This is the end

Es el fin del mundo, cariño.
El fin del mío, al menos.
Y no hay tsunamis, ni meteoritos, ni una noche eterna sin estrellas, sino un enorme agujero negro en lo más profundo de mi alma que devora con ansia los añicos de los sentimientos que me has roto, las ganas de quererte de toda una vida.
Hace tiempo que estoy cansado de intentarlo, de escarbar en lo más profundo de tus miradas para encontrar un resquicio de amor imaginario que apenas me da fuerzas para seguir adelante, y hoy, después de tantos años luchando contra la realidad, se me han acabado las fuerzas.
Supongo que es lo normal, que tendría que haberlo previsto, pero de algún modo creo que siempre pensé que mi amor por ti sería siempre suficiente para suplir tu indiferencia.
Así que ahora tengo que convencerme de que no me quieres, de que nunca lo harás y de que, tal vez, nunca lo has hecho. Y si lo hiciste... Si lo hiciste, es obvio que hace tiempo que aquel tren partió, dejándome solo en esta estación cuajada de hielo y cristales rotos.
Y es por eso que se acaba mi mundo, un mundo que era para los dos, cosido día a día con retales de ilusiones y sueños de una vida juntos. Ahora que ya no me quedan más jirones de alegría para tapar los agujeros de una fantasía que viene haciendo aguas desde que comenzó solo me queda contemplar cómo se hunde en la nada para siempre.
Quiero creer que es mejor así, que en la vida real un romance como el que yo había imaginado para los dos es imposible. Que es mejor esto que la decepción que habría supuesto un amor incompleto de los que te dejan el corazón manchado de melancolía. Pero una parte de mí grita en silencio que juntos habríamos sido perfectos y no sé cómo acallarla.
¿Sabes? Te he querido mucho, de verdad que sí, y te habría querido más de haber tenido la oportunidad. Mi corazón está surcado por las cicatrices de todas las veces que se me ha roto el corazón pensando en ti, tantas que ya no puedo distinguir unas de otras, y sé que ellas se asegurarán de que nunca te olvide del todo. Pero ahora ya no puedo amarte, ya no sé cómo hacerlo.
Y tus sonrisas, tus suspiros, tu forma de cruzar las piernas, ya no significan nada.
Cosas que antes me hubieran cortado la respiración ahora me dejan indiferente, y no puedo evitar pensar que este nuevo frío, el frío de de la desilusión y el desencanto, es mejor que aquel que me abrazaba cuando, buscando entre tus gestos, no lograba encontrar un mísero resquicio de amor para calentarme.
Porque este tacto gélido que me tritura los huesos duele, pero por lo menos el dolor significa que sigo vivo.
Sí, definitivamente es el fin de mi mundo, pero también sé que de sus cenizas nacerá uno nuevo y más perfecto, lleno de nuevos sueños e ilusiones. El pasado, lo sé, llegará a ser dulce en mi memoria algún día, cuando el tiempo borre los malos momentos y solo queden los buenos, y por eso te doy las gracias, pero no puedo seguir anclado a él.
Tengo que seguir adelante y volver a empezar de cero.

Pues resulta que el mundo no se acabó. Qué decepción, ¿no? Yo esperaba conocer al Anticristo, estoy seguro de que nos habríamos llevado muy bien.
En fin, que esta entrada era para subirla el viernes, pero me retrasé al escribirla, el sábado no tuve tiempo para terminarla y blablabla. Vosotros me entendéis, ¿verdad? Las Navidades son las vacaciones en las que menos se descansa, con tanto compromiso familiar.
Nada más, salvo desearos unas muy felices fiestas y un próspero Año Nuevo :)

6 comentarios:

  1. Me identifico tanto que me ha dejado una sensación muy rara. Me gusta mucho como escribes :)

    Feliz Navidad! Un besote.

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  2. Una pena lo del fin del mundo, me sentí incluso un poco estafada. Sin embargo el mundo puede acabarse sin terminar realmente.
    Lindo texto.
    Cariños,

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  3. me ha encantado.
    impresionante.
    espero llegar algun día aescribir como tú lo haces.
    las descripciones son impresionantes!
    sigue así :)
    feliz año!

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  4. Mi corazón está surcado por las cicatrices de todas las veces que se me ha roto el corazón pensando en ti, tantas que ya no puedo distinguir unas de otras, y sé que ellas se asegurarán de que nunca te olvide del todo.
    ... Me he enamorado de esta frase. No haré más comentarios, señoría.
    Me alegra que este texto termine de una manera optimista, lo hace muy real. O sea, porque no es feliz, pero al mismo tiempo muestra el dolor de una persona que ha sufrido tanto pero que no es tan tonta como para que el dolor nuble su razón y piense que nunca más volverá a ver la luz.
    Enhorabuena, Carlos.
    Pd: ¿Hablamos de placeres? Pasarme por tu blog, sabes que desde siempre ha sido uno :)

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  5. Empieza a darme miedo la exactitud con la que describes algunos de los momentos que he pasado... Que con tus textos, logre sentirme much más identificada que a veces con los míos propios...
    Me encanta. Cada vez que te leo logra superar a la anterior...
    Me quedo con la frase del frío... Tan real, tan dolorosa. Yo solía decir hace algún tiempo algo parecido "El frio hace que me sienta viva" .. Puaf, verlo escrito ahora, aquí, por tí es increíble.
    Parece como si alguien sin nombre ni rostro para mí supiese leer las prfundidades de mi alma, increíble, de verdad.
    Solo haces que tenga ganas de volver a leerte!

    Espero que pases buenos días! un beeeesito enorme, y gracias por regalarnos estas palabras :)

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  6. A veces sólo necesitamos creer la mitad de nuestras palabras para que el resto vea la verdad que se esconden en ellas. Por lo poco que he podido leer de tí creo que aciertas demasiado con experiencias que otros han vivido. Con momentos que han pasado y que posiblemente eran tan difíciles de explicar que no lo han echo.
    Me gusta encontrarme con alguien que puede escribir sobre la verdad de otros. Aunque recordar a veces ese tipo de verdades duela.
    Me gusta tu forma de escribir.
    Te sigo :)

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