Set me free

Desearía que las cosas fuesen más fáciles.
Poder odiarte, o quererte, y no tener que debatirme entre dos emociones que, con sus envites, se empeñan en erosionar mi cordura y mi ilusión; saber qué palabras decir para robar tu corazón, o cómo hacerlo para que las que se retuercen en el mío se diluyan entre mis lágrimas y dejen de arañarme la garganta.
Pero es imposible para mí salir de este ciclo viciado, de este círculo sin fin de odio y amor que sabe bien cómo hacerme daño para, sin romperme del todo, aplastarme el alma.
Y esas palabras que siempre he deseado decirte -palabras que, tal vez, tú siempre has querido oír- son tan hábiles en dejarme los labios manchados de escarcha... No recuerdo cuándo fue la última vez que desperté sin sentir al instante ese frío amargo en la punta de la lengua, y creo que nunca nadie alcanzará a comprender lo difícil que es encontrar un resquicio de ilusión al que abrazarme en una casa llena del hielo de tus ausencias, de espectros de una vida que hace equilibrios entre la existencia y la nada, que se adhieren a mi piel y me asfixian poco a poco.
Dios, ¡cuánto desearía, al menos, poder olvidarte!
Pero ni sé cómo hacerlo, ni tu pareces dispuesta a que lo haga, porque cada vez que lo intento sabes lanzarme una mirada, directa a lo más hondo de mi alma, que me hace temblar como una hoja al viento, y no puedo evitar volver a caer de rodillas.
Y lo peor es que no entiendo por qué no te decides a terminar con mi agonía.
Podría sobrevivir al dolor de tu rechazo, retirarme y coserme las heridas, arreglar de alguna forma lo que me quedase de corazón. Con el dolor, qué triste es admitirlo, ya sé lidiar.
Pero la duda... la duda me destruye, me mata desde dentro. Me sonríes, me ignoras, tus labios susurran mi nombre, dándome alas para soñar con un futuro juntos, y entonces me abates con tus flechas para que me estrelle contra el suelo.
Si es un juego, por favor, explícame las reglas y déjame jugar a mí también; y si no lo es, entonces, por favor, acaba con esto de una vez, te lo ruego, porque yo ya no puedo más. Estoy tan cansado de luchar...
Solo necesito que me des una señal, solo una.
Dime si merece la pena seguir a tus pies. Dime si el amor que he creído encontrar en tus ojos es real, si alguna vez lo fue. Dime si he perdido el tiempo enamorándome de ti.
Dime... ¡no sé!, lo que sea.
Yo ya he perdido, ya me he rendido. He renunciado a cualquier posibilidad de escapar de esta prisión sin barrotes en la que me tienes preso.
Así que ahora es cosa tuya.
Mátame o libérame.
Yo lo único que te pido es que termines pronto.

En el post anterior dije "ahora que tengo más tiempo...". Bien, pues mentí. Tengo que preparar el teórico de conducir, un examen de japonés y otro de latín, una redacción de griego moderno, un concurso de griego clásico y un millón de cosas más. Así que, por ahora, esto es lo más decente que puedo escribir. Intentaré ver si en navidades tengo más tiempo, ¿vale? Un beso :)

PD. Aprovecho para recomendaros una miniserie, "North and South", de la BBC. Lo que he visto por ahora es brillante, y solo son 4 horillas en total.
PD2. Normalmente no me meto en esto porque a mí suele serme indiferente, pero en este caso recomiendo la versión original. En serio, este doblaje en concreto es terrible.

2 comentarios:

  1. Lo primero, el título! Me encanta, me recuerda a una canción de Counting Crows :)
    Lo segundo, he leído por ahí curioseando (concretamente en tu otro blog) que nunca te has enamorado, que todo lo que escribes es puramente inventado... y ahora leo al final que es lo más "decente" que puedes escribir..
    Bien, pues he de decirte que lo que has escrito ahí arriba describe a la perfección como me sentía hace unos meses, y ni siquiera yo he sido capaz de plasmarlo tan bien como lo has hecho tú.
    Leerte hoy ha sido increíble. Como revivir todo lo que pasó esos meses. Como leer los pensamientos más oscuros de mí misma que nunca me atreví a plasmar.

    :) Creo que me va a empezar a gustar pasarme por este sitio..

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  2. No pienso permitir ni una sola palabra más alabando mis entradas del blog cuando luego entro en el tuyo y me encuentro con esto. Y... puf, sobre lo que me he sentido mejor no voy a hacer comentarios.
    Pero gracias por compartir estas palabras que, en mi opinión, han formado una de las mejores entradas del blog.
    Enhorabuena, Carlos.

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