Sweet dreams

Soñé que todo era diferente.
Soñé que el odio bullente en mi interior se evaporaba, que nunca había existido. Soñé que no necesitaba ser insensible para seguir viviendo. Soñé que no era una sombra, que no estaba incompleto, roto como un juguete viejo.
Soñé que era feliz.
¿Te lo imaginas? Felicidad.
Hacía tanto que ni siquiera pensaba en ella que había olvidado su sabor.
Soñé con aire puro y limpio, con rosas que no huelen a invernadero, con una pequeña ciudad bañada solo por la luz de la luna y las estrellas, y soñé que corría, que volaba por sus calles desiertas, sin el pesado cadáver de una vida atado a mis talones.
Soñé que el peso del mundo, de mi mundo, no se apoyaba únicamente en mis hombros. Soñé que sabía confiar.
Siempre me han gustado los sueños.
Dentro de mi existencia marcadamente racional, sin hueco para la debilidad o la emoción, puede resultar contradictorio. Los sueños son libres, no se sujetan a ninguna regla, no se dejan dominar. Son un caballo desbocado guiado por su instinto.
Y supongo que por eso me gustan.
Despierto, consciente, todo tiene que ser perfecto. No hay hueco para errores de ningún tipo, nada inferior a lo excepcional es válido.
Expectativas, expectativas, expectativas.
Siempre manteniendo la máscara, siempre único, siempre haciendo malabares sobre la cuerda floja.
Despierto, consciente, las apariencias van primero. Las emociones son innecesarias, un entretenimiento estúpido, una debilidad; fingirlas, por el contrario, es todo un arte del que me considero maestro.
Pero dormido... Dormido, todo es posible.
Dormido puedo permitirme ser yo, ser libre.
Dormido no necesito una máscara, porque no hay nadie que me vea; puedo ser débil, porque nadie puede herirme.
Dormido, bajo la premisa de solo hacerlo dormido, puedo sentir, vivir, ser real.
Dormido no necesito certezas, pues me sobra con mis ilusiones y sueños.
Selene me da libertad para ser idiota, para ser normal, con la única condición de que sea un secreto entre nosotros. Y mientras de cara a Helios siga cumpliendo con el papel que se me ha dado en esta obra de teatro, ¿a quén le importa?

Esto... Sí, he vuelto a largarme. Pero es difícil, no consigo escribir nada (aparte de 7DSC, cuyo prólogo podéis leer aquí), me frustro y... Y bueno, que tengo deberes por todos lados. Sé que no es excusa, pero espero que me perdonéis UnU'

"-No entiendo por qué la gente cree que la esperanza es algo bueno.
-¿Por qué lo dices?
-Bueno, es una deducción lógica. La caja de Pandora contenía todos los males del mundo, y de ella salió la Esperanza. No hay que ser muy listo para atar cabos"

Human Being

El ser humano tiende a ser crédulo y prepotente.
Crédulos, porque creemos en cosas que no podemos ver o comprobar: los átomos, las leyes de la ciencia, Dios, e incluso la misma historia. Creemos en lo que nos dicen que debemos creer, lo que es “obvio, evidente e indudable”, y no dudamos. No dudamos, porque es más cómodo así. Porque dudar de una cosa nos obligaría a dudar de todo.
Prepotentes, porque creemos creer en lo correcto. Creemos que la Tierra es redonda, que el Universo es infinito y que procedemos del mono con la misma vehemencia con que antes creían en Dios o en el modelo geocéntrico. Nos fiamos y nos sentimos superiores, pensando que sabemos mucho más que cualquier otro antes, apoyándonos en una ciencia que, a lo largo de la historia, no ha hecho otra cosa que ser rebatida y reenunciada. O en una religión en el nombre de la cual se han cometido verdaderas atrocidades.
Y así seguimos, generación tras generación, despreciando a todos los que no crean en lo mismo que nosotros.
Si todos creemos que algo es verde, el que lo ve azul es el enfermo; no existe la posibilidad de que sea el único acertado. Los siglos pasan y se sigue imponiendo la ley de la mayoría, y seguimos equivocándonos y teniendo que rectificar.
Ahora podría ser que Einstein no tuviera razón, que haya un tipo de materia más rápida que la misma luz, y entonces, ¿qué pasará con toda nuestra física? Si se confirma, si nos equivocamos en algo que vemos tan obvio, ¿cómo seguir creyendo sin replantearnos todo lo demás?
¿Cómo sabes que no puedes volar, si no te arriesgas a saltar al vacío?

Bueno, y esto es una tontería bestial que se me ocurrió después de que una amiga me hablara de unas partículas (neutrinos) que podrían viajar más rápido que la velocidad de la luz. ¿No es raro que confiemos ciegamente en una ciencia que podría estar tan equivocada como las anteriores?

El amor es para idiotas

¿Esto? Esto no es amor.
Esto es solo una obsesión enfermiza que me está matando.
Pero ya no más, nunca más.
Porque hoy estoy cansado. Cansado de esperar, de soñar, cansado de mendigar tus miradas. Cansado de imaginarte en todo momento, cansado de llorar sin lágrimas. Cansado de quererte.
Hoy termina esta adicción, ya está decidido. De una forma u otra, te sacaré de mi organismo, me limpiaré y podré, por primera vez en mucho tiempo, respirar tranquilo.
Me da igual si en el intento tengo que morir del todo. Si dejar de quererte, si renunciar también al amor me deja el corazón vacío, lo aceptaré.
Ignoraré el dolor, y las ganas de verte. Ignoraré tus palabras. Ignoraré tu recuerdo.
No me importa cómo, no importa cuánto me cueste, ¡sólo quiero salir de esto de una vez!
Solo quiero ser libre.
Solo quiero no quererte.
¿Tan malo es eso?

Pueeees... ¿Ha terminado alguien ya con Abbise?

Da igual, no puedo aguantarme más: hay un capítulo extra, el “Epílogo fantasma” (suena más cool así :P), que no está en la versión de descargar~

¿Queréis leerlo? Pues pasaos por Abbise, porque en él se explica TODO de una vez y se cierra la historia (si no habéis llegado al final no hagáis trampas).

Respecto a 7DSC, comenzaré a subirlo dentro de poco, ya tengo listo el prólogo y un poco del primer capítulo. El blog lo abro ya, para ir preparando el diseño, la organización y todo eso, si queréis verlo en construcción podéis encontrarlo clickando aquí.

Miedo

Recuerdo que, cuando era pequeño, tenía miedo de la oscuridad.
Temía el sonido lejano y monótono de un reloj de pared, temía el crujir de la madera, temía el mismo sonido de mi respiración. Temía las largas serpientes negras, esas que solo vivían en mi cabeza y que, con su cuerpo escamoso y frío, lamían cada centímetro de suelo, y temía a la mujer cruelmente asesinada que vivía en los espejos. Temía el abismo, la caída sin final. Temía la muerte.
Temía, de una manera profunda e irracional, todo aquello que “podría ser”, lo que “podría estar”.
Ahora soy mayor, y como todo “chico grande” perdí mi derecho a tenerle miedo a la noche al comprender que todo lo que “podría ser”, todo lo que mi imaginación alcanza a dibujar, no es ni la milésima parte de lo que “es”.
Dejé de tenerle miedo a la noche para tenérselo al día, porque la imaginación muere al encender la luz, pero la realidad permanece impasible bajo el foco más brillante.

