Moriarty S.L.

Sentía frío, y no estaba seguro de si era cosa del viento que entraba por la ventana o de ese par de ojos rasgados que le miraban desde el otro lado de la mesa. Marrones y pequeños, parecían los de una fiera sedienta de sangre envuelta en un ligero vestido de algodón blanco.
El silencio, demasiado largo, era tan denso que podía masticarlo, y hasta el ruido de los coches se veía aplastado por aquella tranquilidad, difuminado y lejano. Ni siquiera el reloj de pared se atrevía a seguir con su tic-toc de siempre.
-Entonces, señora...
-Lo siento, pero su caso es una pérdida de tiempo-contestó ella, poniéndose en pie y caminando hasta la ventana-. No me interesa, y no lo acepto.
El hombre sintió el sudor bajándole por las mejillas y se quedó un momento congelado antes de empezar a registrar ansioso sus bolsillos. Cuando encontró lo que buscaba su cara se iluminó y, triunfal, arrojó un fajo de billetes sobre la mesa; la mujer siguió la trayectoria del dinero y se quedó mirándolo sin que su expresión cambiase un ápice.
-Señora, le ruego que se lo replantee. Usted solo fije una tarifa.
La mujer seguía callada, mirando aquel taco de billetes verdes en el centro mismo del caos ordenado de su mesa. Con lentitud, extendió una mano, lo cogió y pasó los billetes con el pulgar.
El hombre sonrió, confiado. Luego recibió el impacto de su dinero en la frente.
-Le he dicho que no me interesa su caso-escupió la mujer. Sus músculos, tensos, le daban un aspecto ya no de fiera, sino de demonio-. Ahora, lárguese.
Muerto de miedo, el hombre cogió los billetes, esparcidos por el suelo, y salió corriendo del despacho. En cuanto sus pasos se perdieron por las escaleras, la otra puerta del despacho se abrió y entró un joven alto, con gafas, y las manos en los bolsillos.
-¿Adulterio?
-Adulterio-confirmó ella.
-No entiendo quién ha hecho correr la voz de que ayudamos a la gente a ocultar sus infidelidades, pero empiezo a cansarme-suspiró, sentándose sobre la mesa-. Tal vez deberíamos mudarnos, Miki.
-No podemos-respondió ella-, no tenemos dinero. En estos cinco meses no hemos aceptado ni un solo caso, y estamos en números rojos.
El joven se encogió de hombros y sonrió.
-Pronto llegará algo interesante, seguro. También se cometen crímenes en Canadá, ¿no?
-Empiezo a dudarlo, Carlos-replicó ella-. Pero ojalá que tengas razón.
-Eso no es un problema: yo siempre la tengo.
El joven le dio una palmadita en el hombro y cogió su abrigo del perchero. Se agachó un momento para coger un billete olvidado por el hombre debajo de la mesa y lo guardó en su cartera, y luego cogió el ancho montón de folletos de restaurantes de comida rápida que había sobre un armarito.
-Voy a por algo de comer-sentenció-. Tú intenta relajarte.
Acto seguido, salió por la puerta y empezó a bajar las escaleras.
-¡Espera, Carlos!-gritó, asómándose al rellano-. ¡No te olvides de traerme un...!
La frase quedó en el aire mientras, muda, contemplaba la portada del periódico que había sobre el felpudo de sus vecinos.
-¿Que te traiga un qué, Miki?-preguntó él, subiendo de nuevo los cuatro escalones que había bajado.
-Calla-cortó ella, cogiendo el diario y desdoblándolo y pasando sus hojas a toda prisa-. ¡Mira aquí!
Él leyó la noticia en cuestión de unos cuantos segundos y su rostro también se iluminó.
-Un joven de buena familia secuestrado de su mansión-susurró Carlos-. Genial. Me encantan los secuestradores.
-Y estos además parecen bastante novatos-contestó ella-. Seguro que no saben qué hacer con él, o cómo cobrar el rescate.
Ambos sonrieron a la vez.
-Habrá que ayudarles con eso, ¿no?

¡Chan-chan-chaaaaaan! Bueno, esto es una remodelación de una antigua historia que empecé a escribir para mi amiga Miki. En la original era una gran detective con un casero un tanto gilipollas, pero ahora me he dado cuenta de que es más interesante ayudar a ocultar un crimen que resolverlo. No sé por qué, me van más los antagonistas. Y por si alguien se lo preguntaba, no, no creo que la continúe, pero os mantendré al tanto :)
PD. Esta reciente oleada de historias en lugar de textos líricos se debe a que estoy de exámenes, y me es más fácil narrar que describir. Prometo que, en cuanto termine con Historia (4 de Marzo) os compensaré con algo un poco más profundo.

PD2. Voy a presentar "Winter" reescrito al concurso de mi instituto. Podéis leer la versión 2.0 aquí.

1 comentario:

  1. Madre mía! Cuanto tiempo sin pasarme por aquí... Y es que he estado demasiado ocupada y sin ganas pero por fin he podido pasarme a leerte tranquilamente y a firmarte como se merece la entrada..

    No sé que puedo decirte que no te haya dicho ya. La verdad es que cada historia, cada texto que escribes parece que supera al anterior, que todas las expectativas se quedan cortas cuando lo lees..
    Y sobre este en particular que puedo decirte? Que a mí también me van más los antagonistas, sin ninguna duda, que por supuesto podrías escribir un libro a partir de aquí (como a partir de casi todos tus textos) y que.. Que suerte tiene tu amiga Miki de que la escriban algo así! (Envidia sana! :) )

    A ver si encuentro algo de tiempo para escribirte y decirte por fin lo que me pareció Abbise que no se me olvida :)
    Espero que tus exámenes hayan ido genial y que por fin vuelvas cargado de palabras y de textos que ya los voy echando de menos :)

    Un abrazo enorme :)

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