Storm

Necesito una tormenta.
Necesito que llueva, que llueva durante horas, y que el agua se lleve toda la suciedad que llena esta ciudad rebosante de las cenizas de tres millones de espectros que fingen ser personas cuando no son más que la sombra de un concepto frío y gris.
Necesito que el aire sople fuerte, muy fuerte, y que me levante por encima de este mundo gris y consumido abocado a pudrirse y convertirse en nada; un viento que arrastre consigo la melancolía de mis sonrisas y miradas y me llene los pulmones de algo que no sea gélido polvo de muerte.
Necesito relámpagos que iluminen este lugar desolado y triste, que despedacen los jirones de sombra adheridos al hormigón que juegan a volverse infinitos y llenarlo todo de miedo y soledad, y truenos furiosos llenos de fuerza que hagan temblar hasta los cristales de todas las ventanas y desmigajen los restos del silencio que se esconden en cada esquina.
Necesito, ¡dios!, necesito un cambio. Un estallido de vida, una explosión tan poderosa, tan grande, tan fuerte, que el mundo pueda parecer aunque solo sea por un instante algo más que un pozo de negrura que desborda vacíos imaginarios.
Y, al mismo tiempo que lo necesito, lo temo.
Lo temo porque, después de tanto tiempo viviendo entre sombras, ¿no es posible que me haya contagiado? ¿No es posible que a estas alturas yo también sea un monstruo de papel en blanco? Si así fuera, con la llegada de la luz, del fuego, de la vida, el mundo me devoraría, me arrancaría la piel, la carne, los huesos... hasta que de mí no quedase nada más que el eco lejano de un recuerdo impreciso.
Pero no puedo seguir así, ya no aguanto más.
Da igual si al final yo también me desvanezco, porque cualquier cosa es mejor que esta ficción opresiva que me desgarra el alma y me aprieta el corazón con sus afiladas garras de acero y diamante. Cualquier cosa es mejor que este restallar constante de la quietud indiferente al estrellarse contra las agujas de un reloj moribundo. Cualquier cosa es mejor que observar este cielo apagado mientras el tiempo se consume al ritmo que marca el humo al escapar de mis entrañas.
Este mundo de mentiras susurradas a media voz tiene que acabar de una vez, y ya no me importa si yo acabo con él, porque este sangrado constante que me llena la boca de óxido carmesí y arrastra mi consciencia por los cenagales de la antesala a la muerte ya no duele, ya no quema, ya no me hace sentir nada.
Siento el frío corriendo por mis venas, congelándome los músculos mientras la niebla que empieza a cubrir mis ojos convierte mis lágrimas en pequeños cristales afilados. Siento cómo la nada me inunda y me consume a toda prisa, cómo cada respiración amenaza con ser la última y la vida se me escapa con cada suspiro.
Me muero, me muero sin remedio. Muero por haber sido demasiado distinto, desangrándome en un callejón oscuro mientras la ciudad sigue viva, y lo único que necesito, lo único que realmente necesito, es una maldita tormenta que lleva todo el día amenazando con caer sin terminar de cumplir sus promesas.
¡Dios!, cuánto necesito esa tormenta...
Cierro los ojos, escucho el tintineo de las gotas de carmín contra el asfalto y trago aire una última vez.
Esta sí es la última, lo sé. Intento contener el aire en mis pulmones todo el tiempo que puedo, ignorar el dolor que me produce al morderme el corazón, estirar este último instante mientras la muerte termina de llevárseme.
Y entonces siento las gotas de lluvia golpeándome con su caricia acuosa, limpiándome la cara, arrastrando mi sangre por el suelo de este callejón infecto. Desde detrás de la niebla puedo ver el resplandor cegador de un relámpago y, justo cuando suelto mi último suspiro, siento el trueno intentando romperme los tímpanos.
Sonrío.
Y nada más.

Esta cosa de aquí arriba tan trágica y con un final tan abrupto es... No sé muy bien qué es, lo admito. Vuelvo a mis textos raros e incoherentes sin saber muy bien por qué. Abrí el procesador, extendí mis dedos sobre el teclado y esto es lo que salió. ¿Un poco raro de más, tal vez? Lo entenderé si no lo entendéis y no sabéis que comentar, yo tampoco sabría qué decir si me ponen semejante cosa delante de los ojos, pero aunque el mensaje sea extraño espero que al menos os guste la forma :)
PD. El nuevo blog de reseñas es este, pasáos y opinad si queréis :)

-¿Te has enamorado alguna vez de alguien de quien no debieras hacerlo?
-Cielo, nunca nadie se ha enamorado de la persona adecuada. El amor en sí es una gran equivocación en la que todos acabamos cayendo.

2 comentarios:

  1. Perfección.
    Cuantas veces me habré sentido yo también así...
    una preciosa descripción de lo desolado

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  2. Hola Carlitos!!
    Cuánto me alegro de no haber perdido tu pista -nunca dejé de seguirte-, y de ver que sigues por aquí, siempre en tu línea de buenos e increibles textos ;)
    Soy Nieves, ¿me recuerdas? Hará un año -seguramente un poco más porque nunca me situo bien en el tiempo-, llevaba el blog llamado "Espiral Indefinida" donde escribía como si fuera un diario, etc. Tuve que cerrarlo, supongo que mi privacidad se me fue de las manos. Esto me hizo no querer seguir escribiendo en su momento; con el tiempo ha sido algo de lo que me he arrepentido mucho. Por eso estoy aquí, de nuevo.

    Ahora todo es diferente, supongo que ya no me apetece escribir sobre mi. Aunque ya sabes que el escritor siempre deja una pequeña parte de él en cada texto que hace... jajaja ;)
    Cuéntame, ¿cómo te va todo? Espero que muy bien y que te acuerdes de mi!! jaja
    Un besazo enorme! ^^

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