Sí, he vuelto a desaparecer, y me siento muy culpable. Pero cada vez que abría el procesador de textos e intentaba escribir algo me quedaba bloqueado, y si conseguía escribir algo, al releerlo me parecía... patético. Lo borraba y volvía a empezar, y así durante los últimos días.

"-Las mentiras, si las escribes, dejan de serlo para convertirse en arte."

Yesterday night


Ayer volví al mismo bar donde te conocí.
No sé por qué, ni cómo mis pies aún recordaban el camino, y tampoco por qué al abrir la puerta y no verte dentro sentí como si me apuñalasen el estómago.
Había olvidado a qué sabe la melancolía, ¿sabes? Ese dulzor que solo dura un segundo, y luego ese sabor desagradable, amargo, denso, que no termina de irse aunque bebas hasta convertir el mundo en una masa de luces y sombras.
Me habría gustado llorar. Puede que lo hiciera, no estoy seguro. Llovía demasiado para distinguir una lágrima de una gota de agua corriente.
¿Por qué ayer? ¿Por qué no mañana? ¿Por qué no dentro de diez años? Quién sabe. La tristeza es un virus macabro y cruel, vuelve cuando quiere y se va cuando le place, pero nunca mata del todo. Reabre heridas, dibuja cicatrices y reduce a polvo cuanto encuentra a su paso para luego, saciada, irse a hibernar.
Aún no sé por qué te fuiste. No tuviste tiempo para explicármelo, o no quisiste tenerlo. La última vez que te vi fue a través del cristal de aquel tren mientras te alejabas de mí.
Recuerdo que me lo advertiste, ¿no es cierto? A ti siempre te gustaron las tragedias

Yep, sin inspiración de nuevo. Bueno, no, mentira, porque inspiración si tengo, pero no para textos cortos (10 novelas tengo pensadas, que las conté ayer). Anuncio que mañana se acaba Abbise (¿o no?), ¿alguien la ha terminado ya? En fin, intentaré seguir entrando aunque no tenga actualizaciones que hacer para no perder el contacto con vosotras :)

...

La primera vez que le vi era de noche.
Recuerdo su silueta sobre el tejado, dibujada por la tenue luz de la luna, y el pequeño punto naranja del extremo de su cigarro. Miraba despreocupado al cielo, pues nunca hubo en nuestra ciudad estrellas, lanzando aleatorias volutas de humo que se transformaban en océanos de fina niebla arrastrada por la brisa.
Reconozco que me quedé observándole sin razón alguna, sentado en aquel banco de madera pútrida consumido tras años a la intemperie, imaginando su historia. Aún guardo en la memoria fragmentos de la tragedia que pensé en cuestión de instantes para él, pequeños trozos de una historia simplista e infantil que nunca escribí.
¿Por qué una tragedia? Nunca lo he sabido. Quizá había algo en la atmósfera de aquella noche, o tal vez en su postura, en su forma de fumar distraídamente aquel cigarro, o en su soledad melancólica sobre las tejas gastadas y rotas de aquella casa vieja y ruinosa.
Al rato comenzó a llover. Se trataba de una lluvia fina y constante, fresca, purificadora. La ropa se me pegaba a la piel, pero no me molestaba realmente. Estaba absorto contemplándole, compadeciéndome de su hipotética desgracia.
Lentamente, terminó de fumarse el cigarro y lo dejó rodar por el tejado y caer sobre el cemento de la acera. Se levantó, tan mojado como pudiera estarlo yo, y juraría que me miró un instante antes de deslizarse por el otro lado del tejado, como agradeciéndome con la mirada aquella compañía silenciosa.
Aquel verano lo pasamos juntos, yo en aquel banco de madera, él en lo alto de aquella casa vieja. Nunca compartimos una mísera palabra, ni tan siquiera un saludo, aunque más de una vez me pareció distinguir la impaciencia en su gesto al ver que me retrasaba.
Y un día dejé de verle. Yo seguí yendo cada noche todo aquel año, y también el siguiente, pero al tercero desistí, aunque nunca perdí la ilusión de volver a verle.

Bueno, parece que la blogosfera está un poco vacía últimamente, cosas del verano, imagino... En fin, el caso es que intento volver, pero no me salen más que trabas. Intentaré programar unas cuantas entradas en Abbise, a ver si así evito retrasos... Muchas gracias por seguir leyéndome y aguantando mis idas de olla :D 

New News u_u

Amores míos de mi corazón: mi vecino nos ha pillado.
No sé cómo, ni siquiera sé si se ha dado cuenta de verdad, pero lo cierto es que se nos ha cerrado el grifo, así que he de recurrir al internet móvil de mi padre. Sí, lo sé, es un paso atrás y una patada en los cojo***. Por si os sirve de algo, Abbise ya está terminada, y dentro de poco podré poneros un enlace para descargarlo (hoy, mañana o como mucho dentro de dos días).
Pero, por cada buena noticia, hay dos malas, y ahí va la segunda: 7SDC se retrasa un poco. El caso es que, sin internet, en lugar de dedicarme a escribir como debería, me puse a dibujar (por vigésima vez) un manga mu' chulo, "Photoshop 6.0-D", o "GOD" para los amigos. Manga que nunca termino porque me frustran mis dibujos.
Así que nah, ya me pondré hoy con la novela de marras y tan pronto como la última página de Abbise haya sido subida comenzaré el nuevo blog.
Siento que en tan poco tiempo os haya colado dos actualizaciones sin lectura decente, pero lo cierto es que hoy estoy centrado en otras cosas y no me salía nada... Cuando mi cerebro despierte ya os compensaré, prometido.

Ah, sí, casi se me olvida: a mi querida Anaid, mil gracias por el premio, que no le puedo dar a nadie porque este sitio está bastante muerto últimamente, y diez gigas de felicidades por sus diecinueve, aunque vayan con retraso. Sabes que siempre (bueno... cuando internet así lo permite) tendrás aquí a tu Caballero de la Estilográfica :)

EDIT:
Damas... Otras damas... Por fin, en exclusiva y con adelanto, para todos los públicos menos para los creyentes extremistas, se puede descargar (*redoble de tambores*) ¡ABBISE! Sep, a partir de ya en los mejores ordenadores y dispositivos tipo iPad o eBook, y bueno, en general en cualquier aparato relativamente avanzado tecnológicamente que tenga instalado el Adobe Reader para leer .pdf's. ¡Mi primera novela terminada! :D

Lovesongs (they kill me)

Indecisa, golpeaba el diario abierto con el bolígrafo, con la mirada perdida en la pared.
¿Por qué tardaba tanto en acudir la inspiración en su ayuda? Llevaba mucho tiempo esperando aquel momento, el final de una aventura que había llevado años. Por fin él se había declarado, había dado el último paso, y ella era feliz. Era exactamente el final de cuento de hadas por el que tanto había esperado, el final para el que había reservado la última página de su diario, pero no lograba escribir nada que terminase de gustarle. Todo lo que se le ocurría era demasiado dulce, empalagoso, cursi, y lo odiaba.
Así que miraba a la pared, observando la pequeña estantería con todos sus libros, leyendo los títulos y repasando sus historias. “Romeo y Julieta”, al lado de “Lo que el viento se llevó”,   destacaba por estar especialmente gastado.
Y entonces lo entendió todo. Comprendió que su musa no volvería para regalarle las palabras que necesitaba, que su inspiración no despertaría de su letargo, y que nunca le gustaría aquella última página del diario. Deprimida, escribió una única frase en la hoja en blanco y se fue, dejándolo abierto encima de la mesa.
“Las mejores historias de amor SIEMPRE tienen un final trágico”

