Venom

Aún recuerdo que ansiaba olvidar.
Quería alejarme de todo, deshacerme de mis miedos, dejar de lado ese odio que no paraba de quemarme el alma.
Y lo conseguí. Todo se fue, como arrastrado lejos por una suave brisa.
Ahora solo me queda vacío. Vacío y pesadillas.
Me gustaba la noche, ¿sabes? Sí... Eso aún lo recuerdo.
Pero ya no. Ahora siempre se hace larga, oscura y fría. Como un veneno que me consume por momentos, una dosis administrada por la inevitable rotación de la Tierra.
Una droga que cada noche se perfecciona para que no pueda acostumbrarme a ella, que hace que al mirarme en el espejo no me reconozca y que borra todo rastro de humanidad que pudiera quedarme.
Solo queda mi cuerpo muerto, como una marioneta hueca atravesada por corrientes de viento helado que se encargan de moverla y que escapan a modo de gritos mudos. Gritos que, cual serpientes ponzoñosas, se enroscan en el aire y se levantan en mi contra.
Tengo aquello que tanto quería, ¿no? Debería ser feliz: pocos sueños acaban cumpliéndose.
Pero no puedo quejarme, pues al menos soy notablemente menos triste; las lágrimas se quedaron al otro lado del muro, desterradas de por vida, haciéndole compañía a mi corazón, sueños y recuerdos.
Da igual.
Noche a noche, terminaré de destruir los recuerdos que me queden hasta agotar las palabras.

Como habéis notado, he vuelto a largarme (espero que lo hayáis notado xD), pero voy a intentar volver definitivamente. Últimamente, con la mudanza y unos amigos en casa, ha sido un poco difícil concentrarse, pero intentaré remediarlo.

'-A veces, es necesario ser lo suficientemente valiente como para hacer algo que los demás considerarían ser cobarde.'

7 comentarios:

  1. Nunca, nunca te debes asustar de lo que refleja el espejo en la Noche. A ella le gusta jugar con los reflejos y las sombras para hacerte dudar de quién y como eres...
    No le dejes ganar la partida, demuestra que tu eres más fuerte y siempre terminarás venciendo... porque un corazón puede estar roto o aislado, y aún así sigue latiendo*

    Te he echado de menos, Caballero de la Estilográfica.
    Pero mucho, ¿eh?

    Y por cierto... los verdaderos valientes son los cobardes que se atreven*
    (LL)

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  2. "Me gustaba la noche"... eso me ha recordado a mi blog XD. Es cierto que la noche tiene su encanto, excepto cuando se convierte en algo frío y triste...

    Me ha encantado la frase final. Un beso ;)

    PD: Por supuesto que hemos (he) notado tu ausencia ^^

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  3. Este fragmento me ha recordado un poco a la escritura de Carlos Ruiz Zafón (mira, tocayo tuyo además xD)
    Es un gran dilema. ¿Sentirse desgraciado? ¿O no sentirse de ninguna forma? No sé lo que escogería yo en su lugar...
    Y es cierto. Los que realmente son valientes son aquellos que hacen frente al miedo y a la cobardía. Ser valiente sin sentir miedo no tiene gran mérito.

    Un beso enorme ^^ Y ánimo con esa concentración. ¿Te gustan las canciones de piano? Yo últimamente escucho a Ludovico Einaudi. Me ayuda a escribir ^^

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  4. Me ha gustado el relato, como siempre, pero no estoy de humor para comentar :S
    Eso sí, se te ha echado mucho de menos, al menos yo. Me alegra verte por aquí de nuevo :)

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  5. Yo prefiero el llanto y la tristeza, es mejor que no sentir nada. Al menos así no te olvidarás de que alguna vez sentiste, de que estás vivo...

    La ultima frase me hizo acordar a una entrada de mi blog xD

    besos! :)

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  6. Hola, Carlos :) Yo sí lo he notado jaja, pero mientras estés pasándolo bien te perdonamos xDD

    ¿Sabes lo que daría yo por olvidar? También tiene su parte buena.

    ¡Un beso!

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  7. A mi me da miedo. Miedo el sentir que no siento nada. Es como un veneno corrosivo que te oprime el pecho y te arrebata las ganas de todo lo demás. De lo que resta. De los resquicios de lo que fuiste que siempre quedarán en ti...
    Ser una marioneta sin hilos en un mundo robotizado es frustrante. El corazón arrugado, porque era de papel, sólo tiene un futuro: la papelera. Se incineran los sentimientos que en él quedaran vivos.

    Me gusta la noche y que las estrellas lluevan sobre las lágrimas que me niego siempre a derramar. No hay más fiel compañera que la soledad ni más dulce condena que la de no sentir que todo se va extinguiendo más despacio si dejamos atrás los sueños que ansiábamos conseguir.

    PD: No sabes cuánto echaba esto de menos xDD

    Un besazo!

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