Demasiado

No soy feliz. Ni siquiera sé si lo he sido alguna vez.
Supongo que es por mi culpa, por haberme callado tantas cosas que quería decir y haber dicho otras tantas que preferiría haber callado.
¿Cuántos “te quiero” me habré guardado para protegerme el corazón? ¿Cuántas veces habré convertido un “quédate conmigo” en un “adiós” en el último momento? Hace mucho tiempo que perdí la cuenta, y me da demasiado miedo enfrentarme a mi maltrecho corazón para contar sus cicatrices.
Porque estoy roto, muy roto, aunque me guste fingir que no lo sé.
Estoy roto de tanto sonreír cuando solo quiero gritar, de fingir que todo va bien cuando el mundo intenta aplastarme con su fuerza arrolladora, roto de recalentar en la chimenea sentimientos caducados para no morir de hambre.
Ahora mismo soy poco más que un puzle andante, un millón de pedacitos muy pequeños que no terminan de encajar y luchan por separarse mientras yo intento mantenerlos unidos. Porque sé que si me caigo, si me desmorono, no podré recomponerme de nuevo; si la vida me pone otra piedra en el camino, esa será la última.
Y, sin embargo, a veces me sorprendo pensando si no será mejor dejarlo ya, si no debería rendirme. Llevo mucho tiempo peleando solo con el universo, he renunciado uno a uno a todos los aliados que me quedaban; ¿no me merezco descansar? Quizá debería ponerle un punto y final a esta historia interminable.
Dios, cuánto desearía saber cómo terminar con todo...
Pero tampoco puedo hacerlo, porque no sé aceptar la derrota. No sé admitir que me equivoqué, que he perdido, que, intentando protegerme de que me partieran el corazón, me lo he acabado partiendo yo. No sé reconocer que si te hubiese dicho que te quería cuando tuve la oportunidad todo habría sido diferente.
Y duele, por supuesto que duele.
La soledad es una pésima compañera, letal y afilada, y nunca desaprovecha la oportunidad de apuñalarme con su mudez imperturbable que me recuerda que si tú no estás para ahuyentarla es por mi culpa.
Pero ya es tarde para arreglarlo.
No puedo volver atrás y recuperar ese momento, ese instante en el que tú me miraste a los ojos y me obligaste a elegir si te quería o no, y yo, demasiado cobarde para arriesgarme, decidí mentir y dejarte marchar, trazando el surco de la primera de muchas cicatrices.
Así que sigo adelante, siempre con la misma sonrisa de imitación y la mirada supuestamente alegre, respondiendo a preguntas prefabricadas con palabras que, de tanto repetirlas, ya no significan nada para mí.
Y cada día que pasa, siento que el mundo está un poco más lejos.

Dios, matadme ;_; No, en serio, pretendía usar la excusa de que tengo mucho lío con el japonés, el griego y el instituto (que oye, tenerlo lo tengo), pero lo cierto es que si últimamente no me paso mucho por aquí es porque me falta la inspiración. Sé que debería resistirme, que así fue como empecé el año pasado y que acabé largándome, pero cada día es más frustrante enfrentarme a la hoja en blanco y tardo más en escribir algo decente. Y aunque tengo ganas de escribir una novela, ni siquiera sé cuál quiero empezar. Ahora entendéis que os pida que me matéis, ¿verdad? ó_ò

-Hay días en los que el amor no parece tan mala idea.
-Bueno, todos tenemos momentos de masoquismo, simplemente intenta ignorarlo.

4 comentarios:

  1. No te voy a matar y menos por eso que yo desaparezco cada dos por tres por lo mismo.
    Eres un genio de las letras, punto.
    Que tengas una temporada en que la señorita inspiración se quiere burlar de ti... de esas tenemos todos me temo.
    Secuéstrala de nuevo
    ;)

    Besos grises

    ResponderEliminar
  2. ¿Te puedo odiar? ¿Te puedo odiar? ¿Te puedo odiar?
    Por el texto, por el diálogo, por escribir tan condenadamente bien... en fin, mis motivos tengo. Y yo creo que japonés, griego y demás son tus perfectas musas si te hacen escribir textos como este.

    ResponderEliminar
  3. Te comprendo perfectamente. En mi vida se han producido momentos parecidos a los narrados en tu reseña. Me he sentido muy identificado con estas palabras. De verdad, muy buen trabajo, sigue adelante y ánimo. ¡Que de todo se sale menos de la muerte! XDDDDDD
    “Lo que no me mata me hace más fuerte” Friedrich Nietzsche.

    ResponderEliminar
  4. El amor es difícil de encontrar, pero no sólo tenemos una oportunidad. Un corazón roto puede sanar, y el amor puede volver a nosotros aunque lo hayamos perdido una vez, o más de una. Sólo hay que seguir buscando con esperanza ^^

    Besos enormes cargados de buen ánimo =)

    ResponderEliminar