Disculpas por estar desaparecido este par de días, ha llegado una amiga que tengo aquí y hemos pasado todo el tiempo en su casa o en la mía, leyendo mangas y hablando del curso (como apenas nos vemos...). El caso es que intentaré que no se repita, pero la tentación es muy grande y mi faceta freak toma el control, así que, si desaparezco, matadla a ella por tentarme, y no a moi, que soy un encanto de persona *3*

Outta control

¿Por qué el mundo no deja de moverse?
Empiezo a marearme. ¿Qué ha pasado con el aire? Necesito sentarme, relajarme y pensar diez segundos, pero el tiempo va demasiado rápido y las manecillas del reloj que cuelga en la pared amenazan con salir disparadas sin rumbo alguno.
¿Adónde voy? Mis pies se mueven solos. Un pensamiento estalla en mi cabeza. CORRE. Debo alejarme, pero no tengo adónde ir. En el asfalto, duro y frío bajos mis pies descalzos, las gotas de rocío reflejan la luz de las farolas.
El camino se termina, ya solo queda bosque. Oigo pisadas tras de mí, y la voz en mi cabeza sigue gritando. HUYE. No lo pienso. De un salto, entro en la maleza, dispuesto a seguir corriendo. Las ramas me cortan la cara, pero yo ya no lo siento. Ahora solamente tengo miedo. ¿Por qué? No lo sé.
De pronto, una luz. ¿Es el cielo? Nuevas voces salen de ella, y el tiempo se detiene. Ahí están ellos, pero ¿quiénes son? El mundo se para en seco, mientras mi corazón no para de latir, desbocado, retumbando en mis oídos. Siento un terror profundo, casi instintivo, que sale interminable de algún lugar de mi corazón.
Mi cabeza chilla VETE, pero mi cuerpo no responde. La luz me ciega, pero no puedo dejar de mirarla. Las sombras avanzan hacia mí.
Y de pronto, oscuridad. El eco distante de una melodía triste se ahoga lentamente en mi interior, mientras yo...

Bueno, pues como regalito, un texto corto (y cutre) que me he sacado de la manga. Y a pesar de todas las noticias de ayer, aún tengo más, aunque solo sea una: para aquellos que así lo deseen, tan pronto como haya terminado Abbise subiré los ficheros en .pdf a internet y se podrán descargar, por si dos capítulos al día os saben a poco. Ya he actualizado la imagen, como veis, así que opinad. ¿Os gusta o preferíais el anterior?

Noticias

Lamento haber desaparecido, y más después de haber dicho que procuraría estar más presente, pero el caso es que llevo todo el verano con Abbise y con un internet móvil de esos que no hay dios que los aguante.
El caso es que, siempre que me centro en una novela, pierdo totalmente la inspiración para escribir cualquier otra cosa, y como aún no he terminado... pues no tengo inspiración para escribir nada decente, y por eso esta actualización es todo mensaje y no texto+mensaje.

Anuncios diversos:
  • Mis notas:
Bueno, pues como cada año, aunque con un poco de retraso, comunico mi media a final de curso, que resultó de (*redoble de tambores*) ¡9'8! Me fallaron las Mates, que tuve un 8, pero todo lo demás fueron 10s, incluyendo cuatro menciones honoríficas en Inglés, Ciencias Sociales, Lengua y Ética (bueno, esa última no cuenta demasiado porque no la considero ni asignatura, pero da igual); 
  • Cierre de blog:
Pues creo que, definitivamente, mi Paraíso de las Ilusiones Muertas está más muerto que su propio nombre, así que he decidido cerrarlo definitivamente;
  • Cambio de imagen:
Pienso actualizar tanto el aspecto de Abbise como el de Darknesswritter, que hace ya tiempo que son aburridos y me cansan, así que en los próximos días los iré cambiando;
  • La novela desde cero:
Voy a borrar todo el historial de Abbise. Poco a poco iré subiendo de nuevo toda la novela, dos capítulos al día hasta llegar a lo último que escribí antes de irme (he corregido la primera parte, así que aunque lo hayáis leído podéis echarle un vistazo);
  • Un nuevo proyecto:
A punto de terminar mi primera novela (o la tercera, depende de cómo lo mires), tengo ya pensada la segunda, la tercera y... bueno, en realidad tengo pensadas ya seis o siete. Pero como me conozco y sé que el que mucho abarca poco aprieta, voy a empezar solamente una, la que será más corta: “The Seven Deadly Sins' Club” o, en español, “El Club de los Siete Pecados Capitales”. Tan pronto como termine de escribir Abbise, que está ya en las últimas, comenzaré con esta otra.

Y eso eran los anuncios, lo que hay en adelante es pura publicidad de ambas historias, para iros abriendo el apetito:

Abbise
Katrin es una chica normal, con amigos normales y una vida normal. Pero al comienzo del curso un nuevo alumno se incorpora al instituto, y con la presencia de Alaric los problemas comienzan. Cuando pasan cierto nivel es hora de pedir explicaciones. ¿Qué son los breakers? ¿Qué son los tailors? Y no solo eso: todo un mundo imposible de imaginar, con ángeles, renegados y un Dios malvado y controlador se muestra ante ella tan tangible como el mundo normal que todos los demás comprenden.

Creo que alguna de vosotras ya conoce el argumento, y sabe cómo terminan “Nacimiento”, que es la primera parte, y “Sucesión”, que es la segunda, pero por si acaso alguna no la ha leído... pues ya sabe, ¡que empiece! : )

The Seven Deadly Sins' Club (7SDC)
Siete desconocidos reunidos por un chat, el reservado de un bar y un plan para la noche: morir. Conoce a Wrath, Greed, Sloth, Pride, Lust, Envy y a Gluttony, descubre sus más sórdidos secretos y la razón que empuja a cada uno a querer morir para purgar los pecados con los que se ven forzados a cargar y que les dan nombre.

Y esta novela no la conoce nadie aparte de mi familia, mi amiga Miki y... ¿alguien más? Lo dudo. ¿Os suena interesante? Pues en menos de un mes abriré el blog y comenzaré a subirlo (pondré un gadget con el número de días que faltan aquí al lado, en la barra lateral ^3^), a ver qué opináis.

