Inspiración 0%, tiempo al mínimo y texto completamente ficticio, no os preocupéis por mí, guapas ;·) Un beso para todas, y procuraré volver cuanto antes.

Probemos a nadar entre los recuerdos de un pasado que en su dia fue NUESTRO, ¿te parece?
Recordemos todos los planes de futuro construidos sobre arena, todos los sueños dibujados con lápiz, todos los besos, ahora lo sé, falsos.
Recordemos todo, absolutamente todo, las noches abrazados, los amaneceres con olor a café y tostadas, las sonrisas cómplices, las caricias, los secretos compartidos...
Supongo que a ti no te dolerá.
Al fin y al cabo, solo fui un juguete, y tú, demasiado infantil para entender que para mí todo era real, me tiraste cuando dejé de ser útil.
Sin embargo, cada palabra quema al recordarla, cada caricia es una cicatriz y cada beso una herida sangrante.
La vida no empezó contigo, pero parece terminar sin ti.
Sin tu sonrisa, sin tu mirada, sin tu locura, sin tu hombro siempre dispuesto a soportar mi peso, sin tus labios eliminando mis preocupaciones...
¿Por qué el tiempo no se lleva tu presencia de mi recuerdo? ¿Por qué de los últimos dos años solo recuerdo tu rostro? ¿Por qué, por qué diablos no te vas tan rápido de mi vida como viniste?
Ayer encontré tu colonia en el baño y por poco me echo a llorar. Apenas soy una sombra de lo que fui, tenerme en pie me cuesta, respirar me duele y sigo pensando cómo decirle a mi corazón que pare de latir por ti porque tú ya no puedes oírlo.
Nada tiene ya sentido. Todo ha perdido su color y su razón de ser, y todo parece muerto y apagado.
Como si el mundo entero se hubiera puesto en off.
Te llevaste mi alegría, pero se te olvidó llevarte de paso mi vida, no fuera a ser que me hicieses un favor, ¿verdad?
Oh, vamos, con sinceridad, ¿alguna vez pensaste sinceramente que me querías?
Y, por favor, no me respondas lo que quiero oír, sino la verdad.
Dime de una vez por todas que nada importó, que lo nuestro fue un juego y que si te vas no es por mi culpa, sino porque ya te cansaste de mí.
¡No me digas que me quieres!
No vuelvas a engañarme, no vuelvas a abrirme una nueva herida en el corazón, no hagas que despierte de mi sueño solo para ver cómo vuelves a marcharte.
No me des razones para respirar si luego vas a asfixiarme con la almohada.
Y no me sigas repitiendo que lo sientes, o acabaré dándote acceso ilimitado (otra vez) a mi corazón...

Diferente

Siento estar tan desaparecido, los exámenes finales es lo que tienen. La historia de antes la continuaré cuando tenga tiempo de improvisar, mientras tanto un texto ya antiguo. Un beso y mil disculpas.

Cualquiera te seguiría hasta las puertas del infinito...
...Yo me contento con acompañarte hasta la puerta de tu casa.
Sé que no soy como la gente espera que sea.
No me gusta el deporte, ni me paso la vida soltando estupideces y guarradas como cualquier otro joven normal.
Leo más de lo que escucho, escribo más de lo que hablo y sueño más de día que de noche.
Sé que debo ser como soy, que esta es mi forma de ser y que no debo cambiarla.
Pero eso no impide que me asalten las dudas.
¿Por qué no puedo ser normal?
¿Por qué no puedo parecer normal?
Y lo más importante.
¿Por qué prefiero no ser normal?

Otra continuación

-¿Volverá a suceder?
-Es probable.
-¿Y qué vamos a hacer? ¿Matarla?
-No, eso solo aceleraría el proceso.
-¿Entonces?
-Esperar. Y rezar porque todo se arregle.
-Aún tenemos una oportunidad. Vosotros podéis rezar. Es vuestro Dios el que planea destruirnos. Yo haré lo que debo.

