Wrong again (and proud of beeing so)

Vuelvo a equivocarme creyendo en tus palabras.
Vuelvo, como ya es costumbre, a ser el idiota que decide jugar a la ruleta rusa con la pistola completamente cargada.
Y vuelvo, igual que siempre, a confiar en ti y en tus fingidos sentimientos, a tragarme tus mentiras que saben a bilis, a ver en tus ojos un brillo que no existe y a escuchar en tu pecho el eco de un latido que nunca hubo.
No importan las cientas de lágrimas que llevan tu nombre, ni las miles de horas dedicadas a olvidar tu existencia, ni los millones de memorias dolorosas que volverán a repetirse; en estos momentos, tu sonrisa deslumbrante me impide ver nada y tu dulce voz esconde la de mis recuerdos.
Pero nadie lo entiende; nadie llega a comprender que sé que me equivoco y que, a pesar de todo, sigo adelante. Y tampoco pretendo que lo consigan.
No es amor, yo no creo en esas cosas. Lo mío, cielo, se llama dependencia, y estar lejos de ti es el peor síndrome de abstinencia que existe.

Ains... Menudo rollo de comunión, por dios... Y hoy también tengo un montón de deberes... Sé que normalmente no rezo, pero si estás ahí arriba, por favor, házmelos tú, Stephen Hawking.

'-¿Te acuerdas que te dije que nunca permitiría que te atases a alguien que no puede hacerte feliz?
-Sí.
-Pues siento decirte que esa afirmación me engloba, y que por eso esto es un adiós'

3 comentarios:

  1. La dependencia es... hmm... como una droga. Necesitamos depender de alguien y alguien que dependa de nosotros... si no, ni estamos contentos, ni nos sentimos llenos, ni podemos dormir bien (o sí, pero a mi me pasaba).
    Pero yo tampoco creía en esas cosas, y equivocarme también se convirtió en un vicio.
    Un vicio estúpido, como el de recordarte a ti mismo lo grandísimamente imbécil que eres mientras aprietas en la llaga para notar cómo duele la herida que se te quedó y los más masoquistas para saber cuánto podrán aguantar.

    Poco o mucho en lugar de depender de la fuerza depende del apego. Siempre que algo te importe menos que tú, será fácil desprenderse (eso para los narcisistas) y los que se odien a sí mismos... resignense, os equivocaréis muchísimo, pero las relaciones serán verdaderas, los sentimientos propios y no serás una fotocopia. Sinceramente, prefiero ser rara y sufrir por ello que fotocopiarme el corazón en blanco y negro y esperar a ver qué pasa. Así mis sonrisas aunque escasas, serán verdaderas, ¿no?

    ^^

    ¿Te cuidas?
    Muaaaacks!

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  2. Me encantan los diálogos que pones siempre al final de la entrada. Son como la estocada final de tus reflexiones :)

    P.D.: la verdad es que, cuando acabé de escribir ese texto, me vino la idea de seguirlo a modo de novela (recrear todos los momentos a modo de flashback...ya sabes), queda como un proyecto pendiente que no pienso descartar.

    Un beso MUYGRANDE :)

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  3. La dependencia es muy mala, pero es incontrolable. Pero bueno, aunque costosamente, las drogas pueden dejarse. Así que esa dependencia, también.
    ¿Hace falta que comente lo maravilloso que es el diálogo *__*?

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