Y eso es todo. A partir de mañana, y si el wifi del vecino lo permite, intentaré pasarme más por aquí y haceros un poquito de caso, que con el tiempo que llevo fuera debo haberme perdido de todo y más : )

Lucien

-Eres un manipulador, según tengo entendido.
-Tú me creaste, ¿no es cierto? Si dices que lo soy, lo soy.
Lucien me miraba por encima de su taza de té, sin dejar de sonreír enigmáticamente con su típica frialdad. En un instante recordé las miles de ocasiones en que describí aquella justa expresión y me di cuenta de lo patéticas que resultaban todas y cada una de ellas en comparación.
-¿Por qué me has llamado?
-¿Por qué crees que te he llamado?
-Nunca entenderé por qué decidí que fueses psicólogo; odio a los psicólogos-suspiré, sentándome frente a él.
-Sabes que no lo soy, así que agradecería que no me insultases.
-Entras en la mente de las personas, y una vez dentro te dedicas a borrar, reescribir y cambiar a voluntad los recuerdos y sentimientos de la gente. Trasteas en cabezas ajenas, aunque sea por propio interés.
Lentamente, Lucien depositó la taza sobre la mesa y un grueso sobre blanco con su escudo en relieve a su lado, haciéndolo resbalar hasta mi lado del mármol.
-Son cien millones de euros-anunció, mirándolos fijamente-. Puedes comprobarlo, pero si me conoces tanto como un autor conoce a sus personajes, sabrás que es la cifra exacta.
No me molesté en cogerlo.
-Eres el poseedor del treinta y dos por ciento de las empresas y fábricas del mundo, de dos bancos y de la deuda externa completa de cinco países; cien millones son pura calderilla para ti.
-Puedo aumentar la cifra. ¿Cuánto quieres?
-¿Qué me pedirás a cambio?
Lucien me miraba, carente de expresión.
-He leído tus novelas.
-Me halagas.
-No son realmente buenas, pero parecen gustarle a la gente.
-Cien millones son poco para semejante golpe bajo.
-Siempre me pregunté de quién procedía mi sarcasmo innato; ahora lo entiendo-comentó, sonriendo momentáneamente-. Pero lo que me desagrada de ella es que casi todos tus personajes mueren.
-Así que quieres comprar tu vida, ¿eh?
-A cualquier precio. Tendrás todo el dinero que quieras.
-Esa es nuestra principal diferencia, Lucien. Para ti el dinero es un fin; trabajas por y para conseguir dinero-repliqué, poniéndome en pie-. Para mí es solo un medio para obtener las cosas que deseo, y con las ventas de mis no-tan-buenas novelas tengo más que de sobra.
-¡Espera, por favor!
Podría jurar que nunca describí una expresión así para mi querido Lucien, y me decepcionó verle perder los estribos; pero decidí detenerme para oírle hablar.
-Puedo darte paz-ofreció-; éxtasis continuo; amor, felicidad, calma. Puedo darte todo lo que desees.
Me quedé quieto frente a él, pensando. Ciertamente, había en mi vida un vacío profundo, un vacío que Lucien sería capaz de llenar si yo se lo pidiese. Pero aquel no era mi Lucien; no era el perfecto, frío y calculador Lucien que yo había creado.
-¿Quieres conocer el final de tu historia?-ofrecí, sacando una tarjeta de memoria de mi colgante-. Este es el último capítulo, el que pensaba mandar al editor esta misma tarde.
-¿Ibas? Eso significa que lo cambiarás... ¿Qué deseas a cambio?
-No te voy a pedir nada. Porque no tenía pensado que murieses. Eras mi brillante creación, el más complejo de mis personajes; inteligente, manipulador, moralmente correcto e incorrecto según la situación; peligroso, encantador y, en ocasiones, también odioso. Eras tridimensional.
-¿Y cuál es el problema?
-¿Sabes por qué escribo novelas? Porque todo lo que sucede en ellas no es real, y tampoco mis personajes; a ti te hice todo lo humano que he sabido y has cambiado por propia voluntad, sin que yo interviniese. Has traicionado el concepto de pertenencia. Ya no eres MI Lucien, y eso quiere decir que ya no eres el Lucien que merece ese final perfecto, con la culminación de su venganza y de sus planes de futuro. Por eso, pequeño, ahora mereces morir. Procuraré que no sea doloroso, pero supongo que el editor me pedirá crueldad. El sadismo vende, ¿sabes?

Hace unos días, en clase de lengua, leímos un fragmento de "Niebla", de Unamuno. La novela en sí no me llamó la atención demasiado cuando oí hablar de ella, y no siento mayor interés por leerla, pero el planteamiento de un autor hablando con sus propios personajes me pareció interesante, así que decidí hacer algo más: crear un escritor que hablase con su personaje. Nivola de nivel dos, por si queréis darle un nombre concreto xD No es muy bueno, pero estoy tan bajo de imaginación que bastante es que haya conseguido no borrarlo antes de subirlo. Se siente estar desaparecido, procuraré no volver a hacerlo en un tiempo. Y, por si os interesa, descubrí que tenía DA y he subido un par de dibujetes (a lo mejor por ahí se me iba la inspiración...). Sí queréis verlos, pulsad este enlace.

París

Había música de fondo. No recuerdo qué canción en concreto sonaba, pero sí que era algo lento, suave, quizás un poco melancólico, y que me pareció idónea para el local.
Éste estaba medio vacío, en un inquietante silencio roto solo por los acordes de la melodía que aquella vieja radio emitía, mientras los hombres que allí había, sentados a la barra, fumaban y bebían con frustrante parsimonia sus cervezas. El barman, aburrido detrás de la misma, limpiaba con esmero una jarra de cristal.
Fue entonces que la vi, al fondo del local, en una de las pocas mesas que tenía el bar. Sentada en uno de aquellos sillones de cuero verde desgastados por el tiempo, tenía los ojos clavados en el fondo de su vaso vacío, mientras con el índice de la mano derecha trazaba círculos sobre la madera.
Me acerqué, sentándome frente a ella, pero no levantó los ojos.
Lentamente, como si estuviese hablando desde lo más profundo de un sueño, susurró:
-Anoche volví a soñar con París...
Su voz, de naturaleza grave y áspera, se quebró al pronunciar la última sílaba. Durante un instante pareció que iba a llorar, pero no lo hizo. Simplemente paró de trazar círculos en la mesa.
-No me gusta que pienses en aquello.
Levantó la mirada de su jarra, clavando sus ojos en los míos. Sus irises, antes de un marrón casi ígneo, se mostraban ahora vidriosos y apagados. Vacíos. Aquella mirada, aquella no-mirada, me atravesaba y veía a través de mis tinieblas, haciéndome sentir incómodo.
-Te he traído más medicinas-susurré, viendo que ella no pensaba decir nada, al tiempo que sacaba el bote de pastillas de mi cazadora y se lo acercaba suavemente.
-No las necesito-respondió, mirando con indiferencia el recipiente de plástico-. Ya no funcionan. He vuelto a recordar.
Una gota de sudor resbaló por mi sien.
-Hablaremos con el doctor. Te dará algo más fuerte, algo mejor...
-No quiero seguir luchando-su voz era apenas un murmullo-. En París éramos felices. ¿Por qué no podemos volver?
Desvié la mirada hacia la ventana. De fondo, tratando de tocar la luna, se alzaba la ciudad.
-París no es una opción. Seguirás con las medicinas, y harás lo que el doctor te ordene.
La miré de reojo, pero ella no reaccionó. Siguió quieta, mirando el bote lleno de pastillas con aquellos ojos suyos.
-Sabes lo que pasará si no lo haces-añadí, tratando de sacarla de aquel letargo en el que se sumergía desde el incidente.
-Te irás y me dejarás sola-contestó ella, sumisa, pero aún indiferente.
Estiró la mano hacia el bote de pastillas y, con habilidad, sacó una. La dejó encima de la mesa.
-Tómatela. Es la hora.
Obedeció sin rechistar, sin decir nada. Al día siguiente hablaría con el psiquiatra, le pediría algo más fuerte, y empezaríamos con algo nuevo. Y ella volvería a ser la de siempre.
-Clara es una chica buena, ¿verdad?
Ahora sí que lloraba, pero sin ningún tipo de aspaviento, y sin hacer ruido. Lloraba de cansancio, de tristeza y soledad, lloraba desde lo más profundo de su alma intentando limpiarse de aquellos sentimientos que la consumían.
-Sí, cielo, claro que sí. Clara es una chica buena. Clara es una chica excelente...

