Y ahora ya no estás

Creo que siempre supe que no la merecía.
Su mirada cándida llena de dulzura, sus labios de seda, el tacto de aquellas manos tan finas que nunca supe resistir... No importaba cuánto la contemplase, cada vez encontraba en ella una perfección más: un gesto, un mohín, una sonrisa inédita con dedicatoria incluida. El tiempo parecía tener un pacto con ella: seguía pasando, por supuesto, y ella no se molestaba en ocultar los cambios. pero cada nueva transformación solo la revestía de un nuevo encanto, de una nueva belleza.
Encontrarla leyendo en el salón, tapada con una manta vieja, encogida en el sillón junto a la chimenea mientras las trémulas ascuas lanzaban sobre ella un manto de rojo, naranja y amarillo... Puedo jurar que aquello era el Paraíso. Un cuadro digno de un museo, vivo, cambiante, y hermoso. Contemplar su cabello negro cayendo en ondas sobre el acolchado granate, deleitarme con el chisporroteo cansado del fuego y dejar pasar el tiempo mudo sin que ella, demasiado concentrada en las palabras de algún poeta, descubriese mi presencia eran para mí las tres llaves del cielo.
Ella era perfecta, perfecta para mí. Y por eso siempre supe que aquello no podía durar.
¿Nunca has tenido la sensación de que las cosas van demasiado bien, como si todo fuera a derrumbarse en cualquier momento? Pues cada segundo que lograba robarle venía acompañado por ese sentimiento.
Cuánto desearía haberme equivocado...
No sé cómo pasó. El dolor y el tiempo se han encargado de difuminar los detalles, y apenas recuerdo algunas cosas, pedazos inconexos de aquel terrible día de finales de verano.
Recuerdo despertarme a su lado y ver su espalda manchada de aquellos lunares que tan bien conocía, y estirar mi mano para acariciarla; recuerdo su ronroneo, su forma de girar dentro de las sábanas y la fijeza de su mirada clavada en mis ojos, y aquel beso dulce y cariñoso que aún me hace cosquillas en los labios cada vez que lo pienso, y el piar de los pájaros por encima del bramido de los coches. Recuerdo aquel "Buenos días" que resultó ser el último.
Yo no quería salir de la cama y dejarla sola, pero ella me prometió ponerse guapa y salir a cenar, y yo la besé en la frente, y me fui a trabajar. Aquella felicidad que sentía mientras caminaba por la ciudad no la podré olvidar jamás.
Aquella misma tarde, al salir del trabajo, vi colgando de un árbol una hoja amarilla, la primera del año, y tuve que saltar para arrancarla. Luego sé que me detuve en un puesto ambulante para comprar sus caramelos favoritos, y que llamé a un pequeño restaurante para hacer una reserva, y me acuerdo de la voz de aquel hombre saludándome al otro lado del teléfono al mismo tiempo que yo me encontraba abierta la puerta de nuestro piso.
Recuerdo ver su cuerpo en el sillón, con la cabeza colgando del reposabrazos, cubierto por el vestido de flores que llevaba cuando le pedí matrimonio; recuerdo su pelo, a medio recoger, cayendo libre hacia el suelo, y el libro abierto bocabajo a sus pies; recuerdo sus ojos, más grandes que nunca, mirándome sin parpadear con una lágrima colgando de ellos.
Y recuerdo los caramelos desperdigándose por el suelo, y el ruido de mi felicidad estallando en mil pedazos.

Ofú. Se acabaron los exámenes, pero, ¡por Zeus!, qué semanita. En serio, había días en los que veía fechas y nombres escapándoseme por las orejas al mirarme en el espejo. Y ya he olvidado el 90% de lo que memoricé, lo que resulta bastante triste xD
En fin, el texto de hoy no me convence del todo, pero después de escribir tres entradas esta me pareció la mejor. Espero volver a actualizar con cierta regularidad ahora que no estoy tan ocupado, pero no me comprometo a nada porque estoy viciadísimo (de nuevo) a "La Regenta" y tengo algunos compromisos pendientes. Pero no olvidéis que se os quiere :D


-¿Tú nunca tienes miedo?
-No. Mientras estés conmigo, ¿qué iba yo a temer?

6 comentarios:

  1. Mi más sincera enhorabuena una vez más, señorito Carlos. Siempre logras sorprenderme.
    Y a veces me pregunto tanto pesimismo e historias como malos finales no es algo natural. Al fin y al cabo, las cosas siempre terminan mal.

    Pd: Espero que los exámenes hayan ido bien :)

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  2. Pues a mí me ha vuelto loca el texto, que quieres que te diga.
    Tiene alguna frase digna de mi pared de grandes citas, ña
    :3
    Seguramente hoy o mañana publique algo de la historia de la Perfecta Prometida, lo he escrito hoy en clase -soy lo peor, lo se- pero bueno, me quieres igual
    :3
    Pues ando metida en un amago de serie con unos colegas, cuando haya algo grabado y por el youtube te lo haré llegar, prometido.


    Gracias por estar aquí, siempre siempre, inamovible
    :)

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  3. Delicado y triste.
    Muy bonito.
    Cariños,

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  4. Bueno, te he dejado un comentario en la entrada anterior, y ahora continúo poniéndome al día con ésta. Veo que no solo yo he andado liada estas semanas jaja ;P

    Pues qué quieres que te diga, me imaginaba el final ya a mediados del relato y lo triste es que ya ni he sentido pena ni nada. Quizá me haya acostumbrado ya a que las cosas acaben mal de una forma u otra. O acaben simplemente. Y generalmente la perra muerte siempre separa o se lleva lo mejor, no sé cómo se lo monta. Creo que tiene que renovar su plantilla de consejeros y ayudantes de casting para pasar a la otra vida xD

    Yo he terminado los parciales hace una semana y voy a pegarme un puente como Dios manda y a relajarme hasta que toque estudiar para los finales de Enero/Febrero. Pero para eso aún queda muajaja.

    ¡Un besazo hamijo(puesto así aposta, no me he vuelto loca aún tranquilo XD)!
    Espero que obtengas algo de paz y descanso :)

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  5. A mí me ha gustado esta más que las anteriores. La última imagen, de ella muerta en el sofá con aquel vestido verde, se me ha quedado grabada en la mente y no se ha ido al terminar de leer el texto. Así que espero que el fin de los exámenes te haga posible actualizar con más frecuencia... aunque no te recriminaré nada, porque yo no tengo y tampoco es que actualice demasiado.
    Un beso gigantérrimo Carlos.

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  6. No sé porque no te gusta, a mí me ha encantando :)
    La verdad es que acostumbro a enamorarme de las historias con finales infelices. Me encantan. Como esta.
    Me pasaré a leer más porque tiene pinta de que me va a gustar mucho lo que escribes.
    un beso

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