio, y a su primer amor; vio su segundo beso, tan comunmente olvidado, y junto a él otros tantos posteriores. Vio caras y caras, pero apenas reconoció a nadie. Normal, aquello era el Bulevar de los recuerdos perdidos.
Olió el perfume de su madre, y le sorprendió haberlo olvidado; vio sus primeros dibujos, y se sorprendió al reconocer en cada garabato a su familia. Sintió el placer de la segunda vez, y el de la tercera. Revivió cada alegría y cada tristeza, cada melodía infantil, cada llanto y cada risa sin razón, cada melancolía, cada momento de éxtasis...
Y entonces le vio a él. Oh, qué dolor sintió al volverle a ver. Había luchado tanto por olvidarle... Y precisamente porque le había olvidado estaba allí, con su sonrisa pícara y el pelo despeinado, como siempre. Intentó correr hacia cualquier lugar, pero los recuerdos... Los olvidos la habían cercado. En cada esquina recordaba algo: el momento en el que él le pidió salir, cada beso, cada abrazo, cada caricia en el momento oportuno... Y, como ella temía, llegó el momento en el que la dejó. Se dejó caer en el seulo, tapándose los oídos y cerrando los ojos con fuerza, pero su voz sonaba en su cabeza y las imágenes se sucedían rápidamente.
Y ahora ya sabía que no podría olvidarle nunca...

Hasta el amanecer

-Quédate conmigo-pidió Marco.
Gonzalo se dio la vuelta y le miró a los ojos.
-Solo una noche más.
Marco sonrió.
-Sabes que es mentira.
-Lo sé.
-¿Y por qué me dices lo mismo cada tarde?
Ahora Gonzalo fue el que sonrió.
-Para cada tarde estar seguro de que me sigues queriendo.

Siento no haber escrito nada, pero me quedé sin internet... En fin...