El Drama

El dolor.
Siempre está ahí, nunca se despega de su lado. Da igual si cierra la puerta, da igual si se pone la música a todo volumen, da igual cuan profundo se sumerja en las líneas de un libro amable. Al final los gritos, como sierpes sin cuerpo, se cuelan por la puerta y reptan por el suelo, mordiéndole los pies con la gélida viscosidad de una agresión intangible pero horriblemente dolorosa.
No es un compañero nuevo, claro que no.
El dolor siempre ha estado agazapado en su sombra, trepando por sus piernas para susurrarle al oído palabras amargas y dolorosas. En el colegio, en el instituto, y también en casa. Parece como si la persiguiera, como si una deidad rencorosa hubiese hecho de ella el objetivo de la venganza por un agravio que no recuerda haber cometido.
Y no importa si viaja al pasado, si llega a la Antigua Roma, o a Grecia, o a Egipto. Da igual si se hunde en sus pensamientos hasta llegar al centro mismo de su existencia. Ese dolor nunca se va, no se disuelve, no lo arrancan ni el frío ni el calor. No lo limpia la sangre.
El mundo es feo, muy feo. El mundo es ese lugar vacío y gris en el que las personas vacías y grises caminan sin caminar por las calles de hormigón, siempre con prisas por llegar a un destino tan vacío y gris como ellos mismos. Y ella lo ve, claro. Lo bueno del dolor es que te arranca las vendas. En su afán por destruirte, te muestra la realidad, cruda y afilada como el borde de una botella de vidrio verde.
Lo lógico sería que ella lo odiase. Lo lógico sería que quisiera acabar con todo.
Pero no lo hace.
De algún modo, logra verter en sus palabras lo suficiente de ese dolor que le congestiona el alma para sobrevivir, lo cristaliza en breves líneas de tinta y lo cose al papel. Y, mientras este lucha por intentar liberarse de su prisión acuosa, ella coge su cámara y sale al mundo dispuesta a encontrar la belleza que siente que le falta cuando el dolor es libre.
La encuentra en las cosas más pequeñas, y en las más grandes. En un precioso cielo plagado de estrellas parpadeantes, en una pequeña flor, en su propia piel cubierta con pintura de mil colores. Encuentra un punto de color hasta en el gris más neutro, y lo encierra con su cámara.
Y así, cuando el dolor logra escapar de sus barrotes de tinta azul, cuando la alcanza y la golpea con tanta fuerza que siente que no puede ni respirar, esas fotos aún están ahí, aún permanecen. Si siente que no puede más, que la vida es una espiral de sufrimiento, encuentra en sus fotos el recordatorio de que la belleza está ahí, de que nunca se va. Que solo tiene que mirar para encontrarla.
Encuentra una chispa de esperanza que congela su dolor el tiempo justo para volver a coserlo a una frágil hoja de papel.
Es fácil autocompadecerte, abrazarte las rodillas y llorar, dejar que esa angustia sin fin lo absorba todo y lo corrompa, pero ella siempre encuentra la fuerza necesaria para levantarse, limpiarse el polvo y volver al camino con sus sueños y esperanzas intactos.
No sé cómo lo hace, de dónde saca la energía, ni siquiera sé si alcanza a entender el alcance de ese superpoder.
Pero sí sé que algún día el mundo entenderá que ella ha ganado, que ha sobrevivido al gris y se ha llenado el alma de color, y verán lo ridículo que es hablar de su aspecto cuando todos ellos están condenados a ser las sombras que proyecta el resplandor de su sonrisa.

Buenas ^^ Pues veréis, le prometí aquí a Michelle que le escribiría algo por su cumpleaños. El problema: es en mayo. Y esperar nueve meses es un coñazo, no nos engañemos. Así que le propuse subirlo hoy, con un retraso de noventa días (día arriba, día abajo), y así lo acordamos. Le tengo un aprecio muy profundo porque siempre ha estado ahí, casi desde el primer post, y forma parte de ese grupo reducido de personas que vuelven una y otra vez aunque yo me vaya. Debo muchos cumpleaños a mucha gente, así que desde aquí me comprometo a saldar mis deudas a lo largo de este año. Si vuestras mercedes así lo quieren, claro.
PD. Os recuerdo que tengo un Facebook y un Twitter, por si queréis estar al día de cómo van mis proyectos. Y he reconvertido esta entrada antigua en una enumeración de las historias que tengo que escribir (al menos unas cuantas de las que tengo pensadas), así que, si no me tenéis en fb, podéis votar ahí con cuál debería empezar. No me comprometo a subyugarme a la opinión popular porque no creo en la democracia, pero juro que tendré en cuenta vuestras opiniones :)

1 comentario:

  1. Quizá algún día te asesine. O algo parecido. O te retenga en una sala escribiendo y escribiendo para no quedarme sin tus palabras xD
    En serio, mis comentarios me resultan ridículos, no sé qué decir que quede un poco a la altura de lo que escribe, así que simplemente, te felicito una vez más por el arte que tienes :)

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