Chapter 4

Sigo intentando convenceros de que realmente se aman, de modo que este fragmento no es muy activo. Además, tengo una noticia: ya me han enviado las Cartas de Amor. ¿Queréis que deshaga todo el embrollo este en el siguiente capítulo o lo termino con más tiempo? Esperaré a tener unos diez votos para que hacer el porcentaje no sea tan difícil.

Mis padres estaban en el salón; mi madre posando y mi padre retratándola.
Agarré con fuerza la mano de Alí, le miré a los ojos y nos acercamos a ellos.
-Mamá, papá. Teng... Tenemos algo que deciros-dije.
Mi padre dejó el pincel y mi madre se puso a su lado, frente a nosotros.
Nos miraron un rato y sonrieron.
-¡Por fin te has atrevido!-exclamó mi madre dirigiéndose a Alí.
¿Cómo era posible que hasta mis padres lo supieran?
-Llevamos ya tiempo sabiéndolo-explicó mi padre-. Es que era tan evidente que no...
-Que no sabes cómo no me di cuenta antes-le interrumpí riéndome.
-Me alegro de que por fin estéis juntos, Alí-dijo mi madre abrazándolo.
Alí hacía mucho que era como de la familia, como un hermano, y aunque a nuestro entender todo había cambiado, mis padres actuaban con naturalidad, como si lo que pasaba entre nosotros fuera lo más corriente del mundo.
-¿Y quién más lo sabe?-preguntó papá.
-Todo el curso, probablemente todo el instituto-respondió Alí.
-¿Créeis que lo llevaréis bien?-preguntó mi madre-. La presión social, quiero decir.
Sonreí y me abracé con fuerza a Alí.
-Tenemos a nuestros amigos-respondí-. Y aunque no fuera así, tengo a Alí. Con eso me basta.
Mis padres también sonrieron, ni qué decir de Alí, cuyos dientes blancos resaltaban sobre su piel morena.
Creo que era tan evidente lo feliz que estaba que parecía contagiar a todo el mundo de mi euforia.
Se hizo un silencio incómodo.
-Bueno, creo que no hay más que hablar. Si realmente pretendemos demostraros que os consideramos una pareja normal no sería una buena idea agobiaros a preguntas-dijo mi madre.
Papá recogió el pincel y mi madre volvió a tumbarse en el sofá. Era su modo de decirnos que nos daban sus bendiciones (¿no había nadie capaz de decirlo directamente en vez de expresarlo de una forma tan difícil de entender?), de modo que nos retiramos a mi cuarto.
Alí cerró la puerta tras de sí y, sin decir nada, me abrazó, me tumbó en la cama y me besó con pasión y mucho cariño.
-Te amo-me susurró al oído-. Y me hace feliz ver cómo hablas de m... De NOSOTROS.
Apoyó su cabeza en mi pecho para escuchar los latidos de mi corazón.
-Creo que aún no te lo he dicho-le susurré, jugando con unos mechones de su pelo. Él giró la cabeza y me miró a los ojos-. Yo también te amo.
Nos besamos otra vez (no, si al final Jaime tendría razón y acabaría por cansarle la lengua) y él volvió a tumbarse escuchando mi corazón.
Alí...
Ahora ya no me preguntaba cómo no me había dado cuenta antes, sino por qué.
Si hubiera llegado a imaginar lo feliz que podía llegar a sentirme (y lo feliz que podía hacer a Alí, que me importaba más que mi propia vida), haría ya mucho tiempo que Diana no podría arrancarme lágrimas sin querer.
Porque Diana podía conservar su preciosa sonrisa y sus ojos verde esmeralda, y podía hacerme reír.
Pero Alí hacía algo que Diana nunca podría hacer.
Alí era capaz de amarme con sinceridad.
Seguí jugando con su sedoso pelo negro durante media hora.
El silencio no se rompía excepto por los suspiros intermitentes que en mi cabeza sonaban como una auténtica melodía de Haydn o Beethoven.
Quería haber alargado ese momento tan dulce y feliz una eternidad, pero llegué a la conclusión de que, si no hacíamos los deberes y estudiábamos un rato, luego no tendríamos tiempo para, volviendo a mi cama, hablar durante horas en voz muy baja.
Al fin y al cabo, aún quería saber muchas cosas sobre Alí, esa clase de cosas que tan bien me había escondido, y tenía el presentimiento de que él sentía la misma necesidad de saber sobre mí.
-Deberíamos hacer los deberes-le susurré al oído.
No respondió.
Fue entonces cuando me di cuenta de que se había quedado dormido, y una sensación de ternura se extendió por mi interior. Le rodeé con un brazo, como intentando protegerle de cualquier mal, y él se removió de placer en su sitio.
No quise dormirme.
Quería seguir viéndole dormir, seguir escuchando su respiración, seguir junto a él durante toda la eternidad.
La necesidad imperiosa de saber se desvaneció en el aire por un tiempo.
En aquel momento me bastaba con saber que me amaba y que era feliz a mi lado.