Continuación

No ha salido bien, pero al menos lo he intentado y acabaré olvidándola. Ya la continuo.

-Helen, sal del baño.
-...
-¿Quieres que tire la puerta abajo?
-...
-Muy bien. Prepárate.
La puerta no resistió el primer impacto.
-Oh, mierda. ¿Quién de los tres ha hecho esto?
-Helen.
-En serio, a veces pareces tonta. Deberías saber que laa vida es una fiesta, como dice la canción.
-Será porque no les dejan decir “mierda”...
-¿Acaso no recuerdas lo que decía mamá?
-A ver, déjame pensar. Era algo así como “no veas nada malo, no oigas nada malo, no digas nada malo. Simplemente trata de aparentar perfección; cuando quieras llorar, sonríe; cuando sufras, mantén la cabeza alta; y si quieres suicidarte, al menos ten la decencia de no ensuciar nada”.
-Y tú te has saltado la última norma a la torera, pequeña.
-¿Por qué demonios te preocupas por mí? Te maté. ¿Recuerdas?
-La memoria nunca fue lo mío.
-Ni la inteligencia. Solo tienes tu físico.
-Hay gente que tiene menos. ¿Por qué lo has hecho?
-Porque llevo toda la vida con dos imbéciles peleando por controlar mi cuerpo. Tenía que saber que, al menos en parte, soy libre.
-Te comprendo...
-¡No! Tú no comprendes una mierda. ¿Ves este tajo de aquí? ¡Milagro! ¡Ya no está! Soy una friki, Mikel, una jodida friki.
-¿Sabes cuánto darían otros por estar en tu lugar?
-Sí, claro, todos quieren tener que preocuparse de no cargarse el cosmos en un ataque de rabia.
-No me refiero a tu poder. Me refiero a que al menos tienes un hermano que te quiere, incluso aunque me hayas matado.

¿La continúo?

-Oh, ¡pírate!
-No puedo.
-¿No puedes o no quieres?
-Ninguna de las dos. ¿Cómo quieres el café?
-Cortado. No es justo. No puedes hacerme esto.
-¿Por qué no? Tú me mataste. Te lo mereces. ¿Cuántos terrones de azúcar?
-Dos. Vale, sí, te maté. Pero eso fue hace tres años. ¿Por qué vienes a molestarme justo ahora?
-Tu café. ¿Qué por qué ahora? Porque tengo una oportunidad de volver, y quería saber tú opinión.
-Gracias. Mira, tú haz lo que quieras. Vuelve a tu vida de drogadicto ludópata bisexual si eso es lo que quieres, pero a nosotros no nos impliques.
-¿Otra vez hablando por mi hermana, Luci?
-Te he dicho mil veces que me llames Lucifer, imbécil.
-Estás en el cuerpo de una niña de catorce años. No te pega el nombre.
-Ahí te ha pillado, Luci.
-Tú cállate también, Yas. Dejad de controlar su cuerpo y que ella misma decida.
-Yahvé ni siquiera empieza por "Yas".
-Haz lo que quieras, Mikel.
-¿Seguro que no eres Luci ni Yas?
-¿Y tú estás seguro de que no eres retrasado?
-Definitivamente eres Helen. ¿No te cansas de tener tres personalidades?
-¿No te cansas tú de ser tan imbécil? Puedo ponerlos en off cuando me da la gana.
-Y luego dicen de ellos que son Todopoderosos. Entonces de acuerdo. Nos veremos de nuevo el lunes. Ve practicando los abrazos.
-Que te follen.
-Fingiré que he oído "te quiero".

