Shadow VIII

Ya estááá, reescrito y colgadooo. Es un pelín dulce, pero es que me emocioné y me salió la vena sensible xD. Espero que os guste ^^


-Llegas tarde, Shadow-murmuró con su voz fría-. Otra vez.


Vladimir se despertó empapado en sudor frío, vestido únicamente con los pantalones de su pijama. Las sábanas se pegaban a su piel empapada, haciéndole sentir incómodo.
De un manotazo se las quitó de encima y se levantó, mirando la hora en su reloj de pulsera. Las tres de la mañana. Apenas llevaba dos horas dormido pero, aunque se sentía cansado, no tenía ganas de volver a dormirse.
Inintencionadamente se levantó sin hacer ruido, dirigiéndose al salón de la suite. Allí, tumbado en el sofá, dormía Ángel. La manta se le había deslizado ligeramente hacia abajo, dejando al descubierto su torso. Con mucho cuidado, Vladimir le recolocó la manta, poniéndosela a la altura del cuello.
-¿Adónde vas?-preguntó Ángel.
Shadow no se había dado cuenta de que estaba despierto, pero no se alteró.
-Deberías dormirte de nuevo-comentó Vladimir, abrochándose la camisa y cambiándose de pantalones.
-Esa no es una respuesta-replicó Ángel, levantándose.
-Voy a dar un paseo por la ciudad. Necesito despejarme-respondió.
-Ah, genial. Media ciudad buscándonos y la otra media que ya sabe dónde estamos y piensa en la forma de matarnos, y a ti se te ocurre salir a pasear. Y solo.
-¿Pretendes que te invite a acompañarme?
-¿Pretendes que pretenda que me invites a acompañarte?-replicó Ángel, sonriendo y cambiándose.
-Anda, imbécil, vente conmigo.
Ángel ya estaba a su lado y sujetaba una de las llaves en la mano. Abrió la puerta y salieron a la noche helada y negra. La luna estaba oculta, igual que las estrellas, que parecían haberse escondido. Tal vez presagiaban lo que iba a pasar en Nápoles.
Los dos caminaron juntos entre las calles en silencio. Vladimir no parecía tener ganas de hablar, y Ángel no quería molestarle.
-¿Por qué tanto silencio?-preguntó Shadow, mirándole repentinamente a los ojos.
-Creí que no querías hablar-respondió Ángel, desviando la mirada.
-¿Y para qué crees que te invité, entonces?
Ángel se calló, avergonzado.
-Pues... ¿Puedo hacerte una pregunta personal?-pidió Ángel. Vladimir asintió con la cabeza-. ¿Por qué te metiste en esto? Me refiero, por qué acabaste como asesino.
-Responde tú primero a esa pregunta.
Ángel se quedó pensando un segundo antes de responder:
-Supongo que estoy en esto para proteger a mi hermana. ¿Y tú?
-Algo parecido-contestó.
Ángel decidió no preguntar más al respecto y volvieron a quedarse en silencio.
-¿Sabes? Hay algo que quería decirte-comentó Shadow, volviendo a romper el hielo-. Si algún día muero...
-Tú no vas a morir-le interrumpió Ángel.
-No digas tonterías. En algún momento fallaré, y quiero que tú heredes mi nombre.
-¿Tu... nombre?
-Quiero que seas el nuevo Shadow-explicó.
El silencio volvió a congelarse, pero esta vez no era interrumpido por los pasos de ambos asesinos. Estaban quietos, mirando al frente, sin decir nada. Ángel le pasó un brazo a Shadow por la espalda y, viendo que no hacía nada por detenerle, le abrazó por completo. Shadow también le abrazó.
-¿Cuál es tu verdadero plan para devolver a Angie al poder?-preguntó Ángel, sollozando.
-Voy a meterme de lleno en la sede del Imperio-respondió, dándole unas palmaditas en la espalda.
-Quiero ir contigo-pidió Ángel, apartándose y mirándole a los ojos.
-No. Sospecharían de que tramamos algo. Tú tienes que seguir con el plan predeterminado-ordenó Shadow, volviendo a ser frío.
Ángel negó con la cabeza.
-Encontraré la forma de salvarte-murmuró.
-Si es necesario te ataré a la cama de un hotel de mala muerte y dejaré una nota en nuestra suite para que te encuentren-explicó, clavando sus ojos negros en los del joven.
-Tiene que haber alguna forma-susurró Ángel, secándose las lágrimas.
-Mataré a Gio, y a todos los que pueda-explicó Vladimir-. Trataré de seguir con vida, no lo dudes, pero muy probablemente acabaré muerto, y quiero que tú arrastres a tu hermana de nuevo al poder.
-Te seguiré.
-Moriremos los dos.
-O no morirá ninguno.
Vladimir sonrió dulcemente. Ángel no iba a ceder.
-Lo siento, Ángel-le susurró al oído.
Un segundo después, Ángel estaba inmovilizado entre los brazos de Shadow. No de la forma habitual. Vladimir le estaba abrazando.
-Por favor, Ángel-murmuró-. Hazme caso. Quiero que protejas a tu hermana. Si tú o ella resultáseis heridos, no me lo perdonaría.
-¿Por qué somos diferentes a otros clientes?
-Porque sois los primeros que me habéis tratado como persona y no como arma.

3 comentarios:

  1. puaj... puaj.. TT que bonito.. es alcucinante, as echo al personaje humano y snetimental sin alterar su personalidad fria y distante.. Y yo que? que me maten! hahaha es broma


    tengo ganas de que lo sigas ya, sube cap ahora xdd please! me esta gustando mucho esta historia porque tiene un poco de todo, y todo bien puesto.



    Besos hermanito :)
    (LL) setequiere mucho!

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  2. Jo que miedo, he estado desde la primera línea hasta la última con la boca ABIERTA.

    (Queremos más, queremos más, queremos más!)

    Un beso!!

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