Chapter 8

Definitivamente he optado por colgar la versión (medianamente) dulce del final, en lugar de la sádica que ya tenía pensada y en proceso de escritura. Espero que os guste y que se os escape alguna lagrimilla (¿para qué escribo sino las tragedias como esta? xD). Un beso.

La ambulancia llegó casi al instante y, antes de darme cuenta de qué estaba pasando, Alí ya no estaba a mi lado.
Me había quedado solo.
Entré en casa chorreando sangre y caminé hacia la bañera, que llené hasta los bordes de agua hirviendo.
Probablemente mi piel se dañaría, pero en aquel momento en mi cabeza no cabía más dolor aparte del causado por lo sucedido.
Sentía ganas de ahogarme en aquella gran olla a presión, pero esperaría a que Alí estuviera muerto antes de hacerlo.
Si le daba por sobrevivir no quería causarle dolor por cometer semejante estupidez.

***

Al día siguiente fui al hospital y me colé en la habitación de Alí.
Estaba durmiendo tranquilamente.
Poco después de entrar oí la vuelta abrirse y me giré para encontrarme con el rostro enfadado del padre de Alí.
-¡Tú!-gritó-. Por tu culpa ha sucedido todo esto.
-Le recuerdo que yo no he sido precisamente quien le ha dado una paliza-le reproché.
Me soltó un bofetón que me hizo sangrar por la nariz.
-Avisaré a la policía. Y le quitaré a Alí. No volverá a verle-le dije.
Disimuladamente, desconecté el cable encargado de medirle el pulso a Alí y esperé como pude mientras su padre me abofeteaba e intentaba ahogarme.
Los médicos nos encontraron justo antes de que consiguiera su propósito de matarme.
Cuando pude respirar, murmuré:
-Quiero poner una denuncia.
El médico me acompañó a la recepción y, después de hacerme una revisión, presentó una denuncia de los daños recibidos.

***

El padre de Alí fue puesto bajo custodia.
Aunque sus contactos consiguieron dejarle en libertad, no consiguieron devolverle a Alí.
Se le ofreció la custodia a su madre, pero esta se negó a renunciar a su marido por su hijo.
De modo que, gracias a mis súplicas, acabó siendo mi hermano adoptivo.
Desde aquel día podía ir a visitarle al hospital todos los días sin necesidad de colarme.
Aunque no mejoraba, tampoco empeoraba.
Alí parecía haberse sumido en un coma profundo del que, en opinión de los médicos, probablemente no despertaría.
De todas formas, yo seguía durmiendo a su lado y, cada mañana, le susurraba palabras dulces al oído y le besaba la frente.
A Jaime también se le permitió visitar a Alí junto con Diana; los demás compañeros y profesores, en un intento de no parecer malas personas, compraron muchos ramos de flores y se los enviaron.
-¡Es insultante!-exclamó Jaime-. ¿Cómo puede hacerle esto a su propio hijo y estar en libertad?
-Eso es porque la justicia es una mierda. La pregunta importante es cómo se puede hacerle esto a un hijo-replicó Diana, sentada en una silla.
-Es monstruoso e inhumano. Alguien debería hacer algo-continuó Jaime iracundo.
-Hay pocas cosas que podamos hacer aparte de lo que ya hemos hecho. Ahora mismo no puede acercársele y no volverá a verle-respondí yo, acariciándole la mano a Alí.
-Lo sé, lo sé, pero eso no quita que se merezca recibir la misma paliza que le ha dado a Alí-explicó Jaime.
Algo debió de pasársele por la cabeza porque de pronto, sin motivo, sonrió.