Dudas, mentiras e hipocresía

Dudas, mentiras e hipocresía...
Representan las tres cuartas partes de mi vida.
Son como un gran ciclo adictivo del que no puedo salir.
Las dudas se forman cuando pienso en por qué soy como soy, por qué no puedo ser más valiente, por qué no puedo luchar por lo que quiero.
Y para hacer callar la sarta de palabras-puñal que formula mi mente me respondo con mentiras. Mentiras piadosas que se encargan de tapar las heridas, acallar mis dudas y ayudarme a convencer a los demás de que todo va bien, de que sigo siendo un lobo más dentro de la manada y no una oveja disfrazada.
Y entonces surge la hipocresía.
A cada cual le digo lo que quiere oír para que me crea, porque necesito demostrarme que soy el mayor mentiroso, que puedo convencerles de lo que no soy capaz de convencerme a mí mismo.
Y esto desemboca en más dudas, respecto a qué pasará si sigo así, sobre si algún día seré capaz de urdir la mentira mayor y convencerte de que me amas.
Y me miento diciéndome que sí, y vuelvo a la hipocresía.
Pero ya estoy harto.
No voy a volver a decirme que no te quiero, ni tampoco voy a repetirme cada mañana "hoy sí se lo digo", ni pienso volver a creer que si me dices "hola" es porque me quieres e intentas que me dé cuenta de que te amo.
Voy a hacer lo que mejor se me da hacer, esperar.
Esperar para que, o bien salgas de mi vida algún día, o bien algún día te des cuenta de que me gustas.
Y si me preguntas, por mucho que pueda dolerme lo que pase, te diré la verdad.
No soy capaz de atreverme yo, pero si tú das el primer paso, preguntándome aunque solo sea por curiosidad, te diré la verdad.

¿Y si vivir contigo no es una opción...
...Pero vivir sin ti tampoco?

Reflexiones

Me han castigado sin MSN (por suerte mi madre aún no ha descubierto que si solo dice "messenger" durante la conversación yo puedo usar el internet sin incumplir su castigo, y para cuando se entere ya se le habrá ido el enfado xD), así que, Saray, hoy tampoco puedo agregarte, lo siento.

Te echo de menos.
Curioso, ¿no crees? ¿Cómo se puede echar de menos algo que nunca se ha tenido?
¿Cómo puedo echar de menos tus besos, tus caricias, tus atenciones, si nunca las he tenido?
¿Cómo puedo echar de menos el que me repitas al oído que me quieres cuando, simplemente, no me quieres?
Las horas sin ti se alargan, se hacen eternas, vacías, oscuras...
Nunca le he temido a la oscuridad, porque sabía que entre las sombras las cosas seguían allí, escondidas, pero en este caso es distinto.
La oscuridad de mi corazón no oculta nada, solo un gran vacío.
Tengo ganas de llorar, de gritarte que te amo, de reconocer de una vez por todas que no soy indestructible, que soy un ser humano, que tengo mi punto débil, como cualquier otro.
Pero todo se queda en eso, en "ganas".
Nunca me arriesgaré a descongelar mi corazón solo para entregártelo y que tú, con una sonrisa, lo destroces completamente.
Pero, ¿qué digo? Cada instante que paso sin decírtelo mi corazón se destroza por sí solo, intentando latir, destrozándose sin querer al romper sus tejidos congelados.

Mañana te lo diré.
Sí, se que es mentira, pero me he criado entre cientas de ellas, y, para bien o para mal, he aprendido a hacerlas creíbles y a creérmelas.

Hoy maldigo a mi imaginación, de quien tantas veces me he sentido orgulloso.
Porque cada noche, entre mis sueños se cuela tu imagen, introduciéndose en situaciones imposibles y estúpidamente esperanzadoras.
No sé amar.
Y menos amarte a ti.

Me he controlado toda la vida para no tener fallos, para ser el claro ejemplo de la normalidad, ocultando así mis errores y mis habilidades.
Y de pronto llegas tú y me demuestras que NO soy normal.
Y me doy asco, cuando reconozco no serlo por no serlo y, cuando no lo reconozco, por farsante.
Y deseo ser más valiente, o tener realmente un corazón indestructible, o no haberte conocido.
He llegado a un punto que, de tanto quererte, he comenzado a odiarte.
Contradictorio, como todo en mí últimamente.
Pero al menos lo tengo aceptado.
A la única persona a quién hay que contárselo todo es a uno mismo y, tanto si me hace daño como si no, yo soy sincero con mi "yo interior".

