Shadow IX

Bueno, había que seguir en algún momento xD Me da mucho palo porque se me está acabando la historia y pretendía que me durase un poco más -.-'' A ver si consigo tener una gran idea y me dura seis entradas más xD

Vladimir acarició el crucifijo que Ángel le había obligado a ponerse antes de aceptar dejarle irse, pero no dejó de sujetar su pistola. Conocía perfectamente el local en el que se situaba la sede, cada mueble, cada esquina, cada escondite... En la otra mano sujetaba su daga.
El viento helado azotaba su cara, pero Shadow no miró hacia abajo. Se mantenía allí, quieto sobre la cornisa de piedra, con los ojos cerrados.
Estaba concentrándose, preparándose.
Aquella ocasión era especial. Uno no muere todos los días, al fin y al cabo. Tragó aire con fuerza, y tardó un rato en dejarlo salir.
“¡Ahora!”.
Vladimir saltó al vacío, levantando su cuchillo en el aire. Ella no sintió como el cuchillo atravesaba su garganta hasta que la sangre empezó a surgir a borbotones. La puerta estaba abierta, pero nadie en el interior se fijó en lo que sucedía fuera. Arrancó su cuchillo de la carne aún caliente y entró en el edificio disparando a uno y a otro.
Los matones abrieron mucho los ojos al notar su presencia y dirigieron sus manos a sus pistolas (demasiado tarde). Uno detrás de otro, los cinco cayeron al suelo cubriéndolo de sangre.
De una patada abrió la puerta y atravesó el pecho del sorprendido guardia con su daga. De un salto se subió a la barandilla de madera y disparó hasta que se le agotaron las balas. Impulsado por sus piernas, saltó hacia el piso inferior, aprovechando para cambiar el cargador y disparar un par de veces. Frente a él, sentado en el sillón de Angela, estaba Gio, sonriendo gélidamente.
Vladimir levantó la pistola y le apuntó, sintiéndo las pistolas de los demás clavadas en su nuca. Ninguno de ellos disparó.
La risa surgió desde lo más fondo de la garganta de aquel hombre repulsivo de mirada perdida, sonando por toda la sala de forma molesta.
-Shadow, Shadow, Shadow... ¿Por qué no te conformaste con quedarte a mi lado?-preguntó, dejando de reírse-. Si lo hubieras hecho, podrías haber vivido unos cuantos años más.
-Igual que tú, entonces. Si hubieras cerrado tu pico y no hubieras intentado nada, ahora no tendrías que morir-respondió Vladimir mirándole con su fría calma.
Gio se retorció en su asiento.
-Yo ya estoy preparado para morir, si con eso salvo a quienes me importan. ¿Y tú, Gio? ¿Estás preparado para que el metal atraviese tu piel, destrozando tejidos y órganos?
Gio dejó de revolverse y recuperó la sonrisa, carcajeándose.
-Oh, no, Shadow. Con este acto heróico y estúpido no has conseguido nada. Has llegado tarde, Shadow-comentó con su horrible voz-. Por... ¿segunda? Vez.
Un escalofrío recorrió su espalda, haciendo que la pistola temblase imperceptiblemente entre sus manos. No volvería a fallar.
Hacía años que lo había decidido.

-¿A dónde van esos cien mil euros, Vladimir?
-A un lugar donde se necesitan.
-¿Quizás son para ayudar a tu hermano?
-Quizás.


La explosión sonó a lo lejos, y a través de la ventana brilló en la distancia como un macabro y melancólico espectáculo de fuegos artificiales.
Una lágrima asomó en la mirada de Vladimir quién, sin embargo, se mantenía al tiempo frío y distante. Gio se rió.
-Sabes lo que es eso, ¿verdad, Shadow?-comentó-. Oh, sí, sí que lo sabes. Tú sabes quién está ahí dentro, ¿verdad?-sacó una foto de su chaqueta y señalando a una de las personas del grupo.
-Claro que sé qué es. Es el anuncio de tu muerte-replicó Vladimir.
El tiempo se detuvo por un instante, durante el cual solo se lanzaron una última mirada. La de Vladimir estaba llena de odio, frialdad y determinación; la que Gio le devolvió reflejaba que acababa de entender que Shadow nunca sería “suyo”.
Presionó el gatillo con suavidad, casi con devoción. La bala impactó entre sus cejas, dejando una marca roja en su frente.
Pensó en moverse, en esquivar los disparos que iban a ser lanzados medio segundo después en su dirección, pero recordó la explosión y, simplemente, bajó la pistola y se dio la vuelta, en dirección a la puerta. Una veintena de armas apuntó directamente a su espalda, pero él no se inmutó y echó a andar.
El chasquido de varios gatillos sonó al tiempo.

4 comentarios:

  1. gracias por tu visita!! :) y venga! que se te ocurra esa gran idea :D
    buen finde!!

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  2. NO! ha muerto! No espera, que no cunda el pánico. Han sonado los gatillos, y él ha echado a andar. Todavía tengo esperanzas de que las armas estén descargadas o algún milagro parecido.

    (Queremos más! Queremos más! Queremos más!)

    Un beso!

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  3. Hhahahaha Ene esta de los nervios, pero yo no, yo se que ángel los mata a todos y Shadow solo queda herido... seguro.. xDDD

    ves, yo mantengo el control NO HA MUERTTTTTO VERDAD? TTT NOOOOO PORFA!

    Que tiene un hermano leñe!
    mas mas mas mas mas y MÁS!


    besos Lex
    ;__;
    te odio por dejarme con la duda
    (L)

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  4. !Oh Dios mio!
    ¡Qué intenso!
    Pero Shadow no puede morir, ¡NO PUEDE! No puedes hacernos esto, Carlos, es inhumano¬¬


    No lo dejes, por Dios, NO LO DEJES.



    Cuatrillones de besos bicolor, mi Caballero

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