Siempre adelante


"La Red".
El neón de las letras es tan brillante si lo miras mucho rato hace que te piquen los ojos, pero el diseño es bonito, llamativo. Lo suficiente para querer entrar, aunque solo sea una vez.
Abro la puerta y las mismas miradas, las de siempre, me reciben con un saludo mudo. Da igual que, desde la primera vez que entré, los clientes hayan cambiado: esa forma de mirar la tienen todos los que llegan. Y los que no, la adquieren con el tiempo. Después de tantos años y visitas he llegado a la conclusión de que viene incluida en el precio de las consumiciones.
Me acerco a la barra y, después de pedir una taza de café con crema, giro sobre el taburete y escrutino las mesas.
Cerca, muy cerca, a apenas un par de pasos, dos gemelas comparten una mesa: son las clientas más fieles, las que nunca se van. Una es más seria, más comedida; si te acercas a invitarla a una copa te mirará con recelo, pero te la aceptará, y luego puede que, si se lo pides bien, te cuente algo de su vida. Estudia para periodista, y trabaja en una radio pequeñita con una amiga, y quiere ayudar a mejorar un poco el mundo. Su nombre es Ester.
La otra, Smily, es más espontánea, un alma libre, pero también muy tímida. Es necesario estar ahí para ella, compartir su mundo, sus experiencias, para que te devuelva la palabra, pero una vez que lo hace te lo dejará saber todo, y te contará que, aunque no le ha ido muy bien en el amor, sigue intentándolo una y otra vez. Las primeras veces, cuando nadie la conocía y tenía un carnet falso, le contaba estas mismas cosas a quien quisiera escucharlas, hasta que un día la descubrieron y empezó a sentirse vulnerable. A veces me da pena que el mundo se vea privado de una voz tan hermosa, capaz de crear palabras tan dolorosas, profundas y bellas.
Allá, un poco más lejos, está Energeia. Sabe mucho inglés, y ha estudiado algo de Bellas Artes, aunque ahora quiere ser restauradora, y por eso no viene mucho últimamente. Pero cuando aparece, lo hace cargada de palabras e historias nuevas. Nunca pasa inadvertida, porque está envuelta en un aire distinto, el aire que emanan los miles de mundos imaginarios que tiene enredados en los dedos, y recibe con una sonrisa y un abrazo gigantérrimo a quien se sienta a su mesa. Hace tiempo que nos conocemos, y nunca deja de sorprenderme con cada visita.
A su lado hay una silla vacía, que hace tiempo que lo está. Es una silla de plata, gris y elegante, y su dueña, aunque lleva una temporada desaparecida, es Anaïd. También a ella se le da bien eso de imaginar mundos maravillosos e historias fantásticas, aunque a menudo las deja en el aire porque, entre otras cosas, también se dedica al teatro, a la música, y a prepararse para ser profesora. Sus palabras, enmarañadas entre sus rizos negros, parecen pequeñas flores de nácar a la luz del neón, y es difícil no engancharse a lo que sea que te esté contando.
Más allá, casi al fondo de la sala, está Ada. Entré aquí siguiéndola a ella, y nunca dejan de admirarme sus palabras. Tiene un par de novelas en marcha, pero últimamente no tiene muchas ganas de trabajar en ellas. Ha pasado por cosas muy feas, ¿sabes?, y se ha roto un poco por dentro.
Algo más cerca, también con el alma un poco retorcida, está La Niña. Nunca sabrás si está hablando de sí misma o de otros, pero lo cierto es que, ficticios o no, los cuentos que narra te tocan en lo más hondo y te arrugan un poco el corazón. Es, sin embargo, muy amable, y se toma las cosas con filosofía. Raro será el día que te responda enfadada o triste: es una luchadora, una superviviente, y por cómo habla parece que ya lo haya vivido todo.
Justo en la esquina, totalmente desconectada, está Michelle. Michelle ha cambiado de mesa y de nombre tantas veces a lo largo de estos años, dando a conocer tantas facetas de su personalidad, que siento que la conozco de mil formas distintas, y todas a la vez. Habla sin pensar mucho, rápido, atropelladamente, y te arrolla con su expresividad. A veces, si la pillas de buen humor, te habla un poco de su vida, que es un poco agitada, o te cuenta una historia con romanos, griegos y asesinatos. le encantan los asesinatos. Últimamente lo que trae, más que palabras, son fotos de mundos paralelos encerrados en el nuestro que te dejan con la boca abierta.
Luego están las nuevas incorporaciones, como Luciérnaga. Entró un día por la puerta, un poco perdida, y se acomodó cerca de mí. Tiene, en el centro del pecho, muchas cicatrices, y muy profundas, de todas las veces que la vida se ha empeñado en destrozarla, y de ahí logra sacar lo más hermoso y desgarrador. Creo que no es consciente del todo de lo hermosas que son sus palabras y por eso admira las mías, y siempre me da ánimos para seguir con mis historias. Siempre se sienta al lado de Luz, que es más optimista y tiene la voz cargada de fantasía y palabras amables, y juntas logran iluminar un poco este antro.
Quedan, además, otro montón de mesas vacías. De gente que vino y se fue, que aparece y desaparece. De personas que encontraron un sitio aquí, y luego el tiempo quiso llevárselas. Algunas aún conservan sus palabras, grabadas en la madera; otras fueron quemadas cuando se fueron, para que nadie pudiera volver a disfrutarlas; otras se dejaron apartadas, a la espera de que algún día regresen sus legítimos propietarios.
Y luego estoy yo. Un coleccionista de historias y tejedor de sentimientos ajenos. Hay días en los que estar rodeado de gente así me hace sentirme muy pequeño; otros, me siento un privilegiado, por poder compartir las vidas de tanta gente. Y luego hay días como hoy en los que me siento orgulloso. Orgulloso de haber aprendido tanto de ellos, de seguir aprendiendo, y de saber que, después de tantos años, aún los tengo a ellos. Orgulloso de haber conseguido que este lugar sea mi casa.

