Evolución

Según pasan los años, crecemos. Y según crecemos, aprendemos.
Aprendemos a no empatizar, a no compadecernos, a pensar en nosotros y no en el resto. Comprendemos que confiar es el comienzo de una traición, que amar significa correr un riesgo, que las mentiras y las máscaras, aunque oscuras y pesadas, son a su manera bellas. Descubrimos que las sonrisas, si falsas, son más resistentes, y también que la amabilidad fingida es necesaria solo si no se conocen los trapos sucios de la otra persona.
Y es que la vida es un camino, los sentimientos, un peso muerto, y el mejor senderista es el que sabe fingir sentir aun careciendo de emociones.
Puedes tratar de negármelo, decir que nunca cambiarás y que te mantendrás fiel a tus ideales.
Yo pensaba como tú, y puedo decirte que te equivocas.
Pero no me importa, yo no soy el encargado de quitarte la venda; esa tarea se la dejo al tiempo. A mí sólo me corresponde informarte sobre las reglas del juego, para que no puedas decir luego que no es justo: de ahora en adelante yo me lavo las manos, y lo que hagas es sólo de tu incumbencia.
Aunque, si me permites un consejo, yo de ti me aprendería bien las normas. Conocerlas y saber cumplirlas antes que los demás te hará fuerte, como a mí.
En cualquier caso, debo irme: la hora de la siesta se acaba y esos estúpidos que tengo por compañeros querrán despertarse para pintar con las manos. Aunque, en el fondo, quizá debiera estarles agradecido; si no fuera por ellos, no habría entendido tan pronto lo podrido que está el mundo.

Señoras, otras señoras, señoritas (y papá -_-): lo de aquí arriba es una mie*da pinchada en un palo, y lo de aquí abajo un extracto de una novela, que aún ni he empezado pero que ya tengo pensada, y que se desarrolla en un mundo donde la bondad de una persona viene marcada por su grado de opacidad, dividiendo a la raza humana en Hijos de la Sombra e Hijos de la Luz (no es difícil adivinar de qué lado son los del diálogo, ¿no?).

'-¿Qué como son ellos? Opacos. Su maldad impide que la luz les atraviese, y les diferencia de nosotros. Por eso decidimos alejarlos y dejarlos solos en la Isla.
-Pero, maestro, ¿acaso eso no nos hace a nosotros malvados?'

Blind love

Y ahora estoy aquí, de pie, bajo la lluvia, calándome hasta los huesos y sin poder parar de llorar.
Pero es que no podía más, tenía que salir de allí. Tú me entiendes, ¿verdad?
Te echo de menos.
No fue justo que te marcharas, dejándome a solas en una casa vacía que huele a tristeza y a nostalgia. Una casa que era nuestra y que ahora debo empezar a llamar mía.
Madrid bajo la lluvia no huele a nada, ¿sabes? El asfalto mojado no es como el césped.
Lo descubrí el primer día que no estuviste, cuando tu olor al entrar en casa era como una bofetada y aún quedaban reflejos tuyos en los espejos. Aquel día también llovía, y como hoy, corrí hasta no poder más y me quedé parado en medio de ninguna parte.
Entonces también te echaba de menos.
¿Te he contado que la gente me llama loco a mis espaldas? Dicen que no he sabido superar que te fueras, que nunca lo superaré, y me miran con lástima. No puedo negar que tienen razón.
He comprado rosas. Sé que te gustaban las rosas, aunque nunca te regalé una. Pero siempre las mirabas cuando pasábamos junto a alguna floristería, y te acercabas a ellas para olerlas...
Las rosas, las de Madrid, tampoco huelen a nada. Podría llenar la casa de ellas y seguiría oliendo a ti.
Y creo que es por todo esto que ahora estoy aquí, de pie, bajo la lluvia, calándome hasta los huesos y sin poder parar de llorar.

Al final no me tomo las vacaciones (quién sabe por qué, supongo que me sentiría un traidor si abandonase este blog). Y nada más... que el texto no es muy decente, pero tampoco importa demasiado, estoy demasiado cansado para idear nada mejor.

Betrayal

-¿Amor? Para mí es tan solo un negocio más.
Aquellas palabras le aplastaron el corazón como una losa de piedra caída de ninguna parte. Su ídolo, aquel en quien había visto reflejada su alma a través de su obra, confesaba abiertamente no sentir nada.
-Pero... Tus libros... Tus cuadros...
-No son nada más que palabras y manchas. Mira, pequeña, lo mejor que puedes hacer es largarte de este antro y continuar con tu vida. Si quieres leerme, bien por mí y por la editorial, que somos los que sacamos tajada; si quieres ver mis cuadros, adelante, hay galerías, puedes comprarte todos los que quieras. Pero ni por un momento pienses que hay algo detrás de mi trabajo más profundo y místico: solo soy un proxeneta de palabras y colores.
Sujetando el libro contra su pecho clavó sus ojos en la apagada y fría mirada del artista. No era posible, no podía aceptarlo.
-Mientes... Tienes que estar mintiendo...
-Podría estar haciéndolo, no lo dudes-respondió, esbozando una sonrisa condescendiente-. Pero no es así. La verdad es que todos esos sentimientos que has creído leer son solo resquicios del pasado bien hilvanados y unidos elegantemente. Son historias compuestas para gustar, para venderse, sentimentalismo del barato bien maquillado, y nada más.
Tras dar el último trago a la cerveza se levantó, dejó el dinero sobre la barra y se dirigió a la salida, deteniéndose en el umbral.
-De todas formas, me has caído bien, así que te confesaré algo-dijo, mirándola por encima del hombro-. Esos sentimientos, en su día, existieron. De hecho, yo era un sensiblero como puedes serlo tú y todos los que admiráis mi arte. Pero al final la vida me enseñó que es más cómodo fingir ser algo que serlo realmente.

Sí, ya lo sé, estoy medio desaparecido, por no decir desaparecido del todo. Estaba pensando en tomerme unas vacaciones bloggeras antes de tiempo (sobre todo porque en el insti no puedo tomármelas a placer)... En fin, ya veremos.

'-¿Te das cuenta que, por intentar ayudarme, nos hemos caído los dos?
-Puestos a caerse, mejor caerse en buena compañía, ¿no?"

Esquizofrenia

No puedes huir de nosotros, y lo sabes.
Da igual cuánto lo intentes, cuántas pastillas tomes al día, cuántas mentiras te digas frente al espejo. Siempre estaremos ahí para recordarte la verdad.
No, no somos tu conciencia; no, no somos pura fantasía. Somos reales, tan tangibles como el resto de tu vida, y no puedes acallarnos a base de fármacos. Al final, lo sabes, siempre acabamos volviendo, más fuertes, más resentidos y más crueles.
Y tú... Tú solo rezas para que nos callemos, te tapas los oídos y finges no poder oírnos. Pero, ¿sabes qué? Que no puedes dejar de escucharnos. Porque si no te guiamos, si no te decimos qué hacer a cada paso del camino, ¿quién lo hará? ¿Tú? No nos hagas reír.
Aunque seamos tu peor pesadilla, aunque seamos tu peor enemigo, no sabes vivir sin nosotros. Así que cállate de una vez y deja de intentar escapar por ríos de neurolépticos, porque no puedes hacernos desaparecer.
¿Cómo huir de tu peor enemigo, si vive en tu cabeza?

Ay, dios, qué pocas ganas de actualizar... Estoy por hacer arder la blogosfera y no actualizar en un par de meses xD

'-Los recuerdos son como la arena cristalizada.
-¿Hirientes?
-Pensaba decir hermosos...'