10 comentarios:

  1. A mí nunca me ha cabido duda de que Jorge amaba de verdad a Alí, pero no quería darse cuenta... creo que le daba miedo.
    Y nunca podría sentir por Diana ni por ninguna otra todo lo que siente por Alí porque es mucho más intenso.

    En cuanto a tus Cartas de Amor, aunque ya sabes que me vuelven loca, me encantaría que siguieras dándole juego a esta historia, porque es preciosa y aún le queda mucha vida por delante.



    En cuanto a mi Chris y Ari... pues aún queda para descubrir el secreto del chico invisible y en breves subiré el capítulo cuatro, el baile de fin de verano, a ver que te parece.



    Mil besos grises, Caballero con habitación propia en mi Palacio de Plata*

    ResponderEliminar
  2. Me gusta, esto de que todos lo supiesen emnos él. Pero sigo pensando que deberia pasar algo.. nose inesperado.

    Alargalo lo que quieras, no te fuerzes a no hacerlo, dejalo que te guie tu originalidad, al fin y al cabo las cartas siempre estaran ahi, ya escritas. Ademas yo quiero mucho mas!
    Enfin han sido preciosos los últimos paragrafos, que romántico!


    unabrazograndiosoQuerido(L)
    :)

    ResponderEliminar
  3. y ese adelanto?
    torturadorr!
    te falta ... nada!
    tienes el color negro, las torturas TODO
    porfavor el siguiente capítulo cuanto antes

    ResponderEliminar
  4. A pesar de lo mucho que me gustan las cartas de amor, esta historia es apasionante... Por favor... Termínala!!!
    Beshos!

    ResponderEliminar
  5. Sigo en mis cuarenta...Me parece rarísimo que de un día para otro Jorge esté tan looocamente enamorado de Alí...El corazón es quién decide por mucho que nos convenzamos y nos empeñemos en amar a alguien concreto...

    ja,ja siento ser tan escéptica,pero en cuestiones de amor...después de tantos tropiezos soy bastante arisca...


    Un abrazo!=)

    ResponderEliminar
  6. Opino igual que Calypso, ¡aquí pasa algo raro!
    Todo es color de rosa, pero no se... tengo el presentimeinto que se va a ir todo por el drenaje xD

    Me gustan mucho tus cartas de humor y esta historia también, asi que me da lo mismo :)

    un beso grandee

    ResponderEliminar
  7. ay me confundi xD no era cartas de humor sino de AMOR, es que estoy media dormida jeje XDD

    ResponderEliminar
  8. Es un final re abierto, pero asi esta bien, muy bien de hecho..
    Cada vez que termino de leer algun post, es inevitable no largar un suspiro..
    Realmente hermoso=)
    besotes!

    ResponderEliminar
  9. Bua a mi me encanta esta historia!!!!! es super tierna!! eso si... aun piensa demasiado en Diana, a mi me da que les va a dar algun susto...pero yo no dudo para nada de que se quieran!!!

    Voto por que la historia siga un poquito mas!! me encnata imaginarme las escenas que narras como si fuera una pelicula en mi cabeza! y ademas, leer sobre cosas tan simples y bonitas como el amor sin limites, sin fronteras y sin sexos me hace sonreir.

    Un besazo!!!

    ResponderEliminar
  10. ¡Hola! Me he leído tooda la historia de seguido y coincido en que es un poco repentino el cambio en Jorge, la verdad.
    Eso no quiere decir que la historia esté muy bien construida y redactada ^^
    Me ha gustado mucho, ¡síguela! ^^

    ResponderEliminar