Shadow X

Hoy actualizo un poco antes porque... Estoo... Porque me da la gana, ¿algún problema? ¬¬ Anda, espero que os guste, aunque hay una sopresita muy desagradablee... MUAHAHAHA

-Vladimir, ¡suelta mi libro!-gritaba con su voz, aún dulce.
-¡No me da la gana!
-¡Mamá! ¡Dile que me devuelva mi libro!-chilló.
-Vladimir, devuélvele su libro-ordenó con voz calma su madre sin separar su vista de la carretera.
-¡No pienso hacerlo! ¡Tú no eres papá! ¡Tú no tienes ningún poder sobre mí!
Su madre se encogió en su asiento, y un sollozo apenas perceptible llegó a los oídos de ambos niños. No hicieron ningún sonido más, y el libro cayó al suelo, olvidado instantáneamente.
Hacía más de una semana que su padre se había ido, y, aunque preferían mentirse, en el fondo sabían que no volvería. No había dejado una nota, ni había hecho una llamada... Nada.
Simplemente, había desaparecido.
Los sollozos siguieron, más y más fuertes. Vladimir se estremeció en su asiento, acongojado.
-Mamá... Yo... Siento mucho...
Las palabras no conseguían cobrar un sentido completo, y era incapaz de terminar la frase. Ella se sorbió los mocos y se quitó las lágrimas de la cara, pero sus hombros seguían temblando ligeramente.
A su lado, Álex le miraba con reprobación, indicándole que aquello era culpa suya. ¡Cómo si no lo supiera!
Buscó otra vez las palabras que su madre necesitaba oír en su vocabulario, pero no las encontró y, frustrado, clavó su mirada en la ventana, contemplando el paisaje helado que pasaba rápidamente a través de ella. Las montañas, teñidas de un blanco puro y limpio, contrastaban con el cielo, oscuro y amenazador, que parecía haberse puesto de acuerdo con el ambiente que había en el coche.
Vladimir contemplaba las casas desperdigadas por el monte, cuyos tejados estaban adornados con luces de Navidad congeladas. Oyó el chirrido de ruedas y un horrible ruido. Pensó en mirar, pero supo que no serviría de nada, así que siguió contemplando el paisaje hasta que los ojos se le cerraron.


Sentía que estaba caminando entre sombras enormes que se abalanzaban sobre el, aplastándole y haciéndole sentir pequeño y débil. Le dolía todo el cuerpo.
Aguzó el oído, pero no oyó nada más que silencio. Achicó los ojos, y solo le respondió más oscuridad. No era capaz de distinguir ningún olor, ni tampoco de sentir nada.

Mejor. Pensaba que aquello sería mucho más horrible.
De pronto, sintió que alguien tiraba de él hacia el interior de las sombras, que crecían alrededor de sus piernas. Un grito surcó la nada.
-¡NO RESPIRA! ¡RÁPIDO, INTUBADLE!
Abrió los ojos lentamente, sintiendo como si pesaran varias toneladas. ¿Por qué luchaban por su vida? Quería abrir la boca y decirles que parasen, que le dejasen morir allí, en medio de la nieve teñida de rojo por su sangre, pero ningún sonido salió de su garganta. Se limitaba a observar a los médicos moviéndose y, después de un rato aguantando con los ojos abiertos, los dejó caer pesadamente, súbitamente cansado.


Sus ojos se acostumbraron lentamente a la luz reinante en la sala, completamente blanca. Una máquina pitaba a su lado intermitentemente. También había allí una mujer vestida con bata, observándole.
-¿Sabes dónde estás?-le preguntó.
-S-Sí-respondió Vladimir, haciendo un gran esfuerzo.
-No deberías...
-¿D-Dónde... Está... M-Madre...?
Ella le miró condescendiente y la comprensión se asomó a los ojos del niño en forma de una lágrima transparente.
-¿Y... Álex...?
-Él está...-comenzó ella-. Está vivo.
Vladimir notó el tono con el que había pronunciado la palabra “vivo”, pero no preguntó más. De pronto, volvía a tener sueño y los ojos se le cerraron lentamente, mientras en su mente se desdibujaba la realidad para convertirse otra vez en aquel paisaje helado.


-¿Y a qué se dedica tu padre, Vladimir?-preguntó la profesora amablemente.
El chico la miró fríamente a los ojos, haciendo que se estremeciera.
-Mi padre está muerto, señorita-respondió.
La sonrisa se le congeló en los labios, convirtiéndose automáticamente en una mueca de lástima. Desvió la mirada, tratando de pensar en algo que preguntar que no tuviese una posible respuesta deprimente, y algo le vino a la cabeza de pronto.
-¿Y tú, Vladimir? ¿Qué quieres ser tú de mayor?
-¿Qué quiero ser...? Pues... No sé-respondió él sin dejar de ser frío.
-Hombre, tendrás que saberlo. De algo tendrás que vivir, ¿no?
-¿Y si no quiero vivir?


Muahahaha! Esta no es la continuación cronológica de la historia, chincha rabiñaa! (8) xD A esperar, a esperar, vamos todos a esperar xD (No me odiéis mucho ^·^' )

3 comentarios:

  1. ¬¬ ha, ha mira como me rió.. mala persona.. xdddd
    La verdad es que..es tan... jo! TT pero entonces el hermano vive pero que? se queda paralitic? desfigurad? en coma? xddd la madre muere? TT


    sdiguelo por el amor de dios, ala, el destino y demas dioses y creencias xd




    (L)

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  2. Carlos
    no me ha hecho ninguna gracia.
    NINGUNA
    ¬¬
    Eres muy cruel...

    Y Alex es un malo malísimo desfigurado. Fijo fijísimo.
    Jolin.
    Como me has dejado.



    Sigue.
    Y que sea pronto.

    Besos de tamaño universal eleveado a la enésima potencia
    (L)

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  3. EJEM, yo toda contenta cuando veo que hay capítulo y me encuentro esto... ¬¬
    Aunque está bien porque tenía curiosidad por saber algo del pasado de Vladimir, antes de que se conviertiera en Shadow. Seguro que al hermano le tienen que poner un implante o algo así y por eso necesitaba el dinero.

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