Ataques de melancolía

No sé por qué estoy aquí a las tantas de la madrugada pensando en ti. A estas alturas ya debería estar buscando un cuerpo contra el que explotar esta noche, una distracción insípida con la que saciar momentáneamente este hambre de algo más, y no aquí, en casa, sentado en la cocina frente a un vaso vacío y una botella de vino barato a medio terminar.
Pero, ¿qué le voy a hacer? A veces no puedo evitar evitar echarte de menos.
De pronto reconozco algo —un rastro de colonia, una risa cualquiera, unos ojos que me miran como tú lo hacías— y todos los recuerdos enterrados en el jardín de atrás salen de sus tumbas dispuestos a devorarme. Culpa mía, por no querer enterrarte demasiado profundo.
Algún día tendré que aceptar que, en el fondo, nunca superaré del todo lo que no hubo entre nosotros, lo que pudo haber sido si yo no hubiera sido un cobarde. Aunque me temo que ese día no será hoy.
Así que voy a servirme otro buen vaso de vino, lleno hasta el borde, y lo iré vaciando poco a poco mientras dejo que el tiempo muerto se desparrame por el suelo —suerte que mañana no tengo que ir a trabajar, ¿eh?— y, si todo va bien, dentro de un rato estaré demasiado borracho para pensar con coherencia. Y si no... Bueno, entonces supongo que la aurora me encontrará donde estoy ahora; pero como ya no tendré vino, este vaso estará lleno de lágrimas con tu nombre y la botella, hecha añicos en el suelo, habrá estallado contra la pared en un arrebato de furia.
En tanto que el destino se decide, sin embargo, creo que seguiré pensando en ti, con tu permiso.
Empezaré, tal vez, enumerando todas las malas excusas que he ido inventando para justificar el haberte dejado marchar. Mi favorita es que no podíamos hacernos felices mutuamente, que éramos demasiado distintos y estábamos demasiado rotos para funcionar juntos.
Y pensar que cuando estoy sobrio soy capaz de creerme semejante tontería...
También existe la posibilidad de que acabe pensando en todas las cosas que me enamoraron de ti, como esa expresión de felicidad que esbozabas mientras tocabas la guitarra, o esa manía tuya de arañarme el corazón con tus caricias revestidas de inocencia. Ni siquiera sé si lo hacías adrede o si era sin querer, pero lo que sí sé es que aún no he encontrado a nadie capaz de hacerme sentir la milésima parte de lo que tú me provocabas solo con rozarme.
Ese estremecimiento que me subía por la columna y me pellizcaba la nuca... Dios, ¡cuánto lo echo de menos!
O puede que, si me pongo muy tonto, acabe recordando cada uno de los escenarios que imaginé en los que me declaraba, como aquel en el que nos refugiábamos bajo el mismo paraguas, con tu cuerpo bien pegado al mío y nuestras respiraciones confundiéndose en el aire.
Sé que suena muy cursi, pero era necesario serlo: la realidad es demasiado tangible, y tú siempre te mereciste una historia de amor como las de las novelas.
Al final acabaré pensando de más, lo sé.
Pensaré en qué habrá sido de ti, en cómo te irá. En si habrás conseguido ser feliz. Pensaré si alguna vez piensas en mí. Y a cada respuesta le seguirá un buen trago para intentar disipar el dolor.
Creo que el vino saca mi vena más masoquista.
Perdón por todo esto; no tenía intención de hablar tanto, pero a los imbéciles como yo nos cuesta hablar cuando es preciso, y se nos da demasiado bien cuando el momento ya ha pasado. Solo necesitaba decirte que te quiero, ahora que no puedes oírme.

Hola de nuevo, bloggers míos. La verdad es que no sé muy bien qué decir, estoy bastante cansado y tengo la mente llena de cosas (datos, fechas, características, alfabetos...), así que me cuesta pensar con lucidez. Solo deciros que, si tengo suerte y termino pronto lo que tengo que hacer este puente, intentaré actualizar de nuevo; ah, y que he decidido empezar a escribir una novela (“Los Baskerville”, histórica; parece que me empeño en no dejar un género literario sin destrozar), y pretendo escribirla en español e inglés. Así practico para PAU y aumento el número de personas que pueden leerla; brillante, ¿verdad? XD (Aunque traducir es horrible D:)
Nada más por aquí. Mucha suerte a los que tengáis exámenes; y a los que no... a vosotros mucha mierda. Literally.

4 comentarios:

  1. De pronto reconozco algo —un rastro de colonia, una risa cualquiera, unos ojos que me miran como tú lo hacías— y todos los recuerdos enterrados en el jardín de atrás salen de sus tumbas dispuestos a devorarme. Culpa mía, por no querer enterrarte demasiado profundo.
    ~
    Bueno, entonces supongo que la aurora me encontrará donde estoy ahora; pero como ya no tendré vino, este vaso estará lleno de lágrimas con tu nombre y la botella, hecha añicos en el suelo, habrá estallado contra la pared en un arrebato de furia.
    ~
    También existe la posibilidad de que acabe pensando en todas las cosas que me enamoraron de ti, como esa expresión de felicidad que esbozabas mientras tocabas la guitarra, o esa manía tuya de arañarme el corazón con tus caricias revestidas de inocencia.

    Creo que con estas tres citas puedo odiarte con motivo más que suficiente. Sí, majo, no me falta la inspiración últimamente, pero no sé de qué te quejas. Ya sabes que ya me gustaría a mí escribir algo la mitad de bueno que esto.
    Enhorabuena, muchacho.

    Pd: Suerte con exámenes y demás, y gran reto el de la novela en ambos idiomas eh? Suerte con ella también!

    ResponderEliminar
  2. Desgarrador a la par que bello el texto. A veces no sé qué es peor, si arriesgarte con algo y pasarlo mal cuando termine o sufrir por el eterno, ¿y si...?

    Jajaja mira, si eres capaz de escribir una novela en español y en inglés, no debes preocuparte ni mínimamente por la PAU XD
    ¡Ánimo con todo!

    Un besazo

    ResponderEliminar
  3. Echar de menos es tan difícil... notar como esa felicidad inmanente de un hogar se disipa entre tus dedos... duele... y que bien lo has reflejado, mon dieu... mira que eres bueno, joder
    !!!

    Hoy escribiré antes de marchar a la uni -o eso tengo en mente- pero ando liada no, lo siguiente, con las prácticas de la carrera.
    En español e inglés¿?
    Ufff
    Dale caña!!! Será genial, lo huelo

    ResponderEliminar
  4. Lo triste es hermoso y conmovedor, aunque espero sinceramente que esta melancolía se limite únicamente a tus textos con alma de canción.
    Y sí, traducir es una mierda. Doy fe. Da igual que la escribas primero en español o primero en inglés, la segunda versión siempre te parecerá un poco peor. Pero mucho ánimo, es un buen proyecto ;)

    Besos gigantérrimos y ánimo!!

    ResponderEliminar