Tú, yo, nosotros

Dios... Acabo de leerme la parrafada que he escrito y creo que me he pasado un poco xD La verdad es que, para ser una de mis paranoias y no una de mis novelas cortas, me ha quedado largo xD En fin... A ver qué os parece ^^

¿Sabes una cosa?
Te echo de menos. Mucho, mucho más que mucho. Para medir cuánto te echo de menos habría que inventar una nueva medida.
Pero... Ya no te necesito.
Hace tiempo no habría podido vivir sin tu sonrisa amable, sin tu mirada inteligente y chispeante, sin tu personalidad alegre, tu ánimo cambiante, sin tus palabras dulces, ni tus comentarios inoportunos cargados de inocencia.
Pero hoy... Hoy ya no busco tu sonrisa entre la gente (tal vez por miedo a encontrar el espectro que quedó de ella), ni me quedo mirando el atardecer hasta que la primera estrella asoma, ni trato de encontrarle sentido a tus palabras vanas de poeta sin razones para cantar, ni me dejo engañar por los flashbacks de un pasado que, en el fondo, ya no me parece mío.
La sonrisa ya no me sale forzada, ni mis ojos aparecen reflejados en el espejo opacos y muertos, ni me sonrojo cuando nos cruzamos.
Fuiste importante, no lo dudes, pero tú, a pulso y con mucha fuerza de voluntad, me sacaste de tu vida, como quien limpia la casa después de mucho tiempo sin barrer.
No es que te lo reproche. Antes, sí. No lo dudes. Me hiciste tanto daño que pensar en ti me hacía producir veneno en lugar de saliva.
Quizás lo peor no fue el dolor, sino el ni siquiera imaginármelo. Tu marcha fue como tu llegada, un ataque sorpresa, inesperado, imposible de prever, directo al corazón, un disparo a traición.
Yo no soy nadie para elegir qué esta bien en este mundo, y quizás el malo entre los dos fuese yo, o quizá no fue ninguno. Quizás, simplemente, el amor se nos escapó entre las manos como un montón de arena.
Tal vez no sabíamos ser felices, o quizá no lo merecíamos, que también es probable porque, digamos lo que digamos, ninguno fuimos santos.
O quizá necesitábamos aprender algo más sobre la vida antes de quemar todos nuestro cartuchos en una sola ráfaga. A lo mejor debimos pensarlo un poco más, o tal vez un poco menos.
Lo cierto es que no importa el por qué. Ya no.
Ninguno quisimos hacernos daño, y al final salimos los dos escaldados y heridos de muerte, con sonrisas fingidas y miradas perdidas porque, ambos lo sabemos, no habíamos aprendido a vivir juntos, pero tampoco aprendimos a vivir el uno sin el otro.
¿Contradictorio? No. Al menos, no más que nosotros. Creí que nunca volvería a usar de nuevo el plural de la primera persona para referirme a ti y a mí, pero aquí me ves.
¿Sabes? Yo nunca quise decirte adiós.
¿Y sabes otra cosa?
Ya estoy cansado de echarte de menos...

5 comentarios:

  1. Suele pasar.
    Las relaciones, por lo que implican, siempre nos dejan indefensos ante las consecuencias negativas. Y eso duele.
    No puedes amar a alguien sin entregarte, y dar parte de ti a alguien significa ser vulnerable.
    Pero es parte de la naturaleza huamana, ¿verdad?

    El tiempo lo cura todo, afortunadamente, aunque tarde un poco más en ciertas ocasiones.

    Besos Carlos ^^

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  2. Me hiciste tanto daño que pensar en ti me hacía producir veneno en vez de saliva...

    Es inevitable echar de menos, y mirar las estrellas buscando te quieros escondidos, y buscar una sonrisa perdida en las calles de la ciudad... es inevitable, pero eso pasajero.
    Y todo, con el tiempo, pasa... como el agua se lleva las piedras angulosas que terminan como cantos rodados...



    Incontables besos Carlos.
    ME ha ENCANTADO ese texto
    De verdad
    (L)

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  3. A mi tambien me gusta lo de la saliva, muy ingenioso. Es un relato muy bueno, lleno de sinceridad y de desesperanza, es como una carta de despido, o una bandera blanca que indica rendicion.

    Hay cosas que nos dejan sin fuerzas ¿cierto? Y nos cansamos.. y se van, pero ya no nos duele.

    Mejor que sea largo hombre! tus palabras nunca estan de más!


    besos querida Lex
    hermano(L)



    Me mude :)
    http://www.sintiendoelairealreves.blogspot.com/

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  4. Todavía sigo sin creerme lo que tú ya sabes que no me creo. Sublime, emocionante. Precioso.

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  5. A veces me das miedo, entiendes todo lo que digo.

    No se que decir de este texto, llena tanto, tantísimo, que deja sin palabras (:

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