Lejos de aquí

Quiero sentir tus dedos recorriendo cada centímetro de mi cuerpo, acariciando cada cicatriz mientras nuestros labios se enfrentan buscando conquistarse mutuamente.
Quiero notar tu respiración agitada sobre mí y aplastar tu cuerpo contra el mío hasta ser la mitad de un algo perfecto, indescriptible.
Quiero un instante de éxtasis absoluto, un estallido de placer que se lleve la soledad y desmigaje las cenizas de este universo hueco y apagado.
Quiero sentirme vivo.
No te confundas conmigo, por favor.
Nunca va a pasar nada entre nosotros, ni siquiera si fueras algo más que la silueta de una ilusión enterrada en lo más profundo de mi mente.
De vez en cuando me permito soñar contigo, me concedo unos momentos de falsa realidad y finjo que soy algo más que una estatua de hielo. Unos momentos jugando a ser débil y vulnerable antes de volver a dejarme arrastrar por el embriagador efecto anestésico de la gélida morfina que corre por mis venas.
Aún no sé por qué lo hago, la verdad. Por qué me permito seguir creyendo que soy un humano de verdad, aunque solo sea a veces.
Mi teoría es que me encantaría serlo siempre, que en lo más profundo de mi ser deseo ser como los demás y no un robot que navega por este océano de insensibilidad, pero a la vez me da miedo el dolor que eso generaría.
Si solo permito que las emociones me dominen un instante y luego me dejo envolver por la seguridad de esta neblina narcótica no hay riesgo de hacerme daño. Puedo sentir un instante de romanticismo, como una descarga de felicidad directa al corazón, y luego regresar a la calma y la estabilidad con mis sentimientos intactos.
Sé que es algo cobarde, ¿para qué mentir? Cuando no aguanto más el tedio de la tranquilidad plena hago una apuesta sin riesgo y consigo la cantidad justa de emoción para convencer a mi corazón de dejarse invadir por la anestesia. Y, para más seguridad, esa emoción procede de una ilusión que únicamente existe en algún lugar recóndito en lo más profundo de mi imaginación.
¿Que podría ser más feliz si me arriesgase? Lo sé, lo sé perfectamente. Sé que, en comparación con la felicidad de verdad, este chute de alegría ficticia no es más que una mota de polvo sin valor. Pero también sé que mi tristeza se reduce a una leve melancolía fácilmente ignorable, y que la de verdad es como una montaña gigantesca que se te cae encima y te aplasta los huesos, te rompe el alma y se lleva todo como un huracán furioso. Sé que hay gente que nunca se recupera de eso.
Y a lo mejor fue eso lo que me pasó, aunque no lo recuerde. Tal vez un día desperté y había llegado al límite, y ya no quería sentir más. Quizás decidí que era preferible no sentir nada a sentir demasiado. O puede que naciera siendo un monstruo, no lo sé.
Lo único que tengo claro es que, por ahora al menos, me basta con esto. ¿Por qué intentar arreglar algo que no está estropeado?

La madre, lo que me ha costado escribir esto o_o
Hoy estoy un poco espeso, la verdad. He vuelto a Madrid, y entre el calor, el insomnio, el tener que cuidar de la casa, hacer la compra, subir las plantas que nos estaba cuidando el conserje (que hay que ver cómo pesan las malditas) y las mil cosas más que aún me quedan por hacer la verdad es que estoy un poco agotado. Así que, como no se me ocurre un diálogo decente para cerrar, ahí termina. Ahora voy a revisar mi correo, llamar a la ortodoncista (se apellida Muelas jiji... No, en serio, es su apellido de verdad xD), hacer la compra grande y blablabla. Sus quiere.
PD. ¿Qué os parece el cambio de look? Ni lo habíais notado, ¿eh? :P

3 comentarios:

  1. Las primeras frases, sentía que las estaba escribiendo yo. Después ha ido cambiando, pero no mi disfrute con el texto. De verdad, Carlos, necesito que me pases unas pocas de tus palabras, no sabes lo que daría por escribir un texto como este.
    Pd: Qué va, no se notaba... xD

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  2. Hostiaaaa jajaja Enhorabuena Carlos, me creo que te haya costado escribirlo, de hecho cuando empecé a leer las primeras líneas fue una de o_O ¿Qué hace este chico con esta temática? jaja Pero te ha quedado muy bien tranquilo ;) Me ha gustado y, además, el texto tiene razón, si de momento no le apetece arriesgarse y así es feliz, ¿por qué no quedarse con la opción cobarde? De valientes está lleno el cementerio... Cuando se sienta preparado, que despliega las alas y que se lance. Siempre pienso que hay que experimentar y vivir ciertas cosas aunque sea una vez en la vida, pero no por eso hay que darse prisa con ellas ;) O quizá yo también tenga cobardía en mí, quién sabe :P

    PD: ¿Muelas, en serio? Joder, con ese apellido me metería a odontóloga sólo por la gracia jajajaja ¿Seguro que no ha hecho ella lo mismo? XD Y no sé de qué cambio de look hablas, así que con eso y un bizcocho...

    Un beazo! ;D

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  3. Me ha encantado el texto, como de costumbre, y también el cambio de look. Me gusta mucho más así ^^ Lo bonito y triste del hielo es que, antes o después, acaba por derretirse.
    Yo también me alegro de volver, Carlos, y aunque suba mis cosillas de forma más espaciada ya no me voy más... al menos de momento.
    Besos gigantérrimos ^^

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