Laura y la primavera

-¿Cómo estás hoy, Laura?
La mujer apartó la mirada de la ventana y le dedicó una sonrisa.
-Estoy en un psiquiátrico, doctor, y desde hace tiempo-contestó ella-. Creo que puede imaginárselo.
-Supongo que sí-admitió él, sentándose a la mesa-. Habrá algunas cosas que echa de menos.
-¿Algunas?-preguntó Laura mientras llenaba una jarra de leche y la ponía a calentar-. Sí, se me ocurren unas cuantas. Ir de compras con mis amigas, poder depilarme sin que me vigilen, la comida que no sabe a cartón mojado...
El doctor se limitó a escuchar mientras Laura preparaba dos tazas de café y enumeraba todas las pegas que tenía su estancia allí.
-... Y eso sin hablar de la limpieza, claro-concluyó, empujando una de las tazas hacia él-. Dos cucharadas de azúcar, ¿cierto? Pero usted siempre me anima con sus visitas. Es difícil encontrar alguien cuerdo para hablar aquí dentro.
Él emitió una breve carcajada y se colocó bien la corbata antes de cruzar las manos sobre la mesa.
-Siento no venir tan a menudo como antes. Últimamente estamos teniendo muchos problemas con una compañera suya. No para de gritar y de pedir que la dejemos irse, y está poniendo nerviosos a los que están cerca-explicó, probando el café.
-Ah, es de las que gritan...-murmuró Laura, pensativa-. Trasládela aquí, me gustan los que gritan. Al menos sabes que están vivos. Y estoy seguro de que a María no le importará: a ella ya no le importa nada. Se pasa la vida sentada, con la mirada perdida en la pared...
En aquel momento, ella misma se quedó un instante en blanco, con la vista clavada en su reflejo, difuminado en su taza de café. Cerró los ojos, agitó la cabeza para despejarse y recuperó su sonrisa.
-Dígame, ¿de qué quiere que hablemos hoy, doctor?
El hombre se revolvió en la silla y volvió a ajustarse la corbata. Estaba incómodo, y ella sabía lo que significaba: a lo largo de los últimos tres años, siempre se había puesto igual de nervioso cuando quería preguntarle sobre su familia. Sobre por qué los mató, más concretamente.
-Verá, Laura...-murmuró, y aprovechó la pausa para aclararse la garganta-. Hay cierto tema que usted se ha negado a tratar, y no he querido presionarla, pero si realmente quiere mejorar necesita...
No pudo terminar de formular la pregunta; tampoco era necesario. Laura dejó su taza de té en el plato y le miró a los ojos, sin pestañear, durante casi un minuto. Ambos sabían bien cómo sería el guión de aquella sesión, casi palabra por palabra, y cómo terminaría.
Sin embargo, esta vez Laura apartó la mirada y volvió a fijarla en la ventana.
-Mi familia era como la primavera-murmuró, muy bajito.
Él, sorprendido por el cambio, buscó un bolígrafo y su bloc de notas en su chaqueta; ella, mientras tanto, se limitó a observar las preciosas flores que empezaban a brotar junto al alfeizar.
-Mi marido, mis hijas, mi casa... Todo era maravilloso. De revista-continuó-. ¿Le he contado que gané tres veces el concurso de hacer tartas de mi barrio?
Su sonrisa perenne se volvió terriblemente amarga mientras una lágrima rodaba por su mejilla.
-Parece que todo era perfecto-dijo el doctor, apartando la mirada de su bloc.
Ella se río en voz baja.
-Sí, ¿verdad? También la primavera parece perfecta, con todas esas flores, y la hierba de ese color verde tan brillante-susurró Laura-. Pero aquella mañana, mientras preparaba la masa de las tortitas, vi algo en el salón: un ramo de rosas rojas. Las rosas rojas más preciosas que jamás he visto, de hecho. Mi marido siempre las compraba por nuestro aniversario.
-Un bonito detalle.
-Soy alérgica. Mucho. Se lo dije varias veces, pero nunca se molestó en escucharme-replicó ella, mirándole: ya no sonreía-. Así que, mientras notaba que los ojos se me ponían llorosos y me empezaba a faltar el aliento, comprendí que no eran las flores lo que me estaba matando, sino mi familia. Entendí, como si fuera una iluminación, que eran como la primavera: a la gente le encantaba observarnos, pero a mí me asfixiaban.
Ambos se quedaron callados un momento, mirándose a los ojos.
-Eran ellos o yo, doctor. Y puedo jurar que fue la decisión más difícil de mi vida, pero me elegí a mí misma. No creo que nunca me haya equivocado tanto como entonces.