Bueeenas. Sí, sé que estoy desaparecido, pero es que estoy en otras cosas, entre ellas vaguear y procurar terminar de una vez Abbise, aunque más bien no avanza nada (oigan, que la intención es lo que cuenta, ¿no?). Y respecto a la entrada, sé lo que pensáis: París, ¡qué típico! Pues sí, pero me gusta París, ¿algún problema? ¬_¬

'-En serio, odio a las personas egocéntricas. ¿Cómo pueden pensar tanto en sí mismas, pudiendo pensar en mí?'

First love

Nunca supe cómo amar, imagino que porque nunca me enseñaron. No puedo culpar a nadie; supongo que dieron por hecho que, si no era una capacidad innata, aprender a amar era algo que se debía hacer por cuenta propia.
En mi caso, tuve que cruzar la frontera de los... Bueno, ¿a quién le importa cuántos años tuviera? Lo importante es que me encontré de pronto, sin previo aviso, con una nueva y poderosa emoción que pretendía hacerse tener en cuenta.
Al principio no le di importancia; pensé que, si lo ignoraba el tiempo suficiente, el amor se acabaría asfixiando o muriéndose de hambre. Pero, por más pruebas que le puse, resistió y sobrevivió, reapareciendo cuando más enterrado creía haberlo dejado.
Creo necesario a estas alturas hacer una aclaración: yo no soy, ni he sido, un cuarentón virgen y amargado, demasiado centrado en el trabajo como para tener vida más allá del ordenador. A los veintitrés años conocí a una mujer preciosa tres años menor que yo, una mujer que me amaba y, por no disgustarla y por seguir disfrutando las noches de placer cuatro veces por semana, le concedí el capricho de casarnos. También tuvimos hijos. Pero no considero esta relación amor; solo una colaboración, una especie de contrato entre dos. Dar solo para recibir.
Dicho esto, puede el lector imaginarnos a mi mujer y a mí, ya pasada cierta edad, con muchos años de matrimonio a las espaldas, una casa totalmente nuestra, cuatro hijos ya independizados y todo el tiempo para nosotros. Al principio amenazaba con ser incómodo, pero descubrí pronto que mi mujer había aceptado lo rutinario de nuestra relación y pude relajarme y dedicarme a mis aficiones.
El caso es que un día la vi: una chica joven, diremos ancha por no ser vulgares, pero de facciones amables y amplia sonrisa. Pedía ayuda para Médicos sin Fronteras, o para la Cruz Roja, o alguna cosa por el estilo. Me asaltó descaradamente y, sin parar de sonreír un instante, me explicó el proyecto. Debo admitir que la mandé a tomar viento fresco, pero aún con eso mantuvo su sonrisa y se despidió amablemente, pero no con esa amabilidad fingida del negociante de siempre, sino con una amabilidad verdadera. Creo que fue entonces cuando me di cuenta de lo especial que era.
Desde ese momento, reservé día sí, día también una mesa concreta de un café cercano, sentado a la cual pasaba horas, observando cómo la joven se manejaba con los clientes, siempre sonriente, siempre cariñosa. Realmente se preocupaba por lo que hacía, aunque la recibieran con malos modos o la ignorasen. Ella se mantenía alegre.
Mi mujer no preguntó nunca que hacía todos los días por la tarde, ni me pareció necesario explicárselo. No había nada puro en mis acciones, sino todo lo contrario: sentado en aquel café, esperaba el día que la chica se derrumbase para disfrutar con su caída.
Y el momento llegó. Mientras recogía lo que había conseguido a lo largo del día (poco más que un par de billetes arrugados, unas cuantas monedas y un par de suscripciones), llegaron dos chicos por su espalda. Eran chicos bien vestidos, de buena cuna, probablemente muy consentidos. Se miraron entre sí con complicidad y, cogiendo la urna de plástico de la joven, echaron a correr calle abajo como alma que lleva el diablo. Ella trató de seguirles, pero se paró al ver que los papeles con los datos de los nuevos suscriptores se habían caído al suelo. En aquel momento, la tormenta que llevaba amenazando toda la tarde estalló, mojando los papeles y haciendo correr la tinta.
Trató, a pesar de todo, de recoger los papeles, mientras estos se deshacían entre sus dedos, y finalmente, ya rendida, se dejó caer al suelo llorando amargamente, pero sin decir nada. Ni una sola palabra.
Y yo, resguardado por mi paraguas, me quedé allí, parado sobre la acera, viéndola llorar y empaparse. Un sentimiento desagradable me apretaba el corazón.
Lentamente, giré sobre mis talones y caminé de vuelta hacia mi casa. Tanto tiempo esperando aquel momento, y sin embargo... Pensé en volver. En volver, unirme a los donantes habituales y tratar de consolarla. Lo seguí pensando el resto de la tarde y antes de dormirme, pero no fui a verla.
Al día siguiente ya no estaba. Le pregunté a la chica que estaba en su lugar, y me dijo que no tenía ni idea. Que habría pedido cambiar de zona. Una parte de mi corazón se rompió con aquellas palabras, pero traté de recomponerme y, con pulso tembloroso, le pedí el folleto con los datos que rellenar. No sonrió ni una sola vez mientras cumplimentaba el formulario, ni siquiera cuando se lo entregué, pero yo no lo hacía por ella, sino por mí. Necesitaba, de alguna forma, pagar por todos los errores cometidos a propósito y de los que nunca me había arrepentido. Nunca, hasta entonces.

Buenas, gentecillas. La verdad es que no tengo mucho que contar... Que siento la parrafada de aquí arriba, me motivé mucho y... En fin, así soy yo xD Poooor cierto, ayudadme a decidir qué nombre mola más (estoy empezando una nueva novela (sí, otra más, aparte de Abbise y La isla) y aún no sé cómo llamar al principal): a) Exis b) Uria c) Avalon d) Cross e) Zephyr

