Sueño de un 25 de diciembre

Todo ardía a mi alrededor.
Regalos, paredes, adornos, sillas, mesas, comida... Nada escapaba al ansia voraz de las lenguas de fuego que escalaba por las patas de los sofás hasta llegar a los antiguos cuadros.
El humo descendía por mi garganta hasta los pulmones, lento, denso, pesado una vez entraba en mi organismo.
Pero yo seguía allí, quieto, con los ojos llorosos por la ceniza del ambiente, esperando.
No sé qué esperaba.
Mis piernas no respondían por mucho que quisiera correr.
Solo podía esperar allí, quieto, dejando que las lentas llamaradas me abrasaran lentamente ascendiendo por mi cuerpo.
Callados, mudos en mi garganta, los gritos de dolor y de agonía que mis pulmones decidían pronunciar.
No había sombras entre las llamas dispuestas a rescatarme, nadie que pensase entrar a sacarme del fuego.
Y cuando una lágrima se dignó a salir de mis ojos desperté.
Quizá los sueños son como la realidad, y lo que yo buscaba era que entrases a buscarme.
Y como en la realidad, no te dignaste a aparecer.

4 comentarios:

  1. Muchas veces sueño cosas parecidas.
    Lo más triste es que ni en los sueños uno consigue lo que quiere...

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  2. yo hoy soñé con bailar :) fue un bonito sueño! estoy convencida de que en algún momento aparecerá tu bombera :))) o a ver si está de prácticas!!! un besote!!!! :)

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  3. A lo mejor quería aparecer pero le surgió un imprevisto y no pudo.
    Jo, esta entrada me ha encantado (:

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