And why can't I say
That I want' be next to you,
That I love you anyway
And that you love me too?

And hope you'll understand
That I'll be waiting for you
That I'm not gonna change
Although it's difficult.

'Cause I want to see your smile
Every day n' every night
Any moment I'll be waiting
I will be beside
Ohh

Please, just don't cry
Please, don't forget
We won't know if we don't try
Only understand

'That I want to see your smile
Every day n' every night
Any momment I'll be waiting
I will be beside
'Cause I want to see your smile
Every day n' every night
Any momment I'll be waiting
I will be beside
Ohh Ohh
Ooooooh

Hoy no

Hoy tengo el Síndrome de la Mala Ostia Contenida (SMOC), así que mis comentarios son un poco escuetos y mi texto de hoy no es tan empalagoso como los últimos. Un beso.

Hoy no.
No pienso volver arrastrándome de rodillas.
No pienso volver llorando y suplicándote que me quieras.
No voy a volver a desearte, ni a entregarte mis secretos cuando me lo pidas.
No pienso esperarte despierto para que luego me llames y me digas que hoy no vienes.
No, hoy no.
Porque ya estoy harto de tus gritos, de tus manías, de tus celos, por estar harto esto harto de tus besos.
Y no me importa que rime.
Joder, te quiero, pero todo tiene un límite.
Y vale, me quieres, pero tampoco cuesta tanto demostrarlo.
Me bastaría con que me lo dijeses, pero eres demasiado... Demasiado tú.
Sé que volverás.
Una parte de mí lo sabe.
Y también sé que no debería perdonarte, pero lo haré.
¿Qué quieres que le haga?
Te amo, y eso parece disculpar cualquier cosa que hagas.

No importa todo el daño que me hagas...
...Si me pides perdón todo pierde su importancia.

Antes, ahora, luego...

Loco y cuerdo, diferente y normal, demasiado inteligente y excesivamente tonto... ¿Cómo pretendo que los demás me entiendan si ni siquiera yo lo consigo?
Triste antes de conocerte... Sin saber siquiera el motivo...

Nunca creí en nadie. Quizás porque nunca encontré a nadie en quién confiar.
Mi vida era como una interminable obra de teatro, los demás los actores y yo el director.
Moviendo a todos como marionetas.
Nada se me escapaba, siempre sabía todo.
A los demás les cegaban los sentimientos, pero yo había convertido mi corazón en un inexpugnable castillo de hielo, y podía verlo todo.
Era "feliz".

Triste al conocerte... Sin saber cómo explicarlo...

Y entonces llegaste , con tu sonrisa encantadora y tu mirada oscura y distraída.
Como la entrada triunfal de una estrella en el pequeño teatro de mi existencia.
Me hiciste ver lo patético que era todo.
Conseguiste destrozar lo que me había llevado años construir en apenas dos segundos, sin sonreírme, sin mirarme, sin saber que yo existía.
Instintivamente te odié.
Parecía que hubieras llegado con una reluciente armadura blanca sólo para destrozar el oscuro teatro de mentiras y odio que yo dirigía.

Triste tras perderte... Sabiéndolo demasiado tarde...

El odio mantenía las distancias.
Me repetí que no eras nada y, milagro, conseguí convencerme.
Conseguí reconstruir una pequeña parte del mundo que tú habías destruido.
Volví a ser Dios, volví a ser inexpugnable.
Pero a ti, imbécil, solo se te ocurrió volver.
Y entonces sí me sonreiste. Y me miraste a los ojos.
Y me di cuenta demasiado tarde de lo mucho que te amo. Y de lo lejos que estás de mí...