Bajos fondos

Calada a calada consumo los minutos que faltan para que la luna tome el cielo y el implacable sol se esconda.
La espera se hace eterna, interminable, mientras las manecillas del reloj caminan perezosas, procurando evitar lo inevitable.
Solo unos minutos más. Unos minutos más y todo habrá acabado por hoy.
Por fin, la última luz del crepúsculo se apaga y la luna se alza en el cielo, dura y fría. La capa de humo que cubre la ciudad impide que su luz inunde las calles, revelando contornos sin desvelar identidades. La sordidez flota en el aire.
Salgo solo; no necesito a nadie. Con el cigarro a medio terminar cierro la puerta tras de mí, sintiéndome poderoso, y me dispongo a patear las calles.
Camino entre tacones de aguja de dudosa funcionalidad, entre minifaldas y ceñidos tops, entre pasiones de una noche pagadas con billetes arrugados y sinfonías de gemidos entrecortados a media voz.
Con el tiempo se aprende a apreciar este lugar. Aquí nadie pregunta nada, nadie espera nada. Aquí no eres "el mejor", ni "el más", solo una sombra más perdida en esta selva de hormigón. No hay expectativas, no hay decepciones, no hay mentiras, ni ilusiones. Cada cual se limita a buscar su porción de amor al precio más razonable sin mirar a los demás. Aquí todos estamos al mismo nivel, cortados por el mismo rasero; no hay altos pedestales resbaladizos, erosionados por lágrimas nunca lloradas y palabras nunca suspiradas, ni tampoco profundos lodazales de humillación y vergüenza. En este mundo, ajeno al tiempo y al espacio, las reglas cambian y el miedo no existe. Porque, ¿quién buscaría un diamante entre proxenetas, drogadictos, prostitutas y desesperados?
Al final, este ha acabado por ser mi hogar. ¿Quién quiere mansiones y sedas, teniendo libertad? Da igual que no naciera aquí, rodeado de polvo y jeringuillas rotas. Para mí este es mi mundo.
Es relajante no tener que sonreír. Aquí no hay cámaras, ni entrometidos paparazzis, ni clientes, ni socios comerciales. Aquí la falsedad es prescindible, algo secundario.
La tenue y blanquecina luz de la luna me libera de mis cadenas, disolviéndolas, y devolviéndome a la vida. El cigarrillo lo dejé dos papeleras más atrás, al lado de mis escrúpulos y de mi perfección fingida, en el mismo lugar en el que, años atrás, aprendí a dejar el miedo.
De pronto me pregunto qué pensarían de mí aquellos que creen conocerme al verme en un sitio así. No me molesto en contener una carcajada seca y apagada, soez, la opuesta a aquella a la que el mundo me asocia. Se atreverían a juzgarme, imagino, aún siendo los que han guiado mis pasos hasta este lugar. Me juzgarían y me pondrían al nivel del más primitivo animal, después de haberme elevado muy por encima de sus cabezas, tildándome de sofisticado y elegante.
Da igual. Aquí nunca nadie esperaría encontrarme. Y aunque lo hicieran, ¿qué importa ya? Podría ser incluso liberador romper esa carcasa que me cubre y me protege. Dejar salir la podredumbre de mi alma y corazón de una vez y para siempre, y acusar, por fin y sin reparo alguno, a los culpables del desastre que es mi vida.
Me sorprendo sintiendo de nuevo. La noche, la voluptuosidad de las curvas ya gastadas por años de sexo confundido con amor, la dulce melodía de los barrios bajos... Todo ello, sin querer, provoca en mí el efecto contrario al que produce en aquellos que pertenecen a este lugar, despertando las emociones más reprimidas de cara al mundo. Por momentos todo gira a mi alrededor, negándose a parar, en una vorágine de sentimientos cambiantes y volátiles. Ira, nostalgia, deseo, envidia. Todo vuelve de pronto, sin ningún tipo de orden, aún sabiendo que al salir el sol habrá de volver a recluirse en lo más profundo de mi negro interior.
Respiro por última vez, tragando el sucio aire de los suburbios. El sol amenaza con amanecer en cualquier momento, y antes de que aparezca debo estar de vuelta en el que, a ojos de todos, es mi lugar. Adiós, duro asfalto de negra grava. Los finos doseles, la fingida amabilidad y la fría hipocresía me reclaman, y no puedo ignorar esa llamada.
Mas mañana, de nuevo a la misma hora, con la caída del sol, volveremos a encontrarnos.

Después de unas cuantas semanas de exámenes, otros tantos días centrado en un nuevo juego que he comprado (Golden Sun 3 :3) y otros con los nervios por las notas, todo se ha acabado. Bueno, el juego no, pero al menos tengo un 9'2 de media y ya puedo relajarme un poco. Mañana a celebrar mi cumpleaños, con unas cuantas amigas, y a recibir regalos, llamadas y, por supuesto, me cantarán el cumpleaños feliz en el insti. Delante de toda la clase. Y probablemente, delante del profesor de sociales (si no me lo cantan a cada clase para perder tiempo). En fin... Eso es todo, amigos :D

'-Un año más viejo, un año menos de vida.
-No digas imbecilidades. No se cumple un año de un día para otro. Si el mundo acabase hoy, ¿realmente crees que morirías con quince años?'

Evolución

Según pasan los años, crecemos. Y según crecemos, aprendemos.
Aprendemos a no empatizar, a no compadecernos, a pensar en nosotros y no en el resto. Comprendemos que confiar es el comienzo de una traición, que amar significa correr un riesgo, que las mentiras y las máscaras, aunque oscuras y pesadas, son a su manera bellas. Descubrimos que las sonrisas, si falsas, son más resistentes, y también que la amabilidad fingida es necesaria solo si no se conocen los trapos sucios de la otra persona.
Y es que la vida es un camino, los sentimientos, un peso muerto, y el mejor senderista es el que sabe fingir sentir aun careciendo de emociones.
Puedes tratar de negármelo, decir que nunca cambiarás y que te mantendrás fiel a tus ideales.
Yo pensaba como tú, y puedo decirte que te equivocas.
Pero no me importa, yo no soy el encargado de quitarte la venda; esa tarea se la dejo al tiempo. A mí sólo me corresponde informarte sobre las reglas del juego, para que no puedas decir luego que no es justo: de ahora en adelante yo me lavo las manos, y lo que hagas es sólo de tu incumbencia.
Aunque, si me permites un consejo, yo de ti me aprendería bien las normas. Conocerlas y saber cumplirlas antes que los demás te hará fuerte, como a mí.
En cualquier caso, debo irme: la hora de la siesta se acaba y esos estúpidos que tengo por compañeros querrán despertarse para pintar con las manos. Aunque, en el fondo, quizá debiera estarles agradecido; si no fuera por ellos, no habría entendido tan pronto lo podrido que está el mundo.

Señoras, otras señoras, señoritas (y papá -_-): lo de aquí arriba es una mie*da pinchada en un palo, y lo de aquí abajo un extracto de una novela, que aún ni he empezado pero que ya tengo pensada, y que se desarrolla en un mundo donde la bondad de una persona viene marcada por su grado de opacidad, dividiendo a la raza humana en Hijos de la Sombra e Hijos de la Luz (no es difícil adivinar de qué lado son los del diálogo, ¿no?).

'-¿Qué como son ellos? Opacos. Su maldad impide que la luz les atraviese, y les diferencia de nosotros. Por eso decidimos alejarlos y dejarlos solos en la Isla.
-Pero, maestro, ¿acaso eso no nos hace a nosotros malvados?'

Blind love

Y ahora estoy aquí, de pie, bajo la lluvia, calándome hasta los huesos y sin poder parar de llorar.
Pero es que no podía más, tenía que salir de allí. Tú me entiendes, ¿verdad?
Te echo de menos.
No fue justo que te marcharas, dejándome a solas en una casa vacía que huele a tristeza y a nostalgia. Una casa que era nuestra y que ahora debo empezar a llamar mía.
Madrid bajo la lluvia no huele a nada, ¿sabes? El asfalto mojado no es como el césped.
Lo descubrí el primer día que no estuviste, cuando tu olor al entrar en casa era como una bofetada y aún quedaban reflejos tuyos en los espejos. Aquel día también llovía, y como hoy, corrí hasta no poder más y me quedé parado en medio de ninguna parte.
Entonces también te echaba de menos.
¿Te he contado que la gente me llama loco a mis espaldas? Dicen que no he sabido superar que te fueras, que nunca lo superaré, y me miran con lástima. No puedo negar que tienen razón.
He comprado rosas. Sé que te gustaban las rosas, aunque nunca te regalé una. Pero siempre las mirabas cuando pasábamos junto a alguna floristería, y te acercabas a ellas para olerlas...
Las rosas, las de Madrid, tampoco huelen a nada. Podría llenar la casa de ellas y seguiría oliendo a ti.
Y creo que es por todo esto que ahora estoy aquí, de pie, bajo la lluvia, calándome hasta los huesos y sin poder parar de llorar.