No tengo muy claro de dónde ha salido esto. Creo que era una historia más larga que empecé hace tiempo, pero el caso es que me lo encontré hurgando entre mis antiguos archivos y, después de remodelarla un bastante, esto es lo que ha salido. ¿Qué os parece? A mí me recuerda lejanamente a una entrada, "París", que sigue gustándome mucho.
Siento no extenderme más, pero tengo una comida familiar que atender y tengo el tiempo mordiéndome el culo. Espero volver a veros aquí dentro de una semanita :)

5 comentarios:

  1. Me ha sorprendido bastante esta entrada.
    No sé, sueles ser trágico y depresivo, pero no me esperaba a una tía en un psiquiátrico por haber matado a su perfecta familia.
    Y me ha sorprendido para bien.
    Sinceramente, si es parte de una historia larga, deberías ponerte con ello (¡es una orden!) y desarrollarla, porque pinta bastante bien.
    Si no, tendré que conformarme con esta entrada, que ya es mucho.

    353 es, por desgracia, un número real. Tengo las novelas que escribo, los relatos "largos" y luego un documento de Word recopilando miles de palabras -con sentido y sin él- y a día de hoy va por ese número...
    Gracias por estar siempre ahí :)

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  2. Vaya la verdad es que no me esperaba para nada una entrada así. No digo que sea muy diferente a las que escribes o que me guste menos solo que no me lo esperaba. Me ha pillado por sorpresa y aún más mi opinión sobre ella. Lo cierto es que podría quedarme con trocitos de tu relato y serían la verdad es que aplicables a mi vida o al menos a partes ya pasadas. A veces tienes que elegir, porque no te queda mas remedio...porque si no eliges tú por tí seguramente otros no lo harán, elegirán por ellos...eso siempre pasa. Yo pienso que ojalá hubiese podido elegir por mí en mas de una ocasión, y que fuese fácil estar deacuerdo con mi decisión y no echar de menos todos lo demás...
    Me ha encantado :) Me encantan siempre tus entradas, no se como lo haces pero...impresionan muchísimo.

    Con respecto a lo que has puesto en mi blog creo ser capaz de explicarte que he pasado por los dos extremos. Ha habido veces en las que posiblemente no hubiese creido nunca en un sentimiento como el amor y otras simplemente quería que fuese real, porque lo necesitaba. Nunca sabes de lo que serás capaz de hacer hasta que lo haces, lo mismo diría yo de los sentimientos. Nunca sabes lo que puedes llegar a sentir hasta que llega...algo cambia...y lo sientes, y quizá no se llame amor pero se le parezca mucho. No tiene porque ser amor, y no se tiene porque perder la cabeza por él...hay algunos tipos de amores que no están hechos para ciertas personas pero eso no significa que no puedan sentirlo.

    Es una lástima que sólo te pueda leer una vez a la semana, pero ya sabes, más que encantada :)

    Un beso muuy muuy grande (:

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  3. Antes de que se me olvide... la cita que te copié en la anterior entrada que hablaba sobre los secretos es Patrick Rothfuss, de uno de sus libros, concretamente creo que es la segunda parte de El Nombre del Viento (El Temor de un Hombre Sabio), la verdad es que me encantaron asique si no te los has leído y ves por ahí de que van y te gustan... te los recomiendo :)

    La verdad es que me hacen mucha gracia las casualidades que siempre parecen pasarme contigo. Una de las últimas historias que empecé (y dejé olvidada en el cajón del olvido) también trataba sobre alguien que estaba en un psiquiátrico... Debe ser que ambos somos un poco tétricos jajaja ^^
    Por otro lado, creo que el nombre de la protagonista no podría ser más acertado pues me siento taaaaaan identificada con ella... Tengo la misma sensación con la primavera, no me gusta nada, y he de añadir que muchas de mis relaciones llegan a axfisiarme por mucho que les guste mirarlas a los demás, cuanto más perfectas parezcan hacia fuera, peor... aunque aún no he llegado (y espero no hacerlo nunca!) al extremo de tu protagonista..
    Por cierto, espero que si es una historia larga la continúes! Más te vale!

    Te escribí por cierto, para decirte lo conteeeeeeeenta que estoy de tener en mis manos Abbise y darte mi opinión sobre La sinfonía nº20 :) ..
    Asique solo me queda despedirme y desearte de nuevo muchísima suerte con tus exámenes, deseando que te dejen un huequito para tenerte por aquí, que la espera siempre se hace eterna.. :)
    Un abrazo enorme... :)

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  4. Hola! Me gusta mucho tu blog, te acabo de seguir =)
    Me gustaría que te pasaras por mi blog, y me comentarás qué te parece:
    www.broken-butnotdead.blogspot.com
    Muchas gracias, espero la siguiente entrada con ansias =)

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  5. "Eran ellos o yo, doctor. Y puedo jurar que fue la decisión más difícil de mi vida, pero me elegí a mí misma. No creo que nunca me haya equivocado tanto como entonces." Me gusta particularmente eso, que haya sido la decisión más terrible, y la peor tomada. Está muy bien.
    Cariños,

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