***

Pasé el dedo por las letras escritas en bajorrelieve en la tumba.
Seguía sin creerme que aquello hubiera sucedido.
Alguien apoyó una mano en mi hombro.
-No es justo que él esté aquí-sollocé apoyando mi rostro en su mano.
-Lo sé-respondió.
Me di la vuelta y le observé fijamente.
-Le quería mucho-susurré.
-Todos le queríamos, Jorge-respondió.
Lloré con fuerza abrazándome a él.
Después de un rato cogí una piedra del suelo.
No entendía por qué no nos habían permitido añadir un epitafio, pero no pensaba rendirme tan fácilmente.
"Siempre juntos" escribí con lentitud.
-Siempre juntos-repitió la voz de Diana tras de mí.
Me dolía levantarme de la tumba, pero sabía que debía hacerlo.
-Te quiero, Alí-susurré.
-Y yo a ti-respondió la voz a mis espaldas.
Nos cogimos de la mano y nos apartamos un poco para dejarle a Diana un poco de intimidad.
Jaime ni se había pensado dos veces la idea que aquel día le había surgido en el hospital entonces y, tres días después, en mitad de la noche, se dispuso a matar al padre de Alí con un bate.
Pero no todo salió como él esperaba.
Al final el muerto acabó siendo Jaime.
Sus padres nos odiaban porque nos consideraban culpables, y nosotros no nos quedábamos muy atrás en dicho tema.
Alí se despertó en el mismo momento en el que mi corazón me advertía de que algo horrible sucedía en otro lugar.
Pero todo tenía un lado bueno y, gracias a la muerte de Jaime, el padre de Alí había ido a la cárcel y no volvería a molestarnos.
-Te amo, Jorge. Con toda mi alma-me susurró Alí, abrazándome.

8 comentarios:

  1. El final me ha dejado un poco... fría. No sé... ¿el que a Jaime se le ocurriera matar al padre de Alí no es demasiado exagerado? Querer hacer eso, por venganza, por dolor, es completamente comprensible, pero de desearlo a llevarlo acabo hay una gran paso. Bueno, supongo que Jaime tenía más sangre fría de lo que aparentaba.
    Será porque después de sonreír al pensar eso, el que luego haya intentado matar a alguien, me trastoca un poco. No es precisamente una idea que provoque una sonrisa.
    De todas formas, me alegro de que Alí esté bien, pero me da mucha pena por Diana.
    Y por Jaime en sí, me caía muy bien...

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  2. No... no puede ser, el muerto tiene que ser el padre y nadie más. Pobre Jaime... dios.. es horrible! aghh... me ha encantado la historia, aunque no todo el final sea bueno vv'

    Un beso:)

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  3. Lo quiso matar con un bate:|, eso si es tener sangre fria!
    Me dio pena por Jaime, menos mal que no es la version sadica, jaja
    De todas formas un buen final=), un texto maravilloso.. como siempre!
    Besotes!

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  4. Me ha encantado...!
    Ahora... Espero que no te parezca morboso de mi parte... Pero me encantaría leer la versión sádica... Lo medio sádico es mi estilo...
    Ha sido una historia excelente! Muchas gracias!!!
    Beshos!

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  5. e deguido la historia. me gusta, llegas a las personas que te leen, al menos ami me llegaste estimado amigo.aveces la vida da cambios inesperado.
    Un fuerte abrazo

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  6. Ave maria purisima, dios tu nos quieres matar de infarto!
    Pobre Jaime! pero almenos consiguio lo que queria que ese mounstrou entrara a la carcel, estoy deseando ver el final sadico!
    aunque este.. me ha puesto bastante mal he de admitirlo!

    perdon por estos dias de incomunicacion, no he tenido ni tiempo de pasar por blog



    un beso grande carlos!
    setequiere!

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  7. OOOOOOOOOOOO Carlos vaya sorpresa!!!! esto si que ha sido un giro inesperado en la historia!! me ha encantado y me ha emocionado muchisimo!!!! realmente increible! felicidades por escribir tan bien!!! Besos!!!

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  8. Êres experto en sacarme la lagrimilla, Caballero de la Estilográfica...
    ¡Jaime! ¡Quién lo habría pensado!
    TE superas, amigo mío.

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