Yesterday night


Ayer volví al mismo bar donde te conocí.
No sé por qué, ni cómo mis pies aún recordaban el camino, y tampoco por qué al abrir la puerta y no verte dentro sentí como si me apuñalasen el estómago.
Había olvidado a qué sabe la melancolía, ¿sabes? Ese dulzor que solo dura un segundo, y luego ese sabor desagradable, amargo, denso, que no termina de irse aunque bebas hasta convertir el mundo en una masa de luces y sombras.
Me habría gustado llorar. Puede que lo hiciera, no estoy seguro. Llovía demasiado para distinguir una lágrima de una gota de agua corriente.
¿Por qué ayer? ¿Por qué no mañana? ¿Por qué no dentro de diez años? Quién sabe. La tristeza es un virus macabro y cruel, vuelve cuando quiere y se va cuando le place, pero nunca mata del todo. Reabre heridas, dibuja cicatrices y reduce a polvo cuanto encuentra a su paso para luego, saciada, irse a hibernar.
Aún no sé por qué te fuiste. No tuviste tiempo para explicármelo, o no quisiste tenerlo. La última vez que te vi fue a través del cristal de aquel tren mientras te alejabas de mí.
Recuerdo que me lo advertiste, ¿no es cierto? A ti siempre te gustaron las tragedias

Yep, sin inspiración de nuevo. Bueno, no, mentira, porque inspiración si tengo, pero no para textos cortos (10 novelas tengo pensadas, que las conté ayer). Anuncio que mañana se acaba Abbise (¿o no?), ¿alguien la ha terminado ya? En fin, intentaré seguir entrando aunque no tenga actualizaciones que hacer para no perder el contacto con vosotras :)

1 comentario:

  1. El ser humano es masoca. Lo tengo comprobado.
    En cuanto stá mínimamente bien, busca las cosas que le recuerden el sufrimieto para volver a pasarlo mal.
    Pero quizá... sea necesario para saber que somos humanos que las cosas nos hacen daño...


    Señorito, a mi me siguen gustando sus mini relatos y Abbise me tiene LOCA.

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