Al final no me tomo las vacaciones (quién sabe por qué, supongo que me sentiría un traidor si abandonase este blog). Y nada más... que el texto no es muy decente, pero tampoco importa demasiado, estoy demasiado cansado para idear nada mejor.

Betrayal

-¿Amor? Para mí es tan solo un negocio más.
Aquellas palabras le aplastaron el corazón como una losa de piedra caída de ninguna parte. Su ídolo, aquel en quien había visto reflejada su alma a través de su obra, confesaba abiertamente no sentir nada.
-Pero... Tus libros... Tus cuadros...
-No son nada más que palabras y manchas. Mira, pequeña, lo mejor que puedes hacer es largarte de este antro y continuar con tu vida. Si quieres leerme, bien por mí y por la editorial, que somos los que sacamos tajada; si quieres ver mis cuadros, adelante, hay galerías, puedes comprarte todos los que quieras. Pero ni por un momento pienses que hay algo detrás de mi trabajo más profundo y místico: solo soy un proxeneta de palabras y colores.
Sujetando el libro contra su pecho clavó sus ojos en la apagada y fría mirada del artista. No era posible, no podía aceptarlo.
-Mientes... Tienes que estar mintiendo...
-Podría estar haciéndolo, no lo dudes-respondió, esbozando una sonrisa condescendiente-. Pero no es así. La verdad es que todos esos sentimientos que has creído leer son solo resquicios del pasado bien hilvanados y unidos elegantemente. Son historias compuestas para gustar, para venderse, sentimentalismo del barato bien maquillado, y nada más.
Tras dar el último trago a la cerveza se levantó, dejó el dinero sobre la barra y se dirigió a la salida, deteniéndose en el umbral.
-De todas formas, me has caído bien, así que te confesaré algo-dijo, mirándola por encima del hombro-. Esos sentimientos, en su día, existieron. De hecho, yo era un sensiblero como puedes serlo tú y todos los que admiráis mi arte. Pero al final la vida me enseñó que es más cómodo fingir ser algo que serlo realmente.

Sí, ya lo sé, estoy medio desaparecido, por no decir desaparecido del todo. Estaba pensando en tomerme unas vacaciones bloggeras antes de tiempo (sobre todo porque en el insti no puedo tomármelas a placer)... En fin, ya veremos.

'-¿Te das cuenta que, por intentar ayudarme, nos hemos caído los dos?
-Puestos a caerse, mejor caerse en buena compañía, ¿no?"

Esquizofrenia

No puedes huir de nosotros, y lo sabes.
Da igual cuánto lo intentes, cuántas pastillas tomes al día, cuántas mentiras te digas frente al espejo. Siempre estaremos ahí para recordarte la verdad.
No, no somos tu conciencia; no, no somos pura fantasía. Somos reales, tan tangibles como el resto de tu vida, y no puedes acallarnos a base de fármacos. Al final, lo sabes, siempre acabamos volviendo, más fuertes, más resentidos y más crueles.
Y tú... Tú solo rezas para que nos callemos, te tapas los oídos y finges no poder oírnos. Pero, ¿sabes qué? Que no puedes dejar de escucharnos. Porque si no te guiamos, si no te decimos qué hacer a cada paso del camino, ¿quién lo hará? ¿Tú? No nos hagas reír.
Aunque seamos tu peor pesadilla, aunque seamos tu peor enemigo, no sabes vivir sin nosotros. Así que cállate de una vez y deja de intentar escapar por ríos de neurolépticos, porque no puedes hacernos desaparecer.
¿Cómo huir de tu peor enemigo, si vive en tu cabeza?

Ay, dios, qué pocas ganas de actualizar... Estoy por hacer arder la blogosfera y no actualizar en un par de meses xD

'-Los recuerdos son como la arena cristalizada.
-¿Hirientes?
-Pensaba decir hermosos...'

Back again

Siempre que procuro olvidarte, regresas.
Da igual cuán lejos te hayas ido, cuántos muros haya puesto entre nosotros, cuánto tiempo haya pasado desde la última vez. Al final, por unas cosas u otras, siempre vuelves.
Y lo peor de todo, lo que más me tortura, es la facilidad con la que lo haces. La capacidad que tienes para, con tan solo unas palabras, destruir todos mis esfuerzos y reducir mi mundo a cenizas.
Te odio, pero te quiero; te necesito cerca, pero quiero que te vayas; te echo de menos, pero al tiempo te echo de más.
¿Por qué no puedes desaparecer? ¿Por qué no puedes quererme? ¿Por qué no te vas? ¿Por qué no vuelves?
Supongo que la única solución sería olvidarte, pero tampoco quiero hacerlo. Quizá mi único problema es que nací para ser masoquista.

Holo, holo ^^ En fin... Recibí un premio... pero me da pereza recibirlo xD Así que nada, ya me acordaré en otra actu. Un beso :D

'-¿Qué haces cuando sientes que el mundo espera demasiado de ti?
-Complacerles.
-¿Y si no puedes?
-Cambiar de nombre, apellidos y país'

Estereotipos

Con las manos en los bolsillos y la cabeza gacha, pitillo entre los labios, caminaba por la calle, apartando objetos de su camino a patadas.
Chaqueta de cuero, cadenas relucientes, tatuajes, gesto desafiante... Todo él era un cliché, un estereotipo, en tres dimensiones. Tampoco sus pensamientos se salían del patrón correspondiente a su aspecto.
Pobre, pobre Alexander. A nadie le sentaría bien una vida a la sombra de hermanos infinitamente mejores, pero para ti era incluso peor, ¿verdad? Nunca un halago, nunca una muestra de reconocimiento. Nunca te dijeron que eras fantástico. Nunca estuvieron orgullosos de ti.
"Sí, es bueno, pero sus hermanos..."
"Está bien, no lo neguemos; pero no puede compararse con los otros"
"Resulta obvio que es guapo, pero nada al lado de..."
Frases que nunca debiste oír de gente cuyas opiniones nunca debieron importante y que, a pesar de todo, te atraviesan el corazón de lado a lado cada vez que cierras los ojos, que te atormentan y te llevan al insomnio.
Trataste de mejorar, de alcanzar a aquellos que todos admiraban. No pudiste.
Y, cansado, te dejaste vencer por el mundo.

