Sinking

Y si enloquezco, ¿a quién le importa? A nadie más que a mí le concierne la cordura de mis versos.
Mas sea como sea, quizá debiera dar las razones de esta locura incipiente, de esta caída a las negruras del eterno abismo en el que me sumerjo más rápido de lo que quisiera. Siempre habrá quien las adivine, o al menos así lo supongo, pero más vale dejar constancia de los últimos pensamientos lúcidos, como una última confesión, antes de perder definitivamente la cabeza.
Tratándose de mí, ¿qué podría llevarme a la locura, sino el eterno castigo del amor que nunca se ve correspondido? Si al verte frente a mí encontrase en tus ojos el mismo amor, como reflejado en un espejo, del que respondo… Ay, cuán fácil sería entonces renegar de esta locura, salir flote y alejarme de esta agua oscuras y ponzoñosas, guiado por el faro de tu mirada. Pero no hay tal, no hay en tus acciones cariño, amistad, ni tan siquiera consideración. Para ti soy tan invisible como podría serlo el aire que te alimenta y del que ni siquiera eres consciente.
Sí, sí, lo reconozco y a un tiempo te acuso: tú tienes la culpa de la oscuridad con que mi alma se abraza y funde a cada instante un poco más, de las lágrimas vertidas que conforman este lago en que me ahogo, de las noches de sueño ligero e intranquilo. ¡Tú, a la misma vez sueño y pesadilla, paraíso e infierno! Mi tortura, mi recompensa, el dulce delito y su consecuente condena. Todo eso, todo eso y más eres para mí, aún sin saberlo.
Triste es compadecerme tanto, pero, ¿de dónde sacar las fuerzas para levantarme y alejarme de este lecho de dolores indecibles? Si no las encuentro, si ni tan siquiera existen, ¿de qué me sirve forzarlas? Mejor me quedo así, enroscado sobre mí mismo, alejado del mundo para no propagar esta pandemia de pesimismo que me aqueja y que, como bloques de cemento, me hunde más y más en este lodazal, en este pantano sucio y podrido, que resulta ser la locura que otros tanto tachaban de dulce.
Y siento que lo que me queda de conciencia se ahoga, que trata de luchar… Mas sé que pronto quedará vencida, asfixiada entre los pensamientos que formula y en los sentimientos sangrantes que mi corazón impulsa.
Adiós, mundo; adiós, vida. Hora va siendo ya de despedirse.

Esto de aquí arriba lo escribí en clase de Tecnología, aprovechando que estamos pocos y que nos deja los ordenadores. Y acto seguido me puse a ver vídeos en Slow Motion :D

'-¿Por qué memorizar números, fechas, lugares...? Ahora hay máquinas capaces de apuntar todo esto.
-Pero una máquina no es consciente de lo importante de un aniversario, ni de la belleza de un paisaje'

4 comentarios:

  1. las maquinas solo recogen los rasgos que se perciben a simple vista..
    y a mi .. siempre me gusto ir mas alla..

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  2. Estoy estupefacta Carlos.. me encanto! Es mas.. no se que ponerte jaja. Cuanto sentimiento en esas palabras! Me hizo recordar viejos tiempos =P..

    Un beso enorme, segui escribiendo asi ♥

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  3. GUAU, me ha encantado, de verdad. Y es que en el amor, la locura y la cordura no van de la mano.
    tu texto me ha hecho acordar a un libro que leí hace tiempo llamado Las desventuras del joven Werther, no se por que xD

    besos! :)

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  4. Qué triste es el texto de hoy. Está muy bien escrito y describe perfectamente el sentimiento pero no hay que hundirse. Siempre hay alguna razón para salir a flote.

    Muchos besos!!

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