Awakening


Ya no pienso en ti tanto como antes.
No me obsesiono dándole a recargar en tu perfil en Facebook, ni imagino todo lo que podríamos ser si tuviésemos una oportunidad, ni te busco entre la multitud con desesperación. No sueño que me llamas por la noche para decirme que necesitas hablar conmigo, ni encuentro en tus ojos ese mal escondido amor que a veces me parecía adivinar, ni arranco las flores del parque para hacerte una corona.
No sé cómo fue, o cuándo pasó. Quizá fuera algo progresivo, como si gota a gota se me hubiese escapado el amor entre las manos; quizá fue cosa de un momento, como si de pronto recordase que hay todo un mundo aparte de ti; quizá solo es un momento de lucidez antes de caer de nuevo en tu red. Pero esta mañana me desperté y no busqué tu cuerpo, y me sorprendí al darme cuenta de que no había soñado contigo, y entonces conté los días hasta el último suspiro que te dediqué y no pude recordar cuándo había sido.
Abrí el arcón donde te escondía durante el día, ese pequeño cofre donde guardaba todas tus miradas, palabras y sonrisas que he ido coleccionando con los años, y me encontré con un puñado de polvo. Busqué las lágrimas con tu nombre escrito, esas que nunca me permití llorar, y en su lugar encontré una montaña de sal, y busqué también los poemas y canciones para hallar una pila de papeles sin tinta, los esqueletos de las cartas de amor que antes eran.
Y mientras recorría los rincones más perdidos de mi alma me di cuenta de lo precioso que es el amanecer, y de lo bien que huele la hierba en primavera. Redescubrí el sabor del chocolate, el tacto de la seda, el calor suave del sol, y comprendí lo mucho que había eclipsado tu existencia mi vida. Caí en la cuenta de todas las cosas que me había perdido, la cantidad de pequeños placeres que había sacrificado al esperarte, y empecé a contarlos. ¿Sabes cuántos encontré? Cien. Cien pequeñas perfecciones en un solo día, cien cosas que había olvidado que me gustaban.
El canto de los grillos; el sonido de las olas; el tacto de la arena entre los dedos de mis pies; el piar de unos gorriones; la caricia de la brisa; el olor mareante de la gasolina; el sabor salado de las patatas de bolsa; el suave beso del agua sobre mi piel...
Me pregunto cómo he podido sobrevivir sin todo eso tanto tiempo. Cómo podía ignorar el azúcar imaginando el dulzor de tus labios, o cómo podía pensar que el enorme mar era menos azul que el azul de tus ojos.
Recuerdo vagamente algunas cosas que me gustaban, porque no todo era malo. Recuerdo la emoción que sentía al robarte una sonrisa, y ese cosquilleo en el estómago cuando me mirabas, y esa sensación de ingravidez que se extendía por mi cuerpo si me hablabas. Pero son recuerdos lejanos, tanto que parecen ajenos, como si no fuera yo ese idiota que se alegraba al encontrar tu silueta entre la marea de personas de esta enorme jungla de cristal y hormigón armado.
Puede que cambie de opinión. Puede que, dentro de unos días, horas, puede que en solo unos minutos todo eso vuelva, para ti o para alguien distinto, o puede que ya no sea capaz de enamorarme nunca más.
La verdad es que no lo sé. El futuro es incierto, y mi pasado está distorsionado y lleno de lagunas, pero el presente sabe a café y tostadas con mermelada de frambuesa.
Y creo que, por ahora, con eso me basta.

Santa madre de dios, me duelen los ojos al escribir cosas tan positivas y optimistas. Juro que no sé a qué se debe, que conste. Ni he tenido un día especialmente bueno ni ha pasado nada extraordinario, así que esta oleada de buen humor me ha pillado por sorpresa. Cuando me senté y me puse a escribir ni siquiera tenía claro qué me apetecía, pero después de frustrarme intentando escribir lo que acostumbro durante media hora me puse con esto y me salió solo. En fin, supongo que habrá que aprovechar, ¿no? Pero nada de acostumbrarse ¬¬
Por cierto, ya llevo dos capítulos de "La Sinfonía no. 20" y parte del tercero, así que ya he superado el 10%. La cifra es menos espectacular de lo que debería, pero da igual xD

-Solo di que todo irá bien, dame unas palmaditas en la espalda y deja que llore un rato entre tus brazos.
-¿Eso te hará sentir mejor?
-No lo sé, pero necesito creer que sí aunque solo sea un rato o me romperé en un millón de pedazos.

3 comentarios:

  1. A mí me gustan las cosas positivas y optimistas, ¡malacostúmbrame! xD
    En serio, muy monoso el texto y la actitud del narrado muy buena *__*
    Me he sentido muy indentificada con algunas partes, respecto a cosas antiguas que escribí :)
    Pd: Esperaré a que lo termines y me lo envíes ^^
    Pd2: Bieeeen, vuelves a los mini diálogos del final xD Me gusta, me gusta ^^

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  2. ¡Carlos ;____;! ¡Cuanto tiempo! ¡Con lo que me gustaba a mi hablar contigo, leerte y ver tus comentarios kilométricos y requetemonos!
    Blogger no me deja ver los comentarios de mis entradas en 'Memórias de una vehemente...' y solo hoy que he entrado a ver el correo alli he visto los comentarios. ¡Por supuesto que quiero recuperar el contacto contigo, querido!
    ¿Tienes twitter? Si es que sí, búscame MichyBirdwistle (cuando me has llamado Misha me ha dado un vuelvo al corazón, mi primer nombre de blogger, que recuerdos, ¡madre mia!)
    Si tienes facebook búscame también 'Miriam Thekey'
    Y porfavor mandame un email, dime que tal las cosas, cuéntame algo ( thetrueofwords@hotmail.com)
    ¡Que agradable sorpresa volver a saber de ti, de verdad!

    (ahora voy a proceder a leer tu entrada, que con la emocion ni la he terminado)

    Un beso querido!

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  3. (me encanta el texto querido... ojalá alguien pudiera enamorarse de mi como tu parecias estar enamorado de ella. Cuando has descrito esas perfecciones las he sentido yo tambien.. no recordaba lo placenteras que me resultaban tus palabras. Por cierto, dime que el titulo de la entrada no es por la canción de James Morrison porque me enamoro jaja)

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