Poco que comentar. Que espero seguir teniéndoos aquí, y que es maravilloso. Imagino que se me queda alguien en el tintero, que no sería extraño, pero os conozco y sé que no os ofenderéis, ¿verdad? ó_ò Un montón de besos.
PD. Miki, tú no estás aquí ni lo estarás hasta que termines una novela. O una historia corta. O algo. Coño ya, mándame cosas, aunque sea por correo. JUM.

7 comentarios:

  1. Sólo tú podías hacer de una entrada así, algo tan especial.
    Eres increíble, Carlos.
    No sabes el honor que me produce encontrarme entre tus letras :)

    ResponderEliminar
  2. ;_____; (lloro por dentro y ya está ¿vale? no puedo decir nada normal ahora mismo. Te enviaré un email pronto, te lo prometo Dex.)

    ResponderEliminar
  3. Ah, y por cierto, respecto a lo de mi otro blog en inglés, sí, me lo creé para una clase pero lo voy a seguir utilizando de normal :)
    Y respecto a lo que me preguntaste en el blog anónimo. Sí, se refería a esa...

    ResponderEliminar
  4. Y supongo que también gracías a Luciérnaga, ahora estoy aquí. (Aunque yo no la llame Luciérnaga ;)).
    Podría decirte que no he vuelto por aquí, por todos los blogs en general, porque no he tenido ni un minuto de tiempo, lo cierto es que es una mentira a medias o una media verdad. Tiempo he tenido, pero no he querido. Supongo que porque hacia mucho tiempo que no escribía tan de seguido, y cuando escribo la mayoría de las veces hablo de las partes más escondidas de mí y hacerlo casi todos los días suponía tener que enfretarme a cosas que pensaba que ya tenía olvidadas...y no es que no me guste...necesito escribir eso no cambia pero también necesito descansar cuando lo hago.

    De todas maneras, gracias. Por tener un huequecito para mí entre tus palabras. Por saber captar la esencia de todo lo que te rodea aunque no te des cuenta de que lo haces ( o quizá si). Aunque no escriba yo, intentaré pasarme más a menudo por aquí y leerte.

    Un beso grande :D

    ResponderEliminar
  5. Oooh jo jo jo, parece que al señor Carlos se le ha ablandado un poco el corazón ;P
    Y de paso nos ha ablandado durante unos instantes a los demás también, que de vez en cuando está bien dejarse envolver por la calidez que suponen un buen relato y unas bellas palabras, y más si algunas te son dedicadas. Muchas gracias por este bonito detalle :)

    Como sigáis así con las entradas nos veo a todos reunidos en un café invitándonos los unos a los otros a algo jajajaja

    Te mando un abrazo rompe huesos ;D

    ResponderEliminar
  6. .. Me dejaste sin palabras ayer, y aunque no he tenido tiempo de escribirte decentemente hasta ahora mismo, sigo teniendo la misma sensación cuando releo lo que has escrito..
    No sé cómo llegué hasta aquí, solo puedo decir que es de las mejores cosas que me han pasado ultimamente y espero que siga siendo así :)

    Creo que hay muchas formas de conocer a alguien, y supongo que una de ellas es a través de lo que escribe. Por eso me he sentido tan identificada, aunque ni siquiera sea mi nombre real.

    Te he escrito un email (POR FIN!) y la verdad que te cuento todo lo que te prometí y más :) asique espero que sea de tu agrado..

    Echaba mucho de menos estar por aquí, jo. Mucho más de lo que creía. Y es que solo tú puedes coger a tanta gente, tan distinta, con la que (al menos conmigo) ni siquiera has cruzado una mirada, y juntarlos y mezclaros en una historia tan mágica y perfecta. Estaba claro que si alguien podía hacer algo así, ibas a ser tú Carlos.

    Como siempre, tus palabras llegan donde casi nada más puede hacerlo.. :)
    Un abrazo enorme! :) Vuelve pronto.

    ResponderEliminar
  7. Joe Carlos... no me lo esperaba para nada. Hasta se me han subido los colores cuando he leído mi nombre, te lo juro. Quiero que sepas que es mutuo =) Este apoyo incondicional a través de un blog de internet, estas historias que nos alimentan la vida rutinaria no los cambio por nada. Tú también ocupas un sitio destacado ;)
    Mucho ánimo con todo y un abrazo gigantérrimo :*

    ResponderEliminar