Bueno, siento no haber actualizado ayer, pero me daba pereza y tenía un trabajo que hacer. Como podéis ver, mi musa ha vuelto a España, aunque tampoco rinde demasiado. Así que na', que aquí os dejo, mañana a la misma hora :)

'-Tú vales mucho. Yo lo sé, y tú lo sabes. Ahora solo queda convencer al resto del mundo'

Kingdom of dreams

She thought it was love, but she was wrong. All the time she spent thinking about him, wanting to get his attention... She was convinced that was true love. He was the main character in every dream she dreamt, and she was always the princess waiting in the tower. But before he could kiss her, she used to break his heart. Their love was impossible, doesn’t matter the situation: alone in the world, together in the crowd… The answer was always “No”.
And one day, suddenly, she found out that she didn’t want to love. Her only obsession was to be loved. She didn’t care why did she want it, but she did. She wanted to break his heart, to break everyone’s heart.
He left her dreams, but she didn’t feel lonely at all. She started dreaming about a world where every single word she said was important, where everybody was in love with her, where she was the only and real goddess. Her dreams became true while she was sleeping, but when the sun appeared everything broke down.
So she simply chose to sleep forever and, smiley, she left this world and drowned in the other.

Buenas... Pues no tengo mucho que decir. He terminado con dos exámenes, que creo que me han ido bien, y... Bueno, pues nada más. Que el texto no va muy allá, que seguro que tiene miles de errores y nada más. Have a nice day~

Ella pensaba que era amor, pero se equivocaba. Todo el tiempo que gastó pensando en él, queriendo su atención... Estaba convencida de que era amor verdadero. Él era el protagonista de cada sueño que soñó, y ella era siempre la princesa esperando en la torre. Pero antes de poder besarla, ella solía romper su corazón. Su amor era imposible, sin importar la situación: solos en el mundo, juntos en la multitud... La respuesta siempre era "No".
Y un día, de pronto, se dio cuenta de que ella no quería querer. Su única obsesión era ser querida. No le importó por qué quería eso, pero lo quería. Ansiaba romper su corazón, romper el corazón de todos.
Él salió de sus sueños, pero no se sintió sola. Empezó a soñar sobre un mundo donde cada palabra que decía era importa, donde todo el mundo la amaba, donde ella era la única y verdadera diosa. Sus dueños se volvieron reales mientras dormía, pero cuando el sol aparecía todo se rompía.
Así que simplemente eligió dormir para siempre y, sonriente, dejó este mundo y se ahogó en el otro.

The show must go on

Yeah, things went wrong.
Your heart broke, your smile fled and your hopes died. Just one second and everything fell to pieces.
But the show must go on, isn't it?
Yes, it hurts, but you have no choice: walking or dying.
You're alone. Sad. Desperate. So what? Somebody already found the solution: pretending.
Convince everybody you're okay: smile, laugh, lie. Anything to make them think you're better, that you can support the pressure. Get their attention, their interest, their love. Make them believe you are GOD.
Then... Well, you won't be happy this way, but at least the wounds won't hurt you anymore. And I know it's enough for you right now.

Bueno, bueno, bueno, parece que mi musa se fue de vacaciones a Australia y aún no ha cambiado el chip. Tampoco me importa demasiado, practicar el inglés, aunque se me dé fatal, no viene mal.

Sí, las cosas salieron mal.
Tu corazón se rompió, tu sonrisa huyó y tus esperanzas murieron. Solo un segundo y todo quedó reducido a pedazos.
Pero el espectáculo debe continuar, ¿no?
Sí, duele, pero no tienes otra oportunidad: caminar o morir.
Estás solo. Triste. Desesperado. ¿Y qué? Alguien ya encontró la solución: fingir.
Convence a todo el mundo de que estás bien: sonrie, ríe, miente. Cualquier cosa para convencerles de que eres mejor, de que puedes soportar la presión. Consigue su atención, su interés, su amor. Hazles creer que eres DIOS.
Y entonces... bueno, de esta forma no serás feliz, pero por lo menos las heridas no te dolerán más. Y sé que eso para ti es suficiente ahora mismo.

You

You used to think they were the weak ones, but now you realize, don't you?
Their hearts. Their feelings. Their tears.
It doesn't make them weak, but the opposite. It makes them bigger, stronger, better.
You may not feel pain, love or sadness, and you may be able to control every single beat of your heart, and used to think it made you special, unique, the best. But it doesn't.
While they learn, grow and live, you are damned to exist with no reasons to. The only thing you can do is keep on walking this road, never looking back, trusting nobody but yourself. Because, you know, the void you "feel" is nothing you can explain or complain about: it's your fault and nobody else's.
You were the sad, the weak, the coward one. You couldn't stand the feelings, their senseless behavior, their strength, so you took the easy way and erased them.
Now... Now you ain't YOU anymore, but a horrible, feelingless, fake-smiling shadow.
Guess you'd cry if you could feel how sad it is...

Bueno, ya estoy harto de pensar en inglés y escribir en español, sobre todo porque traducidas las cosas pierden la gracia (no me preguntéis por qué pienso en inglés, mi cabeza hace lo que le da la gana, es un poco especial), así que hasta que me vuelva la musa española colgaré cosas en inglés y las traduciré debajo (dos pájaros de un tiro, me libro también de las conversaciones, que ya no se me ocurrían más...)

Solías pensar que ellos eran los débiles, pero ahora te das cuenta, ¿verdad?
Sus corazones. Sus sentimientos. Sus lágrimas.
Eso no les hace débiles, sino todo lo contrario. Les hace más grandes, fuertes y mejores.
Puede que tú no sientas dolor, amor o tristeza, y puede que seas capaz de controlar cada uno de los latidos de tu corazón, y pensabas que eso te hacía especial, único, el mejor. Pero no es así.
Mientras ellos aprenden, crecen y viven, tú estás condenado a existir sin motivo para hacerlo. Lo único que puedes hacer es seguir esta carretera, nunca mirando atrás, nunca confiando en nadie. Porque, ya sabes, el vacío que tú "sientes" no es algo que puedas explicar o de lo que puedas quejarte: es tu culpa y de nadie más.
Tú eras el triste, el débil, el cobarde. No podías soportar los sentimientos, su comportamiento irracional, su fuerza, así que tomaste el camino fácil y los eliminaste.
Y ahora... Ahora tú ya no eres TÚ, sino una horrible e insensible sombra de sonrisa falsa.
Supongo que llorarías si fueras capaz de sentir lo triste que es eso...

Profeta

Miles de sombras bailan a mi alrededor. Crecen, menguan, se dividen o se multiplican, con sus burlonas miradas fijas en mí.
Sus voces, como la melodía de un violín mal afinado, se quiebran y se apagan, suenan a un tiempo... y luego se quedan en silencio. Y no sé qué es peor, si el infernal ruido de sus crueles voces o esta calma impredecible.
Cierro los ojos para fingir no verlas, me tapo los oídos para intentar no oírlas, pero es imposible. Como serpientes negras, las sombras se cuelan por cualquier rendija y sus voces, afiladas y frías, se deslizan por entre mis dedos.
Dios mío, ¿por qué me abandonas? ¿No era que Tú estabas en todas partes? Entonces, ¿por qué me dejas aquí, sumido en las oscuridades más profundas de mi mente?
Confié en ti, ¡juro que lo hice! Pero me has traicionado. Si esto es una prueba, debiste saber que no podría afrontarla. Así que me rindo. ¿Me oyes, Dios? ¡Me rindo!
Ciérrame las puertas del Cielo si así lo quieres; el Infierno no puede ser peor que esta tortura.

Esto... Iba a decir eso de "Y al tercer día resucitó", pero ya son trece. O catorce. O... Bueno, que son muchos, ¡coña! En fin... Y... Bueno... Pues que procuraré volver a escribir a diario... O semanalmente... O cada mes... O cuando sea xD