Shadow IV

La parte cuatroo ^-^ Tened un poco de paciencia, pronto os presentaré a alguien que me encanta xD Por cierto, el final puede resultar un poco... Ehms... Sádico. Si tienes sensibilidad mental, recomiendo no leerlo y C.C.S. SA. no se hace responsable de los daños colaterales xD

Por el rabillo del ojo, Angela observó la pistola que apuntaba directamente a su sien y que evitaba que hiciera uso de la suya para matar a aquel tipo cuya voz le resultaba tan familiar.
-Supongo que no me recuerdas, ¿verdad, Angie?-preguntó él, emitiendo una risa que más parecía un chirrido-. Date la vuelta.
Con lentitud, Angela obedeció y achicó los ojos tratando de distinguir la figura del hombre que la amenazaba, hundida en las sombras. Notando las dificultades que tenía la joven para reconocer su rostro, se movió ligeramente hacia la parte iluminada del callejón, dejando que la luz de la luna se posara sobre sus facciones.
Ante sí tenía a un hombre de treinta y tantos años, de pelo oscuro y ojos brillantes. Parecía que llevaba gafas, pero al notar que le faltaba parte del tabique y que carecía de orejas, se fijó más, distinguiendo las cicatrices en la piel que rodeaban sus ojos y ascendían hacia su sien y que causaban aquella primera impresión. Tenía el rostro enjuto y pálido, y unos labios finos y cortados por el frío, torcidos en una grotesca sonrisa malévola que mostraba sus dientes pequeños y afilados.
-Vamos, ¿en serio no me reconoces?-preguntó, produciendo otra vez su insoportable risa de hiena-. Hace mucho tiempo que no nos vemos, y por aquel entonces aún conservaba mi nariz y mis orejas. Intenta recordar, ¿te parece?
Angela se estrujaba los sesos tratando de recordar a quién le recordaba aquel hombre que la apuntaba con aquella pistola dorada.
Dorada, dorada...
Aquel detalle despertó sus recuerdos, asociando directamente aquel rostro horrible y demacrado a un nombre.
-Dimitri...-susurró entre dientes, conteniendo un escalofrío de miedo que ascendía por su espalda.
El hombre ensanchó su sonrisa y asintió con la cabeza.
-Exacto, Angie querida, soy Dimitri. El verdadero mejor asesino del mundo, como pronto todos sabrán-masculló apretando con fuerza la pistola.
Un segundo antes de que tuviera ocasión de apretar el gatillo, alguien a pocos metros de distancia apretó el suyo, haciendo que su bala impactase sobre el dedo índice del asesino y arrancándole un grito de dolor de lo más hondo de su ser.
La pistola dorada rodó por el suelo y Angela la alejó de una patada, apuntando ella también al engrendro sangrante en el que se había convertido Dimitri, que se acurrucaba en el suelo hecho un ovillo apretándose el dedo. Vladimir se colocó al lado de Angela en dos pasos, seguido de otra sombra de ojos blancos y pelo marrón que agarró la pistola dorada con la mano en la que llevaba un guante negro.
-¡Monstruo!-gritó Dimitri al reconocer a Shadow-. ¡Me has mutilado!
-Oh, no es tan horrible. Al fin y al cabo, ya lo hice antes, ¿no es cierto?-replicó Vladimir sin dejar de apuntarle.
La cara del asesino pretendía mostrar odio, pero el dolor que le causaba el hecho de que le faltaba un dedo y que el muñón sangraba abundantemente solo permitía que se le frunciera el ceño ligeramente.
En cierto momento en el que pareció recobrar su aplomo, se le escapó su risa de hiena, mientras les señalaba con la mano destrozada.
-Parecéis un chiste-gritó, riéndose solo-. ¿Hasta dónde pueden llegar un ex-cappo, su mano derecha y un asesino a sueldo perseguidos por la mafia italiana?
Vladimir se acercó lentamente y se agachó a su lado, sonriendo también.
-A ningún sitio-respondió-. Pero nosotros somos una ex-cappo, su mano derecha y el mejor asesino a sueldo perseguidos por la mafia italiana, y así podemos llegar a cualquier lugar.
Dimitri trató de escupirle a la cara, pero su saliva no tuvo duerza suficiente y cayó sobre su ojo derecho.
-¿Para quién trabajas esta vez, Dimitri?-preguntó Angela, acercándose.
-Que te follen, mocosa estú...
La bala atravesó su hombro izquierdo, produciendo una sonora fractura y el desgarro de la piel y el músculo y arrancándole otro grito sobrecogedor. El suelo se volvía cada vez más y más rojo.
-Repetiré la pregunta. ¿Para quién trabajas?
Dimitri no fue capaz de contestar, solo gimoteó y rodó dobre sí mismo, tratando de esquivar al dolor que tenía pegado a su cuerpo. Angela volvió a disparar, esta vez a su rodilla, y un trozo de la rótula salió despedido con el impacto. Dimitri gritó otra vez, deseando entrar en shock y desmayarse.
-Dos oportunidades más, Dimitri. ¿Para quién trabajas?
La masa sanguinolenta apretó los labios y cerró los ojos, preparándose para el impacto de la nueva bala, que atravesó su codo derecho.
Sabiendo que no respondería, Angela apuntó directamente a su boca deforme y manchada de sangre y, deleitándose un segundo con su sufrimiento, apretó el gatillo, haciendo que los dientes saltasen por lo aires entre las gotas de sangre. El cuerpo se retorció un poco más y, de pronto, se quedó paralizado.

4 comentarios:

  1. JO-DER :O como molas! Ni Dexter ni ostias, larga vida al rey Carlex! hahahahaha soy sadica y adoro lo que has escrito, sobretodo lo de lso dientes.. ¿que le costaba responder? encima el tio haciendose el gracioso, pues toma balazo hahaha me parto
    xdd


    quiero mas eh querido?
    Un besazo enorme sadico hermanito(L)
    :)

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  2. un poco sado, si... jajaja pero muy bien!! estoy deseando leer la proxima parte!!^^

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  3. aaaaaaah!! es el gore más guay que he leído nunca! (entrevista con el vampiro
    va aparte)
    Dimitri es nombre de malo malísimo, me encanta el ritmo que está tomando (:

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  4. Mola xDD
    Muy gráfico, te lo consigues imaginar con todo detalle xD
    Tengo curiosidad por saber cómo sigue ^